Tanto en la versión térmica como en la eléctrica, el Mini John Cooper Works es una gran alternativa para aquellos que busquen un coche deportivo de dimensiones contenidas para disfrutar en carreteras de curvas. El gasolina mantiene la esencia, aunque ahora es más silencioso; el eléctrico es más suave, pero también te puede divertir.
Lo mejor
La agilidad que demuestran ambas versiones, el aspecto deportivo propio de un John Cooper Works y el tacto de conducción.
Lo peor
Algunos plásticos del interior, el sonido muy disimulado del modelo térmico y la falta de un tacto más deportivo en el eléctrico.