Prueba del Mazda CX-80: los motores diésel siguen siendo sensacionales

El Mazda CX-80 es el SUV de mayor tamaño que estará a la venta en Europa por parte del fabricante japonés. Una apuesta curiosa, con un gran motor diésel mild hybrid y un híbrido enchufable poco común...

Estos días he estado en Alemania con la prueba del Mazda CX-80 en mente. Un SUV de lujo y de gran tamaño que está lleno de curiosidades, empezando por la versión diésel con un gran motor de combustión en formato híbrido. Toda una rareza en la industria, aunque hay mucho más. 

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También contará con un modelo híbrido enchufable y una configuración de hasta 7 plazas. Es un SUV de gran tamaño, claro está, que quiere plantar batalla en el segmento del lujo. La estrategia de Mazda, de hecho, pasa por convertirse en un referente de este mercado como primera marca no europea líder en los próximos años. ¿Lo conseguirá?

Diseño e interior del Mazda CX-80

El Mazda CX-80 impresiona con su tamaño. Posee unas medidas de 4.995 mm de largo, 1.890 mm de ancho y 1.705 mm de alto. Casi cinco metros de puro músculo, con un diseño elegante y voluminoso. En la parte delantera destaca su enorme calandra y las ópticas LED, con un parachoques muy vertical que deja ver fácilmente su largo capó.

La cabina no está retrasada en cuanto a proporciones, pero se extiende a lo largo de la carrocería con laterales listos hasta la parte posterior. Una zona que facilita el acceso al enorme maletero, que puede abrirse opcionalmente con un gesto del pie.

Sin duda, se trata de un vehículo con presencia. Colores de carrocería vivos a los que la marca nos tiene acostumbrados, como el Artisan Red o un nuevo tono llamado Melting Copper. Todo ello junto a llantas de 20 pulgadas de aluminio pulido.

Su interior se centra en un gran espacio dedicado al confort y la familia. En la parte delantera encontramos un gran cuadro de instrumentos digital y una pantalla multimedia de 12,3 pulgadas con Apple Car Play y Android Auto inalámbricos, además del asistente de voz Alexa. Pero afortunadamente, en la consola central hay todo tipo de botones físicos para climatización e infotainment.

De hecho, también encontramos botones (muy cómodos) en el volante y a la izquierda del mismo, donde acceder rápidamente a algunas funciones como desactivación de ayudas a la conducción o posiciones del asiento. Encontrar este tipo de esquema hoy en día es todo un lujo muy reconfortante, junto a modernidades como el Head-Up Display.

Dependiendo de las tres configuraciones existentes, puede haber asientos ventilados y calefactados también en la segunda fila, mientras que los dos últimos asientos pueden guardarse fácilmente para dejar hueco a los 687 litros de maletero. Nota importante: los dos últimos asientos son cómodos para personas de hasta 1,70 metros de altura. Nada mal.

Dinámica y motorizaciones del Mazda CX-80

El nuevo Mazda CX-80 tendrá dos motorizaciones. Para empezar, habrá un modelo híbrido enchufable (PHEV) con un motor gasolina de 4 cilindros atmosférico de 2,5 litros que generará 327 CV y 500 Nm de par máximo. Con etiqueta Cero de la DGT, claro.

Contará con una autonomía de hasta 61 kilómetros en modo 100% eléctrico y durante la prueba, pude obtener un consumo de 6,3 litros a los 100 kilómetros en modo híbrido con la batería cargada al mínimo justo antes de acabar el trayecto. En gran medida a lo largo de la autobahn alemana, a unos 160 km/h de velocidad.

Sin embargo, la versión que más me gustó fue la diésel. Posee un motor de 6 cilindros en línea turbo de 3,3 litros unido a un sistema mild hybrid de 48 V. En definitiva, un modelo híbrido que no necesitar recargar y gestionará solo su batería. ¿Lo mejor? Que tendrá etiqueta ECO y un consumo homologado de 5,7 litros a los 100 kilómetros.

Durante la prueba del Mazda CX-80 diésel, pude firmar 5,6 litros de consumo. Algo menos que en la homologación. Y con 254 CV y 550 Nm de par máximo en tracción integral, me pareció una potencia suficiente para mover sus poco más de 2.100 kg de peso.

Evidentemente, es un SUV enfocado a un segmento de máximo lujo y confort. No esperes un deportivo ni firmeza extrema en las curvas. Tendrás suspensiones blandas, con una dinámica de conducción muy agradable y un interior lleno de detalles, dependiendo del acabado. La versión Takumi, con tapicería Napa y molduras en madera de arce, es espectacular.

Los niveles de acabados serán Exclusive, Takumi y Homura. Y a cada uno se le podrán añadir algunos extras. Si bien, el coche viene equipado de serie con todo aquello que puedas requerir en un vehículo de este calibre, perfecto para largos viajes o familias numerosas.

¿Vale la pena el Mazda CX-80? ¿Cuál es su precio?

El precio del Mazda CX-80 parte desde los 60.444 euros y se puede elevar hasta 73.128 euros en el tope de gama. Con una diferencia prácticamente inexistente entre el modelo gasolina PHEV y el diésel mild hybrid, según nos comentaron en la marca.

Como ves, se trata de un vehículo reservado para bolsillos pudientes. Su objetivo es competir directamente con el Volvo XC90, el BMW X5 o el Mercedes-Benz GLE. Rivales a los que aventaja con 6 años de garantía, mayor capacidad de maletero y mayor tamaño.

Para el año 2030, Mazda quiere ser la primera marca no europea en el segmento del lujo y este parece un buen primer paso, con una tecnología que huye de los dogmas políticos actuales en favor de la coherencia y la versatilidad.

Valoración

Nota 9

El Mazda CX-80 es una de las grandes apuestas entre los SUV de lujo de gran tamaño. Con hasta 7 plazas, sus dos motorizaciones y la cantidad de tecnología que posee, se podría convertir en toda una referencia en el segmento. Además, el modelo diésel es perfecto para los amantes de los viajes y la tranquilidad.

Lo mejor

Motor diésel con una gran autonomía y etiqueta ECO de la DGT. Muchísimo espacio interior y unos acabados de lujo.

Lo peor

Un sistema multimedia mejorable respecto al software. Podría incorporar dos cargadores inalámbricos de smartphone y más USB.

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