Fernando Alonso es considerado uno de los mejores pilotos del mundo y, por supuesto, de nuestro país. El bicampeón del mundo de Fórmula 1, a pesar de no haber tenido un buen coche en el último lustro, se ha mantenido como uno de los más valorados de la parrilla entre los aficionados, los otros pilotos de la parrilla y los jefes de equipo. Pocos han conseguido esto en la historia de la F1 y llegar hasta aquí no ha sido fácil. 

Una vida dedicada a las carreras

Fernando Alonso ha dedicado su vida a las carreras. A los tres años, su padre, José Luís, le montó en un kart que había construido él mismo. Su hermana mayor, Lorena, lo había rechazado y a Fernando no le quedó otra que probarlo. Sus impresiones fueron mucho mejores y aquel kart con los colores con los que competía Ayrton Senna en McLaren-Honda (rojo y blanco) le fue adjudicado. Alonso comenzó a competir en karting y poco a poco esa afición se fue convirtiendo en algo serio. Primero Alonso y su padre viajaban por el norte de España, luego por todo el país y posteriormente por toda Europa. Los trayectos se realizaban en coche y Fernando, mientras su padre conducía a los circuitos, estudiaba para no descuidar el colegio.

La recompensa a todo esto llegó en forma de los trofeos más importantes del karting dentro y fuera de nuestras fronteras. En 1991 se hizo con los campeonatos infantiles de Asturias y País Vasco y fue subcampeón de España. En 1993 y 1994 fue Campeón de España de Karting en la categoría júnior y dos años después se proclamó Campeón del Mundo júnior. En aquel entonces, Fernando ya empezaba a pensar que podía ser profesional, como mínimo, en karting… pero la Fórmula 1 aún quedaba lejos. Era un sueño que parecía inalcanzable.

El paso más importante: rumbo a los monoplazas

Tres años más tarde y después de lograr algunos títulos extra en karting, Alonso se encontró en su camino a Adrián Campos. El ex piloto de Fórmula 1 había formado su propio equipo, Campos Motorsport, y vio algo especial en Alonso nada más conocerle. El de Alzira se lo llevó a su formación, que competía en aquel entonces en el Euro Open by Nissan, una competición que sería equiparable a los mejores años de las World Series. Fernando tuvo una fantástica temporada y se alzó con el título, sucediendo en este honor a Marc Gené, con seis victorias. Un año más tarde compitió en la Fórmula 3000, lo que hoy sería como la Fórmula 2. No fue un debut fácil, pero la victoria en Spa-Francorchamps le catapultó al Olimpo de las grandes promesas.

Y esta promesa no se hizo esperar. La buena relación de su mánager, Adrián Campos, con el equipo Minardi permitió a Alonso probar uno de sus monoplazas. Fernando sorprendió y estaba claro que su futuro estaba en la Fórmula 1. Flavio Briatore, por aquel entonces patrón del equipo Benetton Fórmula, que un año después se convertiría en Renault, quiso contar con él pero lo cedió a Minardi para que se ‘foguease’ en la escudería italiana. Lo mejor estaba por llegar.

El inicio de algo grande

Correr en el equipo Minardi, el ‘colista’ de la clasificación, no permitió a Alonso lograr, ni mucho menos, buenos resultados. De hecho, ni siquiera logró puntuar; solo una vez hizo un ‘top 10’, pero en aquel entonces puntuaban los seis primeros. Tal y como estaba pactado Briatore le recuperó de cara a 2002, pero como probador, y en 2003 Alonso volvió al puesto titular. Esta vez competía con un Renault y no defraudó: en el GP de Hungría logró su primera victoria. Dos años más tarde, el joven asturiano de 24 años se proclamaba Campeón del Mundo de Fórmula 1 después de una intensa batalla durante el año con Kimi Räikkönen. En 2006 repetiría este honor, aunque la lucha fue incluso mayor, sufriendo para ganar a Michael Schumacher.

Alonso ya era uno de los pilotos más valorados del momento, pero aún tenía que mostrar su regularidad a lo largo del tiempo. En 2007 se unió a McLaren con el objetivo de ampliar su mandato en la Fórmula 1, pero se encontró con alguien como Lewis Hamilton y una estructura que mostró un apoyo muy diferente a ambos pilotos. McLaren perdió el título e hizo que sus pilotos lo perdieran debido a esta guerra civil tras la que Alonso salió del equipo, de vuelta a una escudería Renault muy debilitada. Allí pasó dos años, sin posibilidades de pelear por victorias habitualmente… hasta que se unió al equipo de sus sueños, la Scuderia Ferrari.

Alonso lo pasó en grande en Ferrari y demostró ser el mejor de casi todos los tiempos, pero los resultados no acompañaron. Logró numerosas victorias, peleó por campeonatos… pero se encontró con un imbatible Sebastian Vettel y un imbatible Red Bull. Además, Ferrari falló cuando no tenía que hacerlo, con absurdas estrategias o errores imperdonables que dejaron a Alonso lejos de lograr su tercer título. Después de cinco años, decidió poner fin a su andadura en la casa de Maranello para volver a un equipo McLaren en proceso de cambios.

McLaren-Honda: lo que pudo ser y no fue

Nuestro titular lo define a la perfección. McLaren-Honda ha sido una historia inacabada para Fernando Alonso. El español tenía grandes esperanzas depositadas en esta relación iniciada en 2015, pero Honda no ha logrado fabricar un motor realmente competitivo, motivo por el que McLaren ha decidido romper su relación con el motorista japonés después de tres años hundidos en la clasificación general. El futuro, unidos a Renault, debe ser mucho mejor y así lo espera Fernando Alonso, todo un bicampeón de Fórmula 1 que aún tiene mucho futuro por delante, dentro y fuera de la F1. ¿O es que no sueñas con verle ganar las 500 Millas de Indianápolis o las 24 Horas de Le Mans?

Palmarés de Fernando Alonso

Primer Gran Premio de Fórmula 1: GP de Australia 2001

Victorias: 32

Pole position: 22

Vueltas rápidas: 23

Podios: 97

Equipos: Minardi (2001), Renault (2002-2006, 2008-2009), McLaren (2007, 2015- ) y Ferrari (2010-2014)

Títulos Mundiales: 2

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