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Comparativa

Comparativa: Honda CR-V Hybrid vs Toyota RAV4

Honda CR-V Hybrid vs Toyota RAV4

A la moda SUV se le une ahora la moda... híbrida

Todos los fabricantes aspiran a colocarse entre los mejores del mundo. Y, en los tiempos que corren, para estar en esa división, hay que consumir menos y, sobre todo, tener menos emisiones contaminantes. ¿Cómo se consigue esto? Con la electrificación. Por eso, Toyota, que lo tiene claro desde hace tiempo, tiene un portfolio plagado de versiones híbridas, que aúnan una mecánica convencional de gasolina con otra eléctrica, como la que monta el Toyota RAV4 Hybrid. Honda no tiene una gama tan electrificada, pero entre sus recientes lanzamientos se encuentra el CR-V Hybrid, uno de los últimos en llegar y también entre los tan de moda SUV. Comparativa: Honda CR-V Hybrid vs Toyota RAV4.

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Si nos fijamos en las dos carrocerías, además de su evidente aire japonés, con líneas muy modernas y muy Manga, llama la atención que ambos midan exactamente lo mismo de largo y de ancho, resultando el Honda solo 4 mm más alto. La sensación a la vista, desde luego, es que el Honda CR-V es mucho más voluminoso; algo extraño, ya que también la batalla y el ancho de vías es superior en el Toyota RAV4. Pero es que, además, esta sensación vuelve a aflorar en un interior más desahogado en el Honda. Primero me fijo en su salpicadero, de futuristas líneas y con la pantalla del navegador (de serie y de 7 pulgadas) integrado en él. Aunque, eso sí, ofrece una calidad en sus acabados y ajustes algo inferior a la de Toyota, que exhibe su navegador (opcional: 850 euros) en una pantalla flotante una pulgada más grande y con una ergonomía de los distintos sistemas también algo superior. 

Vídeo: Estos son todos los accesorios que le puedes poner a tu Toyota RAV4 Hybrid 2019:

Honda CR-V Hybrid vs Toyota RAV4

Tanto los asientos delanteros como los traseros son similares en ambos modelos, pero la sensación de espacio disponible es superior en el Honda, quizá por la mayor luminosidad a bordo que aportan sus ventanillas más grandes. Aun así, hay ciertos detalles a tener en cuenta. Por ejemplo, la plaza central tiene un mullido más duro, pero sin unos aireadores o un túnel central intrusivo; mientras que en el Toyota pasa al revés: esta plaza es más cómoda pero no tanto para los pies. 

Para abatir los asientos traseros, el Honda dispone de sendos tiradores para hacerlo desde el maletero. No el Toyota, que sin embargo cuenta con espacio bajo la bandeja para la rueda de repuesto y hueco para la bandeja, en un maletero algo más grande (580 litros por 497 del CR-V). Aunque, al abatir los asientos e igualar capacidades, cuenta con un ligero desnivel hacia arriba, mientras que en el Honda se queda más plano.

Paso a analizar los motores. Empiezo con el Honda, que monta un propulsor de gasolina de dos litros, sin sobrealimentación, con 145 CV. Lo que le diferencia sobremanera del Toyota es que este motor de combustión está separado de las ruedas en los modos EV o Hybrid y va conectado a un generador para transformar su energía con destino al motor eléctrico de 135 kW (184 CV, que es la cifra de potencia máxima). Por eso hay un selector de marchas en vez de palanca. No, no hay caja de cambios como tal. Es otra de las peculiaridades de este vehículo: la transmisión es directa, con una sola relación de engranaje fijo. Por eso, cuando entra en acción el motor de gasolina, lo hace en un rango de velocidades y de giro del motor en el que pueda mover las ruedas de forma directa. Pero tiene el mismo inconveniente que acusa el Toyota al pisar el acelerador con ganas: el sonido se eleva mucho y ambos acusan de cierto efecto de resbalamiento, uno en su caja de engranaje fijo y el RAV4, en su caja e-CVT de relaciones infinitas. 

La quinta generación del Toyota RAV4 equipa un motor también de gasolina y atmosférico, pero con mayor cilindrada: 2,5 litros. Y, además, gracias a que esta versión tiene tracción integral AWD-i, equipa un motor eléctrico adicional al Honda en el eje trasero, que eleva la potencia final del sistema hasta los 222 CV (218 en la versión con tracción 4x2). Con esto, puede derivar par motor a todas las ruedas, sin tener un árbol de transmisión, como pasa en el CR-V. 

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Todo esto no solo tiene su recompensa en cuanto a las superiores prestaciones del Toyota, sino también en cuanto a la sensación de agilidad y poderío offroad.

Con una altura libre de 190 mm para el Honda y 192 mm para el Toyota, un peso 75 kg inferior para este último y ese motor eléctrico adicional, si se complica el camino tendrás más garantías con el Toyota (de casta le viene al galgo). Pero al no ser ninguno un todoterreno puro, debes entender estos sistemas de tracción tan automatizados como un plus de seguridad, sobre todo, en calzadas resabaladizas.

Solo me queda analizar... ¡tachán! Sí, lo que supongo estabas esperando más con estos coches: el consumo. Partiendo de que ambos elevan el dato oficial, el hecho de que el Honda desconecte su motor de combustión de las ruedas en los modos electrificados, hace que en ciudad consuma menos. 

Esto se vuelve en su contra en carretera, donde el embrague automático acopla el motor de gasolina a las ruedas para mejorar la respuesta a alta velocidad. En estas circunstancias el RAV4 gestiona mejor el apoyo del motor eléctrico al de gasolina.

Mi Opinión

Son dos de los SUV que, seguramente, ahora estarán en la mente de todos aquellos que buscan este tipo de carrocería. Ambos quedan muy igualados y son buena opción de compra. El CR-V quizás es mejor si te mueves mucho en ciudad, pero el RAV4 ofrece una mayor polivalencia y es mejor en carretera. 

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