Reportaje

Coches clásicos

La historia del airbag, la bolsa que salva vidas

Vicente Cano

03/08/2016 - 09:52

La historia del airbag, como tantos otros componentes del automóvil, es mucho más antigua de lo que se cree: comenzó a desarrollarse en los años 50, parcialmente por la industria aeroespacial y el primer coche con airbag fue el Oldsmobile Toronado de 1973. Por lo menos, fue el primero del que se vendió una serie importante con este nuevo invento.

La historia del airbag, como tantos otros inventos que han ayudado a salvar las vidas de millones de conductores, tiene su origen en la industria aeroespacial, aunque a diferencia del ABS o del control electrónico de estabilidad, el desarrollo de esta solución sí corrió a cargo de la industria del automóvil, que además invirtió varias décadas e ingentes cantidades de dinero antes de poder llevarlo a un uso comercial seguro. Los airbag caducan y, de vez en cuando, aparecen problemas con uno defectuoso, como el de Takata, que ha podido acabar con la vida de personas debido a su despliegue defectuoso, aunque nadie duda hoy de la efectividad de este componente.

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Los orígenes del airbag se remontan a la II Guerra Mundial, cuando algunos pilotos llegaron a disponer de unos trajes de supervivencia que se podían llenar de aire para que flotaran en el agua y algunos de ellos los activaban cuando iban a sufrir un impacto para retener su cuerpo. Pasada la contienda, EEUU era el único país del mundo en el que la economía repuntó de inmediato, lo que generó una explosión de su industria del automóvil con millones de personas apuntadas en listas de espera para recibir sus nuevos coches, que cada vez eran más caros, lujosos y técnicamente complejos.



Esto llevó a los tres grandes de Detroit (GM, Ford y Chrysler) a la iniciar una de las grandes carrera tecnológicas de la historia de industrial. El dinero manaba y había fondos para hacer coches con motor a reacción, imaginar cómo serían cuando pudieran volar en salones como Motorama e investigar algunas ideas exóticas. Entonces, en 1952, apareció la primera patente de un airbag, registrada por el ingeniero norteamericano John Hetrick a quien se le ocurrió el boceto después de sufrir un accidente de coche con su familia. Envió cartas a todas las marcas, que nunca le fueron contestadas, pero esa misma década General Motors, Ford y Daimler iniciaron sus investigaciones sobre el airbag.

Por otro lado, el primer airbag concebido por John Hetrick y patentado con el registro número 2.649.311 utilizaba un balón de aire comprimido y unos primitivos sensores de presión para funcionar, en teoría. En cuanto empezó sus investigaciones sobre el airbag como dispositivo de retención, en 1957, Ford se dio cuenta de que era imprescindible desarrollar unos sensores más veloces y un sistema de llenado más rápido. Para que el airbag pudiera ser eficaz, la bolsa debía hincharse entre 20 y 40 milisegundos después del impacto. En 1967, Allen Breed ideó un sensor electromecánico que resultó ser básico para que el primer airbag llegara al mercado.




En 1968, la revista Popular Science publicó un artículo sobre un sistema denominado “Auto-Ceptor”, en el que estaban trabajando Ford y la Universidad de Yale, que constaba de una bolsa que se interponía entre el salpicadero y los ocupantes de las plazas delanteras en caso de choque, a la que por entonces todavía a nadie se le había ocurrido denominar 'air bag' curiosamente. Gracias a un nuevo sensor electromecánico, basado en una bola metálica dentro de un tubo con uno de los extremos magnético y que todavía se usa, la bolsa podía interponerse entre el salpicadero y los ocupantes en 40 milisegundos. 

A comienzos de los años 70, aún faltaban por despejarse numerosas incógnitas: los investigadores no habían dado con la forma ideal para la bolsa de nailon al llenarse. La NHTSA –la DGT de EEUU- había impuesto en 1970 que, para el año 74, las marcas deberían ofrecer un sistema de seguridad pasiva para retener al conductor, sobre todo, en caso de no llevar puesto el cinturón de seguridad. Sin embargo, los fabricantes dudaban de que el airbag fuera efectivo sin cinturón de seguridad y tenían toda la razón, pero además también había preocupación por lo que podría pasar si la bolsa se llenaba en una plaza ocupada por un niño pequeño o alguien sentado muy cerca.

De hecho, todavía hoy, hay que tener siempre la precaución de sentarse al volante correctamente al volante, entre otras razones, porque el despliegue de los aribag pueden llegar a causar graves lesiones a un conductor cuando su cara se encuentre a menos de 25 cm del volante. Ante la presión de las autoridades, las aseguradoras y la opinión pública, Ford decidió equipar con w una pequeña flota de modelos de sus marcas Mercury y Lincoln ya en 1971, que hace de estos los primeros coches con airbag. Sin embargo, el primer modelo comercial con airbag fue el Oldsmobile Toronado de 1973, que usaba unas bolsas tamaño XXL que se llenaban frente a la cabeza y el torso, pero que también debían proteger las rodillas.



El primer airbag de la historia, instalado en 1.000 unidades de este Oldsmobile ya constaba de sensor de funcionamiento con indicador luminoso, una bolsa que se replegaba detrás del volante y un dispositivo con propelente pirotécnico para el llenado que se alojaba dentro de la guantera. Sin embargo, en la década de los 70, no existían los microchips con acelerómetro incluido que ahora sirven de sensores en el frontal de los vehículos, que se terminarían de desarrollar al final de esa década y que hoy regulan el despliegue pirotécnico del airbag. Además, el rediseño de ciertas partes del Toronado para alojar los componentes hizo que el coche generara un ruido aerodinámico difícil de soportar y más después de haber pagado 250 dólares extra por ponerle este componente.

Todo esto hacía que los primeros airbags fueran ineficaces o demasiado agresivos para los ocupantes más pequeños. De hecho, se detectaron algunas muertes entre los usuarios de los modelos que los llevaban tras choques frontales. Y cuando se sospechó que la de varios niños podían deberse directamente a la fuerza con la que se llenaba la bolsa, GM y Ford decidieron dejar de emplearlos inmediatamente. Hoy no queda ni una sola unidad de aquellos primeros Ford Mercury con airbag, dado que resultados fueron tan poco satisfactorios que hubieron de retirarse y el gobierno de EEUU retrasó la obligación de instalar este sistema hasta 1976 como mínimo.

Aunque levaban 20 años de desarrollo, aquellos primeros dispositivos no eran todavía una tecnología madura, faltaba la electrónica necesaria para que fueran eficaces. Así, a mediados de los 70, e impulsada en parte por esta nueva normativa de la NHTSA se produjo una nueva carrera tecnológica por ver cuál sería la primera marca en llevar un airbag seguro al mercado. El airbag regresaría a los laboratorios de Detroit, aunque en Daimler también estaban en aquel momento culminando décadas de investigaciones al respecto, así que en 1981 se produjo un hecho histórico que certificó el primer sorpasso de la industria norteamericana del automóvil por parte la europea.

Ese año, llevó al mercado el Mercedes lanzó un Clase S que ofrecía una bolsa de aire para proteger la vida de su conductor y que, básicamente, no solo es casi idéntico a los airbag que se siguen empleando hoy, también funcionaba con una fiabilidad y efectividad totales. El airbag del Mercedes Clase S de 1981 constaba de una unidad de control que enviaba la orden de activación en menos de 30 milisegundos tras el choque, un propelente que inicia una reacción en cadena (un cartucho con ácido sódico que reaccionaba explosivamente con nitrato potásico para generar el nitrógeno que llena el saco de nailón, protegido al doblarse con talco o harina. La marca alemana ha usado esta tecnología desde entonces, aunque finalmente solo se hizo obligatoria en EEUU desde el 1 de abril de 1989.

Ford decidió adelantarse y reintrodujo el airbag en algunos de sus modelos en 1984, diez años después ya era un estándar en la marca. A lo largo de esa década se produjo el desembarco de la electrónica en los coches, que se hizo masiva en la siguiente. Esto ha permitido refinar el funcionamiento de los airbag y que algunos modelos puedan llegar a montar hasta nueve o diez de estas bolas. Pero más que el número, la clave está en la optimización de los sensores que controlan la violencia del llenado de la bolsa. Antes de  conocerse la existencia de los airbag asesinos de Takata, solo en EEUU, desde 1989 se le atribuyen al airbag hasta 149 muertes. Por suerte, la evolución del airbag no ha cesado en todos estos años y hoy no solo se adaptan a la fuerza del impacto, sino también al peso de los ocupantes y otros factores.

Las últimas evoluciones del airbag

En 1994, llega el airbag de corinilla o lateral. Volvo llevaba trabajando desde finales de los 60 en esta tecnología y fue uno de los primeros en adoptarla. La marca sueca, además, introdujo el primer ‘airbag’ de cortinilla o lateral en el Volvo 850 de 1994. Esta bolsa protege el tórax y la cabeza de los ocupantes de ambas filas de asientos en un impacto lateral.  En 1996, aparece el airbag de rodilla, ese año, el Kia Sportage que se vendía en EEUU y el Toyota Avensis europeo ofrecieron los primeros ‘airbags’ de rodilla, que se generalizaron a partir del año 2000 en el resto de fabricantes. Desde 2003, Euro NCAP no otorga las cinco estrellas a un modelo que no lo monte. En 2007 se demostró la eficacia del airbag fuera de la Tierra: cuando nave Pathfinder de la NASA amartiza con éxito en el ‘Planeta Rojo’ gracias a un sistema mixto que usaba grandes ‘airbags’ en su fase final. Aunque la agencia espacial de EEUU ha seguido desarrollando la aplicación, las últimas cápsulas llevaban demasiado peso para emplear estas bolsas.

En 2008 aparece el primer airbag de espalda. Por su peculiar construcción, el Toyota iQ debía ofrecer un sistema que amortiguara el impacto en la cabeza y las cervicales en caso de alcance. El resultado fue el primer ‘airbag’ de cortinilla posterior. No se ha montado en ningún otro modelo, pero será un buen aliado para los microeléctricos. En 2009, Ford presentó el primer ‘airbag’ de cinturón, muy eficaz en caso de colisión frontal para los ocupantes de las plazas traseras, que no disponen de sistemas de retención adicionales. Toyota, Lexus, Mercedes y la propia Ford lo han ofrecido en algunos de sus modelos desde 2012. Ese mismo año, tras un larguísimo desarrollo que se inició en los años 90 de la mano de Ford, en 2012 Volvo fue la primera marca en ofrecer un ‘airbag’ dirigido a reducir las lesiones de los peatones en caso de atropello. El modelo que lo estrenó fue el Volvo V40.


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