Especial

Coches híbridos

Existen diversos tipos de sistemas de propulsión en la industria del automóvil que se alimenta de diferentes fuentes de energía. Pero, los únicos capaces de combinar varios de estos sistemas y combustibles en un solo sistema de propulsión son los coches híbridos. Actualmente se comercializan varios tipos de híbridos con propósitos diferentes, ya sea la búsqueda de la máxima eficiencia o más bien aumentar las prestaciones y el rendimiento cuando se trata de superdeportivos.

¿Cómo funciona un coche híbrido?

Es la gran pregunta que muchos se hacen cuando se plantean su compra. Son coches que funcionan gracias a la combinación de dos tipos de propulsor: siempre un motor de combustión y la otra parte puede ser un motor eléctrico que apoya al coche en fases de arrancada y aceleración o un apoyo en forma de depósito de gas que hace que coche no genere emisiones.

La popularización de este tipo de vehículos encuentra su origen hace algo más de dos décadas, cuando, en 1997, Toyota aterrizaba en el mercado con un vehículo que prometía ser revolucionario y que permitiría cambiar las reglas del juego, el Toyota Prius. Este compacto no dudaba en combinar un motor de gasolina y uno eléctrico alimentado por una batería secundaria con los que lograba reducir el consumo de combustible e incluso desplazarse en modo eléctrico durante varios cientos de metros.

Coches híbridos: diferentes configuraciones

Con el paso de los años, el concepto básico de coche híbrido (gasolina y eléctrico) ha ido evolucionando hasta convertirse en un peso pesado de la industria del automóvil, especialmente ahora que las políticas y normativas europeas contra emisiones están restringiendo cada vez más los coches con motores de combustión interna tradicional (diésel y gasolina). En las últimas dos décadas, ha surgido diferentes configuraciones de coches híbridos, que van desde vehículos que combinan un motor diésel y uno eléctrico, coches híbridos enchufables con autonomía extendida, coches de gas y, los más avanzados hasta el momento, los coches de pila de combustible de hidrógeno. En una carrera por el desarrollo de soluciones más eficientes y respetuosas con el medio ambiente, muchos son los fabricantes que invierten grandes sumas de dinero para el desarrollo de tecnologías alternativas al petróleo convencional.

Híbridos tradicionales

Un coche híbrido tradicional es aquel que combina un motor térmico (diésel o gasolina), un propulsor eléctrico y una batería que suministra energía a éste último sin necesidad de estar conectado a la red eléctrica, es decir, es auto recargable. Por lo general, un híbrido no enchufable suministra apoyo al motor eléctrico en aceleraciones fuertes, reduce el consumo de combustible y se puede desplazar unos cuantos kilómetros (alrededor de 3-5 kilómetros) en modo eléctrico a velocidades reducidas (menos de 50 km/h).

Ya que no disponen de una conexión eléctrica que abastezca de energía a la batería, un híbrido tradicional obtiene la electricidad que recarga su batería a través de diferentes sistemas, como la frenada regenerativa, la inercia y el motor de combustión una vez el nivel de carga es demasiado bajo. Este tipo de vehículos, se beneficia de la etiqueta ambiental ECO de la Dirección General de Tráfico. Uno ejemplo de este tipo de coches son la gama actual de modelos de Toyota y Lexus, o el Honda CR-V Hybrid.

Coches híbridos enchufables

La diferencia entre un coche híbrido tradicional y un híbrido enchufable es que el segundo dispone de una batería de mayor capacidad, que obtiene su energía a través del suministro eléctrico, aunque se puede prolongar a través de los sistemas antes mencionados, y que disponen de una autonomía en modo eléctrico mayor con una velocidad más elevada.

Requieren de algunas horas para obtener una carga máxima, pero su autonomía es mayor. La media del mercado actual oscila entre los 30 y 50 kilómetros con una sola carga, llegando a ser de hasta 80 km en el caso del BMW X5 xDrive45e iPerformance. De media, pueden circular a velocidades de entre 100 y 130 km/h en modo eléctrico y, además, si superan los 50 kilómetros de autonomía eléctrica, se consideran vehículos con etiqueta ambiental 0 azul de la DGT. Ejemplos de ello son el Hyundai Ioniq, el Mini Countryman PHEV o el Volvo XC60 T8 Twin Engine.

Gas natural, ¿una alternativa real?

¿Es una alternativa real el gas para el sector automotriz? Este tipo de coches híbridos combinan un motor de gasolina capaz de ser alimentado por gasolina convencional y por gas natural comprimido (GNC) o gas licuado del petróleo (GLP), aunque no al mismo tiempo. El gas deriva del petróleo y se suministra en estaciones de servicio tradicionales en el caso del GLP, o en las denominadas gasineras (GNC).

Existen diferencias entre ambos, ya sea en el estado de gas (líquido o gaseoso), si va presurizado o no en el depósito del vehículo, el nivel de emisiones, el consumo o la disponibilidad de estaciones de repostaje. El GLP es también más barato, con precios que rondan los 0,7 euros el litro, mientras que el GNC es más caro con alrededor de 1 euro por kilogramo. También es menos común encontrar gasineras y su consumo es algo más reducido. Por el contrario, un coche de GNC perderá alrededor de un 15% de su potencia comparado con el motor de gasolina original, mientras que la conversión a GLP no experimenta merma alguna de prestaciones.

Las marcas que apuestan por el GNC son las del Grupo Volkswagen, como Audi, Seat, Skoda y Volkswagen; mientras que los fabricantes que ofrecen modelos de GLP son el Grupo FCA, el Grupo PSA, Renault o Dacia. En este caso, los coches de gas se consideran híbridos, por lo que disponen de etiqueta ambiental ECO.

Pila de combustible de hidrógeno, el futuro a largo plazo

Los coches con pila de combustible de hidrógeno son coches eléctricos que obtienen la energía a través del hidrógeno en lugar de conectarse a la red eléctrica. Para ello, un depósito de hidrógeno (H2) debe ser repostado. El hidrógeno abastece la pila de combustible que, combinado con oxígeno, genera una reacción química que produce electricidad y agua. La electricidad se almacena en una batería y el agua se expulsa por el tubo de escape (lo único que expulsa el sistema de escape).

La batería alimenta un motor eléctrico que impulsa las ruedas del coche. Se trata de un coche eléctrico sobre el papel, aunque la única diferencia es la forma en la que obtiene su energía. Los coches con pila de combustible de hidrógeno no están equipados con un motor térmico tradicional ni consumen ningún derivado del petróleo. De este modo, y al no producir ninguna partícula contaminante, se catalogan con la etiqueta ambiental 0 azul de la DGT.

Un ejemplo de este tipo de vehículos es el Hyundai Nexo, el Honda FCX Clarity y el Toyota Mirai. La disponibilidad de estaciones de recarga de hidrógeno en España es extremadamente reducida en estos momentos, al igual que el número de modelos diferentes a la venta.

Los mejores coches híbridos

La oferta híbrida es cada vez mayor y por eso se complica establecer una clasificación con los mejores coches híbridos y peores, pero entre los animados por el un motor eléctrico y uno de combustión destacamos al Toyota Prius por su largo recorrido en el mercado y su fiabilidad. De esa experiencia se benefician también los Toyota Corolla y Toyota Camry. Otros modelos que están dando buen rendimiento son los híbridos de Honda, los de Audi y los de Mercedes. De hecho, Mercedes ha aprovechado esa experiencia para triunfar en la Fórmula 1.

Precios de los coches híbridos

La gama híbrida es tan grande ya y abarca tantos segmentos del mercado que la horquilla de precios es muy amplía. Por ejemplo, en el mercado de los utilitarios puedes tener un Seat Ibiza TGI cuya tarifa arranca en 15.177  euros, mientras hasta Porsche dispone de un Cayenne híbrido por 93.309 euros. En el término medio, el Toyota Prius cuesta 32.250 euros. Lo que todavía resulta difícil es encontrar coches híbridos de segunda mano, pues entre el coste de reponer las baterías y el poco tiempo que tienen algunos, hay poca oferta de segunda mano.

 

 

Toda la actualidad