El coche autónomo sin conductor está ya más cerca de lo que crees: Google crea una filial en Madrid y Uber ya da fecha para usarlo

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La Dirección General de Tráfico ha concedido la primera autorización nacional para vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha concedido la primera autorización nacional para vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4, un permiso que permitirá a Uber, WeRide y AVOMO comenzar los trabajos necesarios para poner en marcha un servicio de robotaxis en la Comunidad de Madrid.
Los coches completamente autónomos llevan en boca de media industria desde hace más de una década, pero parece que nunca terminan de llegar. Sin embargo, lo que durante años parecía una escena propia de la ciencia ficción empieza a convertirse en una posibilidad tangible en las calles de Madrid: los coches capaces de desplazarse sin que nadie tenga que sujetar el volante están cada vez más cerca de convertirse en un servicio cotidiano y España acaba de dar un paso decisivo en esa dirección.
Además, no se trata de un acuerdo con vistas al largo plazo, sino que el objetivo de las compañías es que las operaciones comerciales comiencen antes de que termine 2026, es decir, en menos de cuatro meses.
Y, aunque ya de por sí es algo muy relevante, lo es todavía más por el movimiento paralelo que ha llevado a cabo Uber. Y es que, mientras la compañía prepara su desembarco junto a la china WeRide, Waymo, la empresa de conducción autónoma perteneciente a Alphabet, la matriz de Google, también ha decidido establecerse en España.
Ha creado Waymo Iberia SL, una filial constituida en Madrid destinada expresamente a la prestación de servicios de transporte mediante vehículos autónomos. La sociedad comenzó su actividad en junio y su establecimiento es fácil de interpretar como una señal de que el gigante tecnológico prepara su entrada en el mercado español.
Madrid como puerta de entrada a Europa
Parece obvio que la coincidencia temporal no es casual, porque Madrid se está convirtiendo en uno de los principales escenarios europeos de la carrera por los robotaxis y las compañías del sector que quieren desarrollarse en Europa lo ven como una oportunidad.
La propia Comunidad de Madrid ha anunciado que pretende poner en marcha antes de finalizar el año un proyecto piloto de coches y taxis autónomos, inicialmente en municipios como Alcobendas y en la capital. El programa tendrá una duración inicial de dos años y tendrá como objetivo probar esta tecnología en entornos reales, con la participación de desarrolladores de software, operadores de flotas, compañías VTC y representantes del sector del taxi.
La autorización de la DGT es un paso adelante enorme, pues permite a Uber, WeRide y AVOMO comenzar el despliegue preparatorio de los vehículos, realizar el mapeo de las calles, validar recorridos y comprobar que tanto los coches como la infraestructura necesaria están preparados para funcionar en condiciones reales.

Sarfraz Maredia, director global de Movilidad Autónoma y Reparto de Uber, ha declarado: “Este permiso marca un hito importante en el paso de la movilidad autónoma de la fase de planificación a su implementación en el mundo real. La región de Madrid se está consolidando rápidamente como uno de los entornos más vanguardistas de Europa en materia de movilidad autónoma, y nos entusiasma colaborar con nuestros socios para hacer realidad esa visión”.
La primera flota que se activará estará formada por 20 vehículos GXR de WeRide, que circularán por distintas zonas de la Comunidad de Madrid, que serán seleccionadas por su elevada demanda de transporte.
Jennifer Li, directora financiera y responsable de operaciones internacionales de WeRide, añadía: “Obtener este permiso supone un logro importante para WeRide, ya que representa nuestra novena autorización de conducción autónoma a nivel mundial y es testimonio de nuestro liderazgo global en la comercialización de servicios de vehículos autónomos. La región de Madrid es una puerta de entrada clave para nuestra expansión europea y, junto a socios como Uber y AVOMO, estamos un paso más cerca de llevar la movilidad autónoma a España antes de finales de 2026”.
Eso sí, que la DGT haya autorizado estos vehículos no significa que mañana cualquier usuario pueda pedir un Uber y encontrarse con un coche completamente vacío.
Durante la primera fase habrá un especialista dentro de cada vehículo supervisando su funcionamiento. Los primeros desplazamientos servirán para recopilar información, comprobar las rutas y analizar cómo responde el sistema ante las situaciones habituales del tráfico urbano. Por el momento, Uber tampoco ha fijado por ahora una fecha concreta para retirar a esa persona del habitáculo y dejar al vehículo completamente solo.
Ante una implementación en conducción real de este nivel hay que tener en cuenta las diferencias existentes entre los distintos niveles de autonomía.
En un proyecto de este tipo ya se habla de vehículos de nivel 4, que pueden realizar todas las tareas necesarias para conducir sin que una persona tenga que intervenir, pero únicamente dentro de unas condiciones y un entorno previamente definidos. No es todavía el coche universal capaz de circular por cualquier carretera, con cualquier meteorología y en cualquier circunstancia, escenario que corresponde al nivel 5, que representaría la automatización completa.
Una alianza de escala internacional
El proyecto también muestra cómo está cambiando el modelo de la movilidad, porque Uber no ha desarrollado el sistema de conducción autónoma que utilizarán estos vehículos. Esa tecnología procede de WeRide, compañía china especializada en conducción autónoma, que aporta el GXR y su sistema de conducción.
Uber pone sobre la mesa su plataforma de movilidad y la capacidad de conectar los vehículos con los usuarios, mientras que AVOMO, la división de vehículos autónomos del grupo Moove Cars, se encarga de la operación y gestión de la flota. Esta última compañía ya gestiona cientos de vehículos autónomos en ciudades estadounidenses como Austin y Atlanta.

La alianza tiene además una dimensión internacional, porque Madrid será el primer despliegue europeo conjunto de Uber y WeRide, pero forma parte de una estrategia mucho más ambiciosa: ambas compañías pretenden llevar la tecnología a 15 ciudades y desplegar decenas de miles de vehículos autónomos a escala mundial.
Para WeRide, el permiso español supone también su primera autorización nacional para sus vehículos GXR en la Unión Europea y abre la puerta a futuras certificaciones y operaciones comerciales en otros mercados europeos. Por el contrario, Uber, de hecho, ya tiene experiencia con este tipo de servicios en Europa, concretamente en Londres y Zagreb.


