Confirmado: Uber recibe la autorización de la DGT para probar taxis autónomos en Madrid. La idea es operar antes de 2027

Coche autónomo de Uber
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Uber acaba de recibir la autorización de la DGT para que en Madrid pueda desplegar una flota de 20 taxis equipados con tecnología de conducción autónoma de nivel 4.

España entra de lleno en la carrera por el desarrollo de la tecnología de conducción autónoma después de que la Direccion General de Tráfico (DGT) ha autorizado a la empresa estadounidense Uber a empezar a realizar pruebas con vehículos autónomos de nivel 4 en Madrid. Según ha podido confirmar El Mundo, se trata de la primera autorización de este tipo concedida a una compañía para realizar pruebas de coches autónomos de este nivel en la capital española y supone el primer paso de Uber para poner en marcha un servicio de transporte de pasajeros sin conductor.

La compañía desarrollará este proyecto en colaboración con la empresa tecnológica WeRide, especializada en conducción autónoma, y Avomo, con el apoyo de la Comunidad de Madrid. La primera fase se centrará en el mapeo de diferentes zonas de la capital, la validación de las rutas y la preparación de lo que podría convertirse en un servicio comercial antes de que termine 2026.

Madrid contará con su propia flota de robotaxis autónomos

La autorización concedida por la DGT permitirá realizar pruebas con vehículos equipados con tecnología de conducción autónoma de nivel 4. En este tipo de sistemas, el vehículo puede asumir las tareas de conducción en determinadas condiciones y zonas previamente establecidas. Eso sí, durante la primera fase, los coches de Uber no serán 100% autónomos, ya que habrá un conductor en el interior del vehículo para supervisar las operaciones.

La iniciativa contempla el despliegue de una veintena de vehículos que recorrerán diferentes zonas de alta demanda de la Comunidad de Madrid. De este modo, Uber, WeRide y Avomo recopilarán información y comprobarán sobre el terreno el funcionamiento de las rutas que posteriormente podrían formar parte del servicio.

El mapeo será una de las tareas fundamentales durante esta primera fase. Los robotaxi autónomos tendrán que recorrer las zonas seleccionadas para generar la información necesaria para que el sistema de conducción autónoma pueda interpretar correctamente el entorno y conocer las diferentes características de las rutas. La alianza también tendrá que determinar qué trayectos son adecuados y validar las condiciones necesarias para que el servicio pueda funcionar en el futuro.

Uber considera que esta autorización supone un paso importante para convertir el transporte autónomo de pasajeros en una realidad comercial en Madrid. La compañía pretende que las pruebas sirvan como base para un servicio que pueda comenzar a funcionar antes de finalizar el año, aunque todavía deberá completar las distintas fases de desarrollo y validación necesarias antes de abrirlo a los usuarios.

Madrid se convierte así en una de las primeras ciudades europeas en avanzar hacia la llegada de los robotaxis. De hecho, Uber y WeRide ya trabajan conjuntamente en otras ciudades y Madrid será la cuarta en la que ambas compañías comienzan a operar dentro de un proyecto que contempla extender su colaboración a un total de 15 ciudades hasta 2030.

Fase inicial de pruebas y validación antes de expandir el servicio a otras ciudades

El objetivo de ambas compañías es aprovechar la experiencia acumulada en los mercados donde ya han comenzado a trabajar para acelerar la implantación de esta tecnología en Europa. En el caso de Madrid, el proyecto adquiere además una dimensión estratégica, ya que la capital española busca situarse entre las primeras ciudades de la Unión Europea en contar con un servicio de robotaxis autónomos en funcionamiento.

Por otro lado, los taxis autónomos que Uber desplegará en esta fase inicial de pruebas autorizada por la DGT contarán con sistemas que serán capaces de intervenir en situaciones de riesgo con el objetivo de evitar un accidente y gestionar la conducción dentro del área para la que hayan sido programados y validados.

Esto significa que los vehículos tendrán que demostrar su capacidad para desenvolverse en diferentes situaciones de tráfico antes de que Uber pueda ampliar el servicio. La fase de pruebas permitirá precisamente recopilar todos esos datos y detectar posibles problemas antes de introducir pasajeros en los vehículos sin que sea necesaria la intervención constante de un conductor.

Por el momento, la presencia de un conductor seguirá siendo una de las diferencias principales respecto al futuro servicio comercial. Su función será supervisar el funcionamiento del sistema y actuar cuando sea necesario durante esta primera etapa. La intención es que la experiencia sirva para comprobar tanto la tecnología desarrollada por WeRide como su integración con la plataforma de transporte de Uber.

Este proyecto también supone un importante avance que afecta a toda la industria del automóvil. Uber considera que las pruebas pueden contribuir a establecer las bases de futuros servicios comerciales de transporte autónomo de pasajeros y ayudar a definir un marco que permita avanzar en la certificación y comercialización de vehículos autónomos.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España