¿Cuál es el mejor Golf GTI de todos los tiempos? Probamos los clásicos que más nos gustan, y dejamos que tú decidas

Los mejores Golf GTI
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Ya han cumplido 50 años las siglas GTI: un icono con millones de seguidores a los largo de los años. Conducimos las generaciones 1 a 4 y desvelamos cuál es hoy el GTI que más merece la pena comprar.

El Golf GTI cumple 50 años: fue inventado en 1975 por creativos de Volkswagen liderados por el jefe de prensa Anton Konrad, en una operación secreta bautizada como «Sport-Golf». A partir de 1976 se fabricó y ya van ocho generaciones, y desde entonces se han vendido más de 2,5 millones de unidades.

Hemos probado las primeras cuatro, incluidas algunas versiones especiales. Y hemos vuelto a sentir en nuestras carnes lo que significan las siglas “GTI”, sin artificios. 

Volkswagen Golf 1 GTI: el comienzo de una leyenda

Empezamos por el Golf 1 GTI, un modelo de 1978 de Volkswagen Classic. El coche está ahí, tan inocentemente plantado con su pintura «blanco alpino» y sus pequeñas ruedas de acero de 13 pulgadas con neumáticos 175/70, que uno piensa: ¿de verdad esto fue en su día un compacto deportivo? Hoy hasta los modelos más pequeños son más grandes y tienen mucho más adornos y brillo.

Con el GTI, empezó la leyenda.
Con el GTI, empezó la leyenda.

Mi primera impresión es que, antes, el sonido tenía más protagonismo. El GTI, en su estado original, es un lobo con piel de Golf, un coche que quiere que lo revoluciones, que le exijas, que juegues con él. Y él lo agradece con una capacidad de aceleración que, para su época, resulta brutal en un coche tan pequeño. Con sus apenas 3,71 metros, el GTI se mueve por las curvas como una comadreja; el cambio resulta algo blando, pero, bueno, también tiene unos cuantos años a sus espaldas. Y con solo 780 kilos de peso, sigue siendo el atleta que ya era entonces.

Mucho más firme que un Golf normal, con la carrocería rebajada 10 milímetros delante y 20 detrás, barras estabilizadoras en ambos ejes para ganar deportividad y reducir el balanceo, y propulsado por el magnífico motor EA827 con inyección K-Jetronic procedente del Audi 80 GTE, en aquella época era el máximo exponente del deportivo familiar asequible, el deportivo para el hombre corriente.

Volkswagen Golf 1 GTI Pirelli: el más codiciado

¿Qué hacen los fabricantes cuando uno de sus modelos está a punto de expirar y quieren que lo saquemos en nuestra revista? Exacto: meten todo el equipamiento posibley le ponen un precio especial. Eso es lo que ocurrió en 1983 con el Golf GTI Pirelli. El anguloso Golf 1 diseñado por Giugiaro ya tenía nueve años, así que no era precisamente nuevo. Incluso el restyling con los pilotos traseros anchos lleva ya tres años en el mercado, y el 1.8 de 112 CV en lugar del 1.6 de 110 CV también debe entenderse como un anticipo del Golf 2.

¿Y cómo se conduce un Pirelli GTI? Subjetivamente, el 1.6 es un poco más vivaz y responde con mayor voluntad al acelerador. Pero el 1.8 es perceptible y oficialmente más rápido: alcanza los 100 km/h una centésima antes y, con 183 km/h de velocidad máxima, es mejor que el original… por un kilómetro hora. 

Equipado hasta los topes.
Equipado hasta los topes.

¿Por qué, pese a todo, 10.500 clientes compraron un Pirelli en 1983? ¡Por su magnífico equipamiento! Los paragolpes, los retrovisores exteriores regulables desde el interior, las extensiones de los pasos de rueda... todo podía pintarse bajo pedido en el color de la carrocería.

El Pirelli mira al mundo a través de unos faros dobles con dos proyectores halógenos principales y dos antiniebla por lado, se apoya sobre llantas de aleación de 14 pulgadas con diseño Pirelli, incorpora un volante deportivo de cuero y cristales tintados en verde.

Volkswagen Golf 2 GTI 16V: la antena de techo más rápida de Wolfsburgo

En sus primeros años no llevaba catalizador, y al volante se nota que respira mucho más libremente, y las cifras también lo demuestran. Con 8,5 segundos, tarda medio segundo menos en alcanzar los 100 km/h que el 16V con catalizador y, con 208 km/h de velocidad máxima, es nada menos que 8 km/h más rápido que la versión limitada a 10 CV menos. Este Golf de 139 CV estaba concebido para el disfrute. Además del motor impetuoso, el excelente y firme chasis y ese sonido ligeramente ronco y siempre constante, casi nos hemos olvidado de un ingrediente que, sin pretenderlo, se convirtió en un elemento característico de la juventud más alocada de los años 90.

¡Súbelo de vueltas!
¡Súbelo de vueltas!

Miremos hacia atrás, hasta el techo, y hablemos de la antena. Volkswagen la montaba de serie en el 16V ligeramente inclinada y en la parte trasera. En la base de antena fija se enroscaba una varilla negra y corta. Como la antena de techo podía desenroscarse fácilmente, por ejemplo para entrar en un túnel de lavado, en los años 90 era una pieza muy codiciada por los ladrones.

Volkswagen 2 G60

Como para entonces ya se habían vendido 900.000 ejemplares del GTI 2, y quería seguir siendo joven hasta la vejez, recibió un último tratamiento de rejuvenecimiento. En 1990, los médicos de Volkswagen lo convierten en un G60. Así, el señor Golf intenta emular a su joven colega Konrad, cuyo nombre de pila es Corrado: le implantan un compresor G-Lader, para conseguir más empuje y evitar el «agujero» del turbo, o mejor dicho, del compresor.

Al estar accionado mecánicamente, el compresor G-Lader tenía una ventaja decisiva frente a los turbocompresores de gases de escape: proporcionaba toda la presión de sobrealimentación a bajas revoluciones. Tras un poco de espera, ya está disponible el 80 % de la presión máxima de sobrealimentación y, después de un segundo, ofrece todo su empuje.

La clave está en su compresor.
La clave está en su compresor.

El G60 puede hacerlo todo: circular tranquilamente en quinta y, a partir de 4.500 rpm, volver a golpear como Mike Tyson en el décimo asalto. No es de extrañar que los fanáticos de los GTI de entonces se volvieran locos y que los cerebritos de Volkswagen encargados de hacer números, pusieran, con una amplia sonrisa, cifras desorbitadas en la lista de precios.

Pero, en realidad, este Golf nunca quiso ser demasiado estridente. No queremos exagerar las virtudes del G60: no suena ni de lejos tan potente como el diminuto y venenoso Polo G40 y, delante de un supermercado pasa casi tan desapercibido como cualquier otro Golf. Y la tapicería de tela gris con rayas azul claro del catálogo del G60 de 1990 quizás sirva para tapizar el banco de la cocina, ¡pero no un Golf deportivo!

Nuestro coche de pruebas lleva el cuero opcional, lo que tampoco mejora las cosas, porque en las curvas rápidas te deslizas de un lado a otro como una caja de Coca-Cola en el maletero. En definitiva, es un Golf GTI apetecible por sus emblemas rojos con el logotipo G60, sus extensiones de los pasos de rueda, el diminuto alerón del techo, la discreta rebaja de la carrocería y las llantas de 15 pulgadas. Y por su velocímetro hasta 260 km/h, que parece decirnos: ¡eh, aquí hay algo!

Volkswagen Golf 3 GTI: no solo llamaba la atención su color

La novedad: gracias a una mayor cilindrada, puedes circular vivo a bajas revoluciones. Sobre todo, el Golf 3 se siente más grande y maduro —o más soberano y relajado— debido a sus kilos adicionales, su construcción más robusta, incluido un salpicadero de mayores dimensiones y unos asientos mejores, los elevalunas eléctricos, los retrovisores de regulación eléctrica y todo ese otro equipamiento que en el modelo anterior parecía sacado de otro mundo.

Así respondemos a la pregunta de dónde quedó la ligereza del Golf, y lo hacemos con mucho penar, aunque lo cierto es que mejoró en muchos aspectos: el coche ha crecido 30 centímetros en longitud y ahora se puede sentar en todas las plazas de forma mejor y más cómoda. El Golf de tercera generación es el primero en el que se introdujo el airbag doble. Gracias a su seguridad en caso de accidente, juega en una categoría superior.

¿El GTI más equilibrado?
¿El GTI más equilibrado?

Nuestro coche de pruebas, de Volkswagen Classic, en «rojo Flash» y con las pinzas de freno pintadas del mismo color, realmente llama la atención. El GTI también estaba disponible como «Colour Concept» en llamativos tonos verde, azul, amarillo o rojo y con asientos de cuero cuyas zonas centrales estaban acabadas en el color de la carrocería. Eso sí que era realmente una locura. Y cuando hablamos del Golf 3 siempre mencionamos, sin poder evitarlo, el «efecto López»…

Volkswagen Golf GTI 4: crisis existencial

El problema fundamental del fantástico Golf de cuarta generación (a partir de 1997) también se puede reconocer casi 30 años después cuando buscamos un buen GTI de segunda mano: ¿es o no lo es? A primera vista resulta difícil saberlo, porque Volkswagen consigue convertir el Golf 4 en un coche de gran calidad tanto visual como táctil, pero el GTI acaba reducido a una simple línea de equipamiento, como Trendline o Highline. Y quizá ese sea el único pequeño defecto que podamos reprochar al genial diseñador de Volkswagen y posteriormente de Audi y Hyundai-Kia, Peter Schreyer.

Los años de la "calidad Volkswagen".
Los años de la "calidad Volkswagen".

En el interior, el festival deportivo sí se desata: molduras de color aluminio y unos Recaro perfectamente moldeados con el anagrama GTI en un rojo brillante. Incluso la palanca del freno de mano y el fuelle de la palanca de cambios pueden recordar al GTI original gracias al cuero perforado y las costuras rojas.

La buena impresión se confirma incluso 25 años después. Es fantástico cómo empuja el 1.8 turbo. Los 235 Nm están disponibles ya a 1.950 rpm. Esta máquina sube y sube y sube de vueltas hasta que, a 5.000 rpm, vuelve a pedir un cambio de marcha. 

Conclusión

Cada uno de los primeros cuatro Golf GTI tiene su encanto, porque todos estaban ligados a su tiempo, pero pretendían proporcionar esa chispa que convirtiera la rutina diaria de la clase media en algo más divertido. Nosotros hemos disfrutado de lo lindo conduciéndolos.