Volvo XC90 2024 o BMW X5, buscamos el mejor SUV híbrido de lujo

Enfrentamiento de alta alcurnia.
En los últimos años hemos atendido a una tendencia en las marcas premium en las que hemos visto como la mayoría lo ha apostado todo a la electrificación, presentado modelos con gamas que son completamente híbridas y que tienen como base variantes microhíbridas. Volvo XC90 2024 y BMW X5 son dos claros ejemplos de ello.
El primero se acaba de renovar, como quien dice, y el otro experimentó una puesta al día importante el año pasado. Así, los dos están frescos, tiene una gama mecánica compuesta por versiones MHEV e híbridas enchufables y están en el mismo segmento y posicionamiento. ¿Cuál de los dos es una mejor alternativa?
Diseño
Para gustos colores, más aún en este enfrentamiento en el que ambos modelos rayan a muy buen nivel.
Si puede argumentarse que el estilo del Volvo es más minimalista que el del BMW, presentando un estilo más suave y fluido, donde la chapa de la carrocería lleva todo el protagonismo y los rasgos característicos de la compañía, como los faros con diseño de martillo de Thor, dejan clara su procedencia.
Tampoco se aleja mucho el X5 de los lanzamientos recientes de la firma, con su carácter impreso por la parrilla delantera de doble riñón y, eso sí, un mayor abanico de personalidades dependiendo del acabado, desde versiones más serias a otras de corte más deportivo.
Dimensiones
Los dos son modelos de tamaño considerable que rozan los 5 metros de largo y tienen unas dimensiones muy parejas.
El Volvo XC90 tiene una longitud de 4.953 mm, una anchura de 1.923 mm, una altura de 1.771, una distancia entre ejes de 2.984 mm y una distancia libre al suelo de 216 mm.
El BMW X5 mide 4.935 mm de largo, 2.004 mm de ancho y 1.765 mm de alto; a lo que suma una batalla de 2.975 mm y una distancia libre al suelo de 214 mm.
Por lo que respecta a maletero, la balanza cae del lado del sueco con claridad. Con todos los asientos habilitados ofrece un volumen de 709 litros que queda por encima de los 650 litros que pone sobre la mesa el alemán. Sin embargo, cuando se abaten las plazas traseras, la situación se iguala mucho: 1.874 y 1.870 litros, respectivamente.
Motorizaciones
Ambos modelos han entrado de lleno en la electrificación, ofreciendo tanto versiones MHEV como PHEV, aunque en el caso del BMW las primeras están articuladas tanto en torno a la base de motores gasolina como diésel.
Empezando con el X5, su gama convencional está formada por 5 versiones, a las que luego se suma la de alto rendimiento, alternativa ante la que el XC90 no tiene respuesta.
Por parte de las opciones de gasóleo, arranca con el xDrive30d de 298 CV y por encima está el xDrive40d de 352 CV. Los gasolina microhíbridos, por su parte, son los xDrive40i de 381 CV y M60i xDrive de 530 CV.
Híbrido enchufable solo hay uno, el xDrive50e de 489 CV, que anuncia una autonomía en modo eléctrico de hasta 102 km gracias a su batería de 29,5 kWh de capacidad.
Por último, el BMW X5 M Competition es la versión de alto rendimiento, con 625 CV, pero como también MHEV, disfruta de todas maneras de la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT).
En cuanto al Volvo, en comparación su oferta mecánica es mucho menor, pues está compuesta por solo dos alternativas que, como es lógico, abarcan una horquilla de rendimiento mucho más pequeña.
La variante de acceso se denomina B5, tiene hibridación ligera, desarrolla una potencia de 250 CV, cuenta con tracción a las cuatro ruedas, acelera de 0 a 100 km/h en 7,7 segundos y homologa un consumo de 8,5 l/100 km.
La superior es la B8, híbrida enchufable que combina un motor térmico de 310 CV que actúa sobre el eje delantero y uno eléctrico de 145 CV que hace lo propio sobre el trasero, entregando 455 CV, bajando a 5,4 segundos el tiempo necesario para completar el sprint y homologando un consumo de solo 1,2 l/100 km.
Precio
En este punto hay un salto entre uno y otro tal que, aunque sean coches premium y sus potenciales clientes no tengan problema en desembolsar grandes sumas, sí que puede decantar la balanza para uno u otro lado.
El Volvo XC90 está disponible desde 81.200 euros, una tarifa mucho menor que el punto de partida del BMW X5, que como mínimo cuesta 92.200 euros.
¿Cuál es mejor?
El Volvo es un modelo a tener en cuenta si se busca algo que se salga de lo típico cuando hablamos de marcas premium, entre las que el reinado del trío alemán es el mas habitual. El sueco llama la atención por su estilo, lo que hace que se diferencie, pero en términos generales el BMW parece una opción más completa.
Es cierto que de partida es más caro, pero su versión de acceso también es más potente que la de su rival. Además, su punto fuerte es el hecho de contar con una oferta de versiones bastante amplia que otorga al conductor la posibilidad de decantarse por lo que más le interese según sus necesidades.

