Test del Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio: he aquí un futuro coche clásico

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El Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio llega a su final y solo queda disfrutar de esta versión que apunta a ser uno de los grandes coches clásicos de nuestra era.
Un coche deportivo para disfrutar de verdad. Esa es la premisa del Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio. Esta última versión o restyling se asoma al abismo del final de una vida, aunque más allá del abismo está el Olimpo que se reserva solo a los grandes coches de la historia del motor.
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Alfa Romeo ha pasado por algunas dificultades. Quizá en parte debido a decisiones muy cuestionadas de parte de Stellantis, tanto por expertos como por aficionados a la marca de Milán. De hecho, hubo un tiempo (no hace mucho) en la que se hacían cosas sensacionales, con pasión. Tiempos en los que los compactos, las berlinas y los SUV de Alfa estaban en primera línea para los aficionados al motor.
El Alfa Romeo Giulia QV frente al BMW M3 o Audi RS 5
¿Ausencia de publicidad? ¿Problemas con el diseño? Y algunos detalles más que hacen al fabricante estar en una posición delicada, como sucede a otras marcas del grupo, en mitad de esta vorágine de la electrificación. Y por eso, tengo la sensación de conducir un coche clásico. Una leyenda que más bien parece un vestigio de lo que antaño representó esta marca y sus motores de combustión.
El Quadrifoglio es el rival directo del BMW M3 y el Audi RS 5, entre otros. Y casi nunca está en las quinielas de quienes buscan la adrenalina de un buen sedán. No es lujoso y tampoco el más moderno. De hecho, en el tiempo de vida de esta generación del Alfa Romeo Giulia, prácticamente estamos a punto de ver tres generaciones distintas del BMW Serie 3 con sus respectivos facelift.
A nivel de tecnología, se ha quedado algo desfasado. No tiene una gran pantalla multimedia ni un habitáculo precisamente lujoso en comparación a sus rivales alemanes. Todo es más rudo, más directo y sin apenas florituras o acabados innecesarios.
Dinámicamente emocionante: un motor biturbo con tracción trasera y 520 CV
Su esencia espartana es tal porque este es un coche para vivir cada metro del asfalto. Tiene lo necesario que tanto pedimos en tantos deportivos. Distracciones justas, un habitáculo enfocado en la conducción: grandes levas de cambio, abundantes botones físicos, un volante perfecto, asientos firmes...
Y bajo el capó, un motor V6 biturbo de 2,9 litros derivado del V8 F154 de Ferrari. Con 520 CV y 600 Nm de par máximo enviados a las ruedas traseras a través de una rápida caja de cambios automática ZF de 8 velocidades. Potencia pura, con un sonido bronco que te envuelve. Gentileza de la línea de escape Akrapovic de mi unidad, por cierto. Un extra que no es barato.
También posee diferencial autoblocante mecánico, suspensiones adaptativas y un nervio que hará que debas concentrarte en domarlo. Aunque se trata de un vehículo que alberga tormenta y calma a partes iguales, puedes usarlo a diario, como una berlina más.
Sin embargo, con los controles desconectados y el modo Race, tiene capacidad de enfrentarse a los grandes de la industria. En circuito o en carreteras de montaña, con un nervio propio de los deportivos italianos de la vieja escuela.
Es un titán elegante capaz de firmar una vuelta en 7:32.000 minutos en Nürburgring. O mejor dicho, el modelo anterior. Así que esta última versión o actualización debería ser aún más rápida. Por delante de coches como el Ferrari F12 Berlinetta, el Pagani Zonda F, el Lexus LFA Nürburgring Pack o el Lamborghini Murciélago, deja atrás un legado bien definido. No hay duda: la historia no le olvidará.
Valoración
Nota 9
El Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio podría ser el último gran coche deportivo de combustión interna puro de la marca. Con un motor derivado de Ferrari y 520 CV de potencia en tracción trasera, se declara como una de las mejores berlinas de la historia. Con mucho estilo, muchas opciones de personalización, divertida y con un precio muy coherente.
Lo mejor
Un coche deportivo que otorga mayores sensaciones que sus rivales alemanes, al ser más analógico. Su diseño es absolutamente impresionante.
Lo peor
Se ha quedado desactualizado frente a sus competidores, sobre todo en tecnología y digitalización del interior.


