Reportaje

Coches clásicos

La época dorada de General Motors

Luis Guisado

02/07/2012 - 10:06

Los trabajos de Chuck Jordan cambiaron para siempre la identidad de varias de sus marcas y también fueron el origen de una: Corvette. Aquí tienes un repaso a su trayectoria.

Hace un par de años falleció Charles M. Jordan. El hecho de que fuera el cuarto vicepresidente de Diseño de General Motors, desde 1986 hasta el día en que se jubiló, en 1992, no define lo importante que su figura fue a lo largo de más de tres décadas. Chuck Jordan, fue uno de los protagonistas en los cambios de imagen en algunas de las marcas, pero sobre todo, se le considera el ideólogo que instauró en General Motors una manera particular de hacer las cosas. Por cierto, el centro de diseño de GM cumple 85 años y aquí tienes un interesante reportaje.

 

A Chuck Jordan la afición por los coches le venía de pequeño. Nació en Whittier, California, y cuando terminó el instituto ya había conseguido una importante beca por haber ganado el concurso de diseño y modelado de coches Fisher Body Craftmans Guild. Con los 4.000 dólares del premio pudo costearse la plaza que había obtenido para cursar estudios de Ingeniería Mecánica en el Instituto Tecnológico de Massachussets (el famoso MIT).

 

Con apenas 22 años, en 1949, se había graduado y entró a formar parte del departamento de Diseño de GM. Aquello debía ser como el paraíso, los años de mayor crecimiento económico de la historia de los EEUU, en el primer país del mundo y en la empresa más grande y poderosa. Chuck Jordan se pasó los cuatro años siguientes trabajando en toda clase de proyectos; muchos de ellos no tenían nada que ver con los coches, ya que por entonces era un gran negocio para General Motors la venta de maquinaria agrícola y cabezas tractoras, unos productos que se renovaron a comienzos de los cincuenta bajo el lápiz de Chuck. Su versatilidad le valió, a la edad de 26 años, ser nombrado jefe de Proyectos Especiales.

 

Uno de sus trabajos más sonados en este departamento fue el Aerotrain, un nuevo tipo de tren de aspecto futurista. General Motors invirtió una fortuna en su promoción, pero la idea no terminó de cuajar. En cualquier caso, hay que decir que difícilmente habrá habido (o existirá) un diseñador más afortunado que Jordan en la década de los 50, ya que desde el año 1953, Chuck Jordan estuvo al frente de la organización de los espectaculares salones Motorama.

 

Aerotrain

Este evento, que había comenzado en 1949 como una exhibición de extravagancias automovilísticas, se había convertido en una sensación nacional para 1953. De celebrarse en una de las salas del hotel Waldorf Astoria de Nueva York, pasó a girar por diferentes ciudades de las dos costas de EEUU. Más de un millón de personas contemplaban anualmente las ensoñaciones del departamento de proyectos especiales diseño de General Motors. Algunos de ellos resultaban imposibles y otros demasiado avanzados para la época, pero también hubo creaciones que fueron el germen de modelos e incluso de marcas.

 

Ese fue el caso del Cadillac Eldorado, el Buick Centurión o de Chevrolet Corvette, que nacieron de estos ‘días de puertas abiertas’ del laboratorio de ideas de General Motors. Resulta paradójico que estos fueran de los mayores éxitos en los que Chuck se vio involucrado en toda su carrera, ya que el ejecutivo detestaba abiertamente los ‘focus group’ y todo lo que se le pareciese.

 

En una entrevista que concedió a la revista americana Motor Trend a finales de los 90, reconocía: “un buen diseñador no tiene por qué tener en cuenta lo que míster Flint o miss Zilch, de Kansas, piensen. ¿Qué saben ellos de coches, me pregunto yo?” Además, no solo le gustaba crear coches concepto. Uno de sus grandes trabajos fue el Chevrolet Cameo, un pick-up que se lanzó en el año 1955 y que se ha convertido en uno de los universales de Chuck Jordan, a quien además le valió ser nombrado en 1957 jefe de departamento en Cadillac.

Chevrolet Biscayne
 

Su principal cometido fue, precisamente, materializar uno de sus más aclamados trabajos de los salones Motorama, que él y su equipo se encargarían de convertir en el modelo más aclamado y significativo de toda la historia de la marca: el Cadillac Eldorado de 1959. El ejecutivo definió una vez aquella tarea como “dejar un tigre fuera de la caja y decirle: vete”. En 1962, fue nombrado el máximo responsable de todos los diseños exteriores de GM, pero cinco años más tarde aceptó irse a Alemania y ponerse al frente del departamento de diseño de Opel.

 

Mientras estuvo allí, hasta 1970, la marca lanzó el Opel GT y el Opel Manta, aunque Chuck Jordan siguió muy unido a la marca y también colaboró, muchos años después, en la creación del Opel Omega de los 80 y el primer Opel Astra. A su regreso a los EEUU, Jordan aceptó ser director de diseño de todo el grupo General Motors y, tras la jubilación de Irv Riybici, en 1986, se convirtió en el cuarto Vicepresidente de Diseño de General Motors.

 

Durante sus últimos años, además del aclamado Oldsmobile Aerotech, también tuvo algún fracaso, como fue el Buick Reatta de 1991, un modelo que resultó francamente revolucionario por sus soluciones tecnológicas. Sin embargo, la impronta de Jordan, además de por los numerosos éxitos que puedan atribuírsele, ha quedado dentro de General Motors en una determinada manera de hacer las cosas en la que los diseñadores tienen siempre la voz cantante. Quizá no vuelvan a la automoción los tiempos en los que había dinero para construir sueños como los de los salones Motorama, pero Chuck Jordan era de los que sabía que hasta un ‘pick-up’ o un modesto coupé podían hacer realidad los de millones de personas.

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