McLaren utilizaba un ordenador de los años ‘90, el Compaq LTE 5280, para hacer funcionar su superdeportivo que hoy cuesta 23.000.000 de euros

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Cuando McLaren creó el legendario F1, no podía imaginar que el superdeportivo llegase a tener un valor de 23 millones de euros, como tampoco pensó en que sería un problema darle tanta responsabilidad a un viejo portátil de los 90’.
El McLaren F1 es uno de los superdeportivos más emblemáticos de la historia del automóvil. Presentado en 1992, revolucionó la industria por su configuración de tres plazas, su construcción ligera en fibra de carbono y su motor V12 atmosférico de BMW que le bastó para convertirse en el superdeportivo de aspiración natural más veloz del mundo, título que hoy todavía sigue vigente. Sin embargo, detrás de toda aquella tecnología había una herramienta bastante menos sofisticada y glamurosa, un ordenador portátil Compaq de los años ‘90 que los ingenieros de la firma de Woking utilizaban para realizar operaciones de diagnóstico y mantenimiento.
Este ordenador permitía a McLaren acceder a la electrónica del F1 gracias a un componente desarrollado a medida. Además, el superdeportivo británico fue creado en específico para funcionar tanto con este portátil como con el software y el componente en cuestión. Por lo tanto, el F1 necesitaba al ordenador de igual forma que el ordenador necesitaba el componente para entrar al sistema del coche.
Un ordenador de hace más de 30 años para acceder a la electrónica del McLaren F1
El motivo por el que el F1 necesitaba este ordenador tenía que ver con el sistema informático que McLaren había desarrollado para dar servicio al coche. Cuando empezó a fabricar el superdeportivo, la compañía diseñó un software de diagnóstico que funcionaba bajo MS-DOS y se comunicaba con la electrónica del vehículo a través de un hardware específico.
La conexión entre ambos sistemas se realizaba a través de una tarjeta denominada CA (Conditional Access), que actuaba como interfaz entre el programa instalado en el ordenador y el vehículo. Según explicó un portavoz de McLaren a Jalopnik en 2016, esta tarjeta permitía establecer la comunicación entre el software del portátil y el coche mediante MS-DOS.
Esto convertía a la pieza en un hardware personalizado que facilitaba el acceso a los sistemas electrónicos del McLaren F1 y protegía el software frente a posibles copias o accesos no autorizados.
El ordenador elegido para realizar estas operaciones era el Compaq LTE 5280, un portátil con apenas 20 MB de disco duro y un sistema operativo que hoy está totalmente desfasado. Sin embargo, para McLaren es un componente esencial, ya que el software de diagnóstico se había desarrollado específicamente para trabajar con aquel hardware y la tarjeta CA.
Además, el hecho de haber sido diseñado a medida también lo hace único y exclusivo. Dicho de otra forma, si alguien instalaba este software en un ordenador moderno, no va a lograr acceder a los sistemas electrónicos del superdeportivo, ya que también es necesario conservar la compatibilidad con la interfaz física y el sistema original.
El problema de acabar desfasado
Eso sí, este grado de especificación conlleva problemas que empezaron a aparecer con el paso de los años. Cuando McLaren desarrolló el F1, sus ingenieros no podían prever que varias décadas después seguiría siendo necesario utilizar aquel sistema para mantener en funcionamiento las unidades del superdeportivo que todavía hoy siguen vivas.
De hecho, en lugar de caer en el olvido, el McLaren F1 no ha parado de aumentar de valor, convirtiéndose en un artículo de colección por el que se ha llegado a pagar 23 millones de euros en una subasta. Si, todo ese dinero por un coche que necesita un viejo portátil de los noventa para acceder a su electrónica.
Y el problema es evidente. Los Compaq LTE 5280 dejaron de fabricarse hace años y encontrar uno en buen estado se ha convertido en una tarea casi imposible. Por eso, la marca británica llegó a adquirir todos los ejemplares que pudo para garantizar que sus técnicos dispusieran de una herramienta compatible con el sistema de diagnóstico del superdeportivo.
Esto no quiere decir que, si llevas tu McLaren F1 a un taller oficial de la marca por una avería o para hacer algún trabajo de mantenimiento, vayas a encontrar un viejo portátil Compaq junto a maquinaria moderna repleta de sensores, calibraciones y tecnología de vanguardia. De hecho, hace casi una década que en Woking pudieron solucionar este problema.
En concreto, en 2017. Fue entonces cuando McLaren dio con la solución. Sus mecánicos empezaron a utilizar un equipo más moderno con Windows que ejecuta un emulador de software para realizar las operaciones habituales de mantenimiento informático. No obstante, la compañía conservó también el antiguo Compaq LTE 5280 como respaldo, por si surgía algún problema de compatibilidad.
De esta manera, uno de los coches más avanzados de su época terminó dependiendo durante años de un portátil que ya era antiguo cuando el superdeportivo llegó al mercado. Una curiosidad que demuestra hasta qué punto las decisiones tecnológicas tomadas durante el desarrollo de un automóvil pueden condicionar su usabilidad décadas más tarde.
