Por qué es tan importante tener en cuenta el peso de la caravana a la hora de tener un viaje de vacaciones tranquilo: "lo ideal es que sea del 85%"

Cada vez más conductores viajan con sus caravanas
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Cuando se trata de enganchar una casa itinerante a la parte trasera de nuestro vehículo, la seguridad vial y la tranquilidad durante el viaje dependen de forma directa de un cálculo riguroso y meticuloso de las masas en juego. Respetar la correlación de pesos entre el vehículo tractor y la estructura arrastrada no solo evita sustos o incidentes graves en plena ruta, sino que marca la frontera definitiva entre disfrutar de un desplazamiento cómodo o sufrir una jornada de conducción sumida en el estrés y la tensión constante.

Para garantizar una marcha firme y estable, la regla de oro que aplican todos los profesionales del caravaning parte del peso propio del automóvil. Como principio ineludible, el coche en vacío debe pesar siempre más que la caravana a plena carga. Las recomendaciones técnicas señalan de forma contundente que lo ideal es que el peso del remolque no supere bajo ningún concepto el 85 % del peso del vehículo tractor. 

Conservar ese margen de seguridad del 15 % resulta crucial para prevenir el temido efecto tijera o los peligrosos bandazos laterales provocados por rachas repentinas de viento cruzado o por el rebufo generado al adelantar a camiones de gran tonelaje. Si por cualquier imprevisto la caravana comienza a oscilar, contar con una masa netamente superior en el automóvil permite corregir la trayectoria del conjunto sin que la inercia del arrastre llegue a desestabilizar la trayectoria del coche.

Aparte de las normas recomendadas para la protección física en carretera, existen estrictos límites legales fijados en la documentación técnica que deben verificarse al milímetro antes de iniciar la ruta. Resulta imprescindible revisar detenidamente en la ficha técnica del automóvil la Masa Máxima Remolcable con el fin de certificar que nuestro vehículo posee la capacidad legal y mecánica para tirar de semejante volumen. Tratar de arrastrar una masa superior a la homologada termina forzando el motor, sobrecalentando el sistema de transmisión y mermando de forma alarmante la capacidad de aceleración e incorporación en vías rápidas o pendientes pronunciadas, acelerando un desgaste mecánico severo.

De igual manera, el apartado normativo vinculado a las licencias de conducir impone un marco muy preciso que todo conductor debe revisar obligatoriamente antes de arrancar. Con el permiso de conducir B básico, la suma de las Masas Máximas Autorizadas de todo el conjunto, sumando tanto la capacidad máxima del coche como la de la caravana, no puede superar bajo ningún precepto la cifra tope de 3.500 kg. Si al realizar el cómputo global se sobrepasa dicho tonelaje, el usuario estará obligado por ley a contar con la autorización B96 o, en los supuestos de conjuntos más voluminosos y pesados, a sacarse el carnet B+E para poder circular de forma totalmente legal y cubierta por el seguro.

A la hora de hacer la estimación real del remolque, un error sumamente extendido consiste en guiarse de manera exclusiva por la tara o el peso en vacío que viene registrado de fábrica en los papeles de la caravana. Para calcular el tonelaje efectivo que apoyará sobre el asfalto es imprescindible sumar el peso de todos aquellos accesorios fijos e imprescindibles instalados posteriormente, tales como el sistema de aire acondicionado en el techo, el equipo de maniobra, los toldos fijos y los soportes exteriores. A esta masa añadida hay que sumar obligatoriamente el equipaje diario, la ropa, la vajilla, los enseres y la comida, un concepto donde lo habitual es calcular un margen orientativo de al menos 200 kg extra de carga útil.

Finalmente, la estabilidad dinámica del vehículo en marcha exige prestar una atención minuciosa al reparto uniforme de la carga en el interior de la caravana y a la presión ejercida sobre la lanza de enganche. El peso vertical que la estructura descarga de forma directa sobre la bola del coche debe rondar idealmente entre el 5 % y el 7 % de la masa total cargada del remolque. Un apoyo insuficiente aligera en exceso el eje trasero del coche restándole adherencia, mientras que un peso exagerado hunde la suspensión trasera y eleva el eje delantero. Mantener la presión correcta garantiza una respuesta de dirección precisa, asegura la máxima tracción al frenar o girar y permite completar cualquier viaje vacacional con total tranquilidad.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España