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Coches 4x4

Prueba del Mitsubishi L200: con sabor a SUV

Alfredo Rueda

10/09/2017 - 17:30

El nuevo Mitsubishi L200 es un ’pick-up’, pero su renovación tiene sabor a SUV. No es un simple ‘restyling’ ya que en él todo es nuevo. Con un motor 2.4 turbodiésel de 154 o 181 CV, llega preparado para hacer frente a los más duros trabajos en los sitios más recónditos.

Sabor a SUV, y mucho. Esa es la característica principal del nuevo Mitsubishi L200, un ‘pick-up’ que, en esta su quinta generación, llega renovada por completo. Y eso a pesar de que no es un vehículo que vaya a tener unas ventas masivas (en España la marca prevé vender unas 500 unidades este año y la mayoría dedicada a flotas y profesionales), pero supone una puerta de entrada a mercados emergentes.

Por eso, el L200 se ha renovado por completo, ya que quiere plantar cara al exitoso Toyota Hilux y a otros como el Ford Ranger o el Volkswagen Amarok. Quizá este último fue el que abrió la puerta a ese sentir general de SUV o todocamino que ahora continúa el Mitsubishi.

Para empezar, su estética ha cambiado con dos prioridades básicas: hacerla más moderna y, sobre todo, más aerodinámica. Porque esta última parte tiene mucha importancia en este tipo de vehículos, ya que es difícil de conseguir por su especial arquitectura y porque suele tener un uso muy asiduo, lo que se puede reflejar en un ahorro de combustible considerable.

Y además de reducir el coeficiente Cd de 0,46 a 0,40, también se ha reducido el peso, no demasiado respecto a la anterior generación (de 1.745 a 1.885 kilos, ahora de 1.765 a 1.875 kg), pero sí sustancialmente respecto a la competencia, que ofrecen un peso que oscila entre 1.745 y 2.400 kilos, dependiendo de versiones y motores. Asimismo, se ha aumentado la resistencia a la torsión, tan importante en este tipo de vehículos con un marcado carácter ‘offroad’ un 7%.

Y eso se nota por caminos pedregosos o por radicales cruces de ejes. El Mitsubishi L200 responde de forma muy eficaz, tanto o más que un buen 4x4, como su hermano el Mitsubishi Montero. De hecho, monta el sistema de tracción Super Select 4WD II con reductora que se maneja mediante un mando de ruleta dispuesto junto a la palanca de cambios. Con cuatro posiciones disponibles, podrás pasar de rodar con tracción trasera a tracción integral, bloquear la misma a través de un diferencial Torsen central que reparte el par 40:60 a ambos ejes o, en la última posición, insertar la reductora que te ayudará ante los obstáculos más difíciles. Y si todo esto te parece poco, puedes optar a pedir también un diferencial trasero bloqueable, pero realmente tienes que meterlo en sitios muy, muy difíciles para necesitar también este último dispositivo. Además, una de las mejores bazas del Super Select, es que podrás cambiar a las tres primeras posiciones en marcha y hasta incluso superados los 100 km/h.

Mecánicamente, ofrece un único motor turbodiesel 2.4 de la familia del mismo que monta el Mitsubishi ASX en su versión 1.8 o el Mitsubishi Outlander con un cubicaje de 2,2 litros. En el L200 se ofrece con dos potencias disponibles, de 154 (denominada comercialmente ‘250’) y de 181 CV (denominada ‘300’). La primera va asociada a un cambio manual de seis velocidades de nueva factura y desarrollado por Mitsubishi y la segunda únicamente se venderá en el acabado más alto de la gama (Kaiteki) y con una transmisión automática de cinco marchas por convertidor de par firmada por AISIN y que procede del Montero, con una mejora y adaptación al L200.


Prueba del Mitsubishi L200 300 DI-D (por Kike Ruiz)

Es difícil verlos por las calles de las grandes ciudades y sus ventas son bastante residuales, pero para la vida en el campo y para aquellos que necesitan un vehículo con mucha capacidad de carga, robusto y bien preparado para el trabajo, algo así se puede convertir en el mejor socio. Sobre todo si, además, van a circular por caminos y la meteorología durante buena parte del año es adversa. 

En el mercado hay muchos pick-up, desde el que podríamos considerar como el más premium, el Amarok, hasta el más capaz, como el Ranger  o el más accesible, el Tata Xenon. En mitad de este grupo se encuentra justo el protagonista de esta prueba: el Mitsubishi L200. La marca japonesa sigue fiel a un modelo que le está deparando más de una alegría. En su quinta generación  ha mejorado en varios aspectos, empezando por la aerodinámica (pasa de un Cx de 0,46 a 0,40), una considerable reducción del peso, así como un aumento de la resistencia a la torsión, un capítulo especialmente importante en un modelo muy orientado a la conducción offroad.

Entro al interior y allí me encuentro con unos acabados correctos y un diseño más moderno que en el anterior L200. Estoy ante la versión tope de gama Kaiteki y eso supone un suculento equipamiento de serie, que incluye el navegador con pantalla táctil, el climatizador bizona o los asientos calefactables. También se añade la tapicería de piel o los mandos en el volante, desde donde se puede ajustar el volumen de la radio, el teléfono o el control de velocidad. Y un detalle importante en el apartado de seguridad: toda la gama del L200 monta airbag de rodilla para el conductor. 

Eso sí, aquí echo en falta más huecos portaobjetos y que los que tiene sean un poco más capaces. Al ser doble cabina cuenta una fila trasera que ha mejorado sensiblemente su espacio para las rodillas de sus tres ocupantes, aunque el que vaya en el medio va a ver mermado mucho su confort debido al voluminoso túnel de transmisión. 

Arranco el motor 2.4 de cuatro cilindros con nada menos que 181 CV y 430 Nm de par. ¿Son suficientes para mover las casi dos toneladas de este pick-up, que mide 5,2 metros de longitud? Voy a comprobarlo. Este bloque va asociado a un cambio automático de solo cinco velocidades,  herencia directa del Montero. Su funcionamiento es bueno: no da tirones, no se duerme en los laureles al bajar marchas para ganar velocidad, cambia con suavidad y permite un modo secuencial con levas en el volante. 

El chasis ya es otra cosa: en asfalto pronto sale a relucir su comportamiento rebotón por culpa de unas suspensiones más adaptadas al campo, que tienen que lidiar con los casi 1.000 kilos de carga que es capaz de transportar este L200 (sin remolque). Las ballestas del eje trasero son las que provocan ese efecto saltarín, que va desapareciendo según vas cargando su enorme caja trasera. 

La dirección no es rápida y necesita muchas vueltas de volante entre topes, pero tengo que recordarte que esto no es un SUV, sino un 4x4 en toda regla. Que es un vehículo capaz de afrontar los peores obstáculos en tierra te das cuenta en cuanto lo enfrentas a unos cuantos problemillas. Aquí es donde hay que hablar de su eficaz sistema de tracción denominado Super Select 4WD II con reductora, que se maneja mediante una rueda junto a la palanca de cambios. Con cuatro posiciones disponibles, podrás pasar de rodar con tracción trasera a integral, bloquear la misma a través de un diferencial Torsen o insertar la reductora para superar los obstáculos más difíciles (en opción puedes incluir un bloqueo trasero).

Sus ángulos de ataque y salida no son nada malos y solo tendrás problemas con el ángulo ventral debido a una enorme batalla de tres metros. Pero está claro que el nuevo Mitsubishi L200 es un coche muy capaz y solvente para un uso profesional bajo las condiciones más duras. Su actualizado diseño y la gran dotación de serie le hacen ganar en atractivo. 

Prueba del Mitsubishi L200 300 DI-D 2017 (por Nacho de Haro)

Justo ahora se cumplen dos años desde que Mitsubishi introdujo en España a la actual generación de su pick-up, así que aprovecho la ocasión para poner a prueba el Mitsubishi L200 300 DI-D 2017. Un modelo que aunque es prácticamente clavado al que presentaron entonces, presenta una serie de pequeños cambios que hacen que sea un producto un punto más atractivo. Sigue leyendo y descubrirás en qué ha cambiado y por qué creo que es una de las mejores opciones del mercado y más ahora que la DGT ha convertido a las pick-up en turismos en aspectos de circulación y por fin pueden ir a 120 km/h legalmente.

Pero antes de empezar, permíteme que haga un breve repaso a la historia del Mitsubishi que nos ocupa. Este L200 representa a la quinta generación del popular pick-up japonés, un modelo que fue presentado por primera vez en 1978 y del que desde entonces, se han vendido más de 4 millones de unidades en todo el planeta. Y aunque sigue siendo un vehículo pensado para el trabajo y el ocio, ha mejorado tanto en lo referente al equipamiento, a los acabados, a las prestaciones y al confort de marcha que poco o nada tiene que ver con el L200 original.

VÍDEO: Mitsubishi L200, la pick-up que se atreve ¡con todo!

Para desarrollar este último Mitsubishi L200, la compañía de los tres diamantes no escatimó en esfuerzos ni en tiempo: tardó 28 meses solo para comprobar que su fiabilidad y robustez estaban a la altura de sus predecesores, sometiendo a los prototipos a toda clase de test de extrema dureza y casi siempre, cargados al máximo. Digo esto para que te hagas una idea del tipo de vehículo que es, porque con tanto SUV a la venta quedan pocos modelos que ofrezcan las capacidades y la robustez necesaria para circular día sí y día también por el campo.

Bajo esa carrocería de 5,2 metros de longitud, como no podía ser de otra forma, se esconde un robusto chasis de largueros y travesaños que cuenta con un eje rígido con ballestas en el tren posterior y una suspensión independiente con dobles trapecios y muelles helicoidales en el eje delantero. Por dimensiones, el L200 resulta unos 10 cm más compacto que rivales como el Nissan NP300 Navara o el Toyota Hilux pero esto, lejos de resultar negativo, ayuda a que sea algo más fácil aparcarlo (a lo que también contribuye su cámara de marcha atrás).

He probado el Mitsubishi L200 D/C 5AT Kaiteki 300 DI-D (sí, esa es su larga denominación oficial), es decir, la variante más potente con el equipamiento más completo disponible. Monta un motor de cuatro cilindros en línea turbodiésel con 2.4 litros que produce 181 CV de potencia y 430 Nm de par, con un consumo medio oficial de 7,2 litros por cada 100 km que en la práctica se ha quedado en 8,6 l/100km. Este bloque solo puede asociarse a un cambio automático de cinco velocidades.

Es una caja de cambios que aunque resulta agradable, recuerda más bien a los automáticos de toda la vida debido al resbalamiento del convertidor. Además, no le vendría nada mal disponer de una sexta relación para reducir la rumorosidad y mejorar los consumos, sobre todo ahora que se puede ir a 120 km/h en vías rápidas. Pero a pesar de esto, el Mitsubishi L200 2017 tiene otros atributos que compensan con creces este pequeño defecto.

Como por ejemplo, su sistema de tracción Super Select 4WD (SS4-II), que en concepto es idéntico al del Mitsubishi Montero y convierte a este pick-up en uno los dos únicos modelos que pueden circular sobre asfalto seco enviando su potencia a las cuatro ruedas (el otro es el Volkswagen Amarok, pero el L200 es el único que puede hacer eso y que además equipa una reductora). Su diferencial central permite elegir entre propulsión, tracción a las cuatro ruedas, tracción a las cuatro ruedas con el diferencial central bloqueado y por último, la reductora con el diferencial central bloqueado. La posibilidad de bloquear el diferencial trasero queda reservada exclusivamente a las variantes dotadas del sistema Easy Select 4WD.

Es sorprendente la capacidad de tracción que tiene el L200, incluso cuando circulas únicamente propulsado por las ruedas traseras. El control de tracción es muy efectivo y es capaz de paliar con creces la ausencia de un bloqueo trasero, que no he echado en falta en ninguna situación. En campo y al superar obstáculos se agradece la presencia del cambio automático, que facilita maniobrar y te permite prestar más atención a no golpear los bajos al superar una pendiente, porque como buen pick-up, ni su ángulo ventral ni el de salida son especialmente favorables.

¿Qué novedades incorpora el L200 2017 que pruebo? Pues básicamente son dos: un nuevo sistema multimedia SDA (de ‘Smartphone link Display Audio’), que no solo es superior en todos los aspectos al anterior -tanto en lo referente a su funcionamiento, que es muy fluido y rápido, como a su aspecto exterior, pues queda mucho mejor integrado-, es que además es compatible tanto con Apple CarPlay como con Android Auto; y el nuevo volante multifunción de cuatro radios en lugar de tres, que también transmite una mayor sensación de calidad.

Actualmente, el precio del Mitsubishi L200 arranca en el caso de la versión de doble cabina en 25.200 euros con los descuentos aplicados, aunque para disfrutar del más potente y equipado tendrás que desembolsar algo más, concretamente, 36.395 euros. Una cantidad razonable para las prestaciones que ofrece y sobre todo, para su amplio equipamiento, que incluye desde el mencionado navegador hasta unos asientos eléctricos tapizados en cuero y calefactables.

En nuestro comparador de seguros hemos calculado lo que costaría asegurar un Mitsubishi L200. Para calcular el precio, tomamos como referencia un hombre de 30 años, con 10 de antigüedad de carné y sin siniestros, que vive en Madrid, utiliza el coche a diario, aparca en un garaje colectivo y recorre hasta 20.000 kilómetros al año. Con estos datos, el  seguro a todo riesgo más recomendable por su calidad-precio  lo ofrece Génesis, por 996 euros.

Este coste podría ser menor si optas  por una póliza a todo riesgo con franquicia. En este caso, la más barata sería también la de Genesis. Cuesta 412 euros con franquicia de 272 euros.

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Alfredo Rueda

Periodista apasionado de todo lo que tenga motor: Coches, motos y ahora, también, cacharritos con alas...

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