Etiqueta CERO de la DGT, cómo conseguirla y cómo afecta a tu coche tenerla

Te contamos todo sobre la etiqueta CERO de la DGT: a qué vehículos corresponde, cómo conseguirla y cómo afecta tenerla. Esta pegatina de color azul es la que aporta mayores beneficios, al estar considerada como la más ecológica.

Hace nueve años que empezamos a ver unas pegatinas de colores en los parabrisas de los automóviles. Son los famosos distintivos medioambientales de la Dirección General de Tráfico que clasifican los coches según su nivel de contaminación. Seguidamente, te explicamos cómo conseguir la etiqueta CERO de la DGT y cómo afecta tenerla.

Al principio, estas etiquetas DGT no tenían mucha importancia, pero la han adquirido con el paso de los años, a medida que las ciudades han implantado espacios con restricciones al tráfico de vehículos privados

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En teoría, las etiquetas de la DGT sirven para clasificar los coches en función de su eficiencia energética, teniendo en cuenta su impacto en el medioambiente. Cada una de ellas tiene un color y está asociada a una serie de características que implican ventajas e inconvenientes de cara a la circulación.

Como decimos, estos distintivos han ido cobrando fuerza, a medida que se implementaban las llamadas Zonas de Bajas Emisiones en las ciudades, un término que hoy está en boca de muchos ciudadanos, pero no era así hace unos años. 

Las ciudades pioneras en este tipo de medidas fueron Madrid y Barcelona, pero luego se extendieron al resto de ciudades españolas, tal y como obliga la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, aprobada en 2021 en las Cortes.

Esta ley obliga a todos los municipios españoles con más de 50.000 habitantes a establecer una ZBE, es decir, un área delimitada que prohíbe el acceso, circulación y estacionamiento de determinados vehículos, con el fin de mejorar la calidad del aire y, por ende, reducir las emisiones de carbono que emiten los vehículos. 

Actualmente, ese veto es para los automóviles a los que no les corresponde ninguna etiqueta DGT, es decir, los de gasolina matriculados antes de 2001 y los diésel anteriores a 2006. En los próximos años, las restricciones se extenderán a más coches, empezando por la etiqueta B, si no se producen cambios.

¿Cuáles son las Etiquetas ambientales de la DGT? 

Antes de abordar el tema que nos ocupa, conviene recordar los diferentes distintivos que hay qué coches corresponden a cada uno:

Etiqueta B

De color amarillo, corresponde a vehículos de combustión interna que no cumplen con los últimos estándares EURO, pero sí con normativas anteriores. Se aplica a:

  • Turismos y furgonetas ligeras a gasolina matriculadas desde 2001 y diésel desde 2006.
  • Vehículos de más de 8 plazas y de transporte de mercancías, tanto a gasolina como diésel, matriculados desde 2005.

Etiqueta C

De color verde, identifica a turismos y furgonetas ligeras registradas en la DGT, con las categorías M1, N1, M2, M3, N2, y N3. Incluye vehículos a gasolina matriculados desde 2006 (norma Euro 4) y diésel desde 2014 (norma Euro 6). También abarca vehículos de más de 8 plazas y de transporte de mercancías matriculados desde 2014 que cumplan la norma Euro 6.

Los vehículos que califican son:

  • Turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas desde 2006 y diésel desde 2015.
  • Vehículos de transporte de pasajeros y mercancías a gasolina o diésel matriculados desde 2014.

Etiqueta ECO

Este distintivo, de color azul y verde, es el segundo en cuanto a eficiencia ambiental. Aplica a turismos, furgonetas ligeras y vehículos de transporte de pasajeros o mercancías en las categorías M1, N1, M2, M3, N2, y N3. Incluye principalmente híbridos y vehículos de gas, tales como:

  • Híbridos enchufables con menos de 40 kilómetros de autonomía.
  • Híbridos no enchufables (HEV).
  • Vehículos a gas natural (GNC y GNL) o gas licuado de petróleo (GLP).

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Etiqueta CERO

Por último, la etiqueta CERO es azul y se refiere a los ciclomotores, triciclos, cuadriciclos, motocicletas, turismos, furgonetas ligeras, y vehículos de transporte de pasajeros o mercancías en las categorías L, M1, N1, M2, M3, N2, y N3. Entre los vehículos que califican están:

  • Vehículos eléctricos a batería (BEV).
  • Eléctricos con autonomía extendida (REEV).
  • Híbridos enchufables (PHEV) con autonomía eléctrica de, al menos, 40 kilómetros.
  • Vehículos de pila de combustible.
  • Vehículos de combustión de hidrógeno (HICEV).

Etiqueta A (sin distintivo) 

Debemos mencionar también una etiqueta A que, si bien no existe físicamente, se utiliza en algunos lugares para identificar a los vehículos que quedan fuera del etiquetado, es decir, aquellos a los que, por sus características, no les corresponde ningún distintivo. Son los que decíamos antes que no pueden entrar en las ZBE.

Estos vehículos enfrentan las mayores restricciones de acceso, aparcamiento y circulación, especialmente en grandes ciudades, y es probable que, en los próximos años, su uso sea limitado en núcleos urbanos con más de 50.000 habitantes.

Todo sobre la Etiqueta CERO de la DGT

Después de analizar qué son las Etiquetas ambientales de la DGT, así como su función y haber dictaminado cuáles son, nos vamos a centrar en la Etiqueta CERO, es decir, la más ecológica de todas y la que más ventajas tiene.

¿Cómo conseguir la etiqueta CERO? Pues la única manera es comprar un vehículo que cumpla con los requisitos para ello, principalmente, un eléctrico o un híbrido enchufable que homologue más de 40 kilómetros de autonomía eléctrica, que son el tipo de coche ‘CERO’ que tiene mayor oferta.

Actualmente sólo hay dos modelos en el mercado que funcionen con pila de combustible de hidrógeno, el Hyundai Nexo y el Toyota Mirai. Los vehículos de autonomía extendida no dejan de ser un eléctrico al que se le acopla un motor de gasolina como generador. Un ejemplo es el Maxda MX-30 R-EV.

Hay varias formas de poder conseguir el distintivo ambiental de la DGT. Son estas que se mencionan a continuación: 

  • Oficinas de Correos (Consulta el enlace).
  • Red de talleres de la Confederación Española de talleres (CETRAA) y otras redes de talleres autorizados (Consulte el enlace).
  • Gestores Administrativos .
  • Instituto de Estudios de Automoción (IDEAUTO) (Consulte el enlace).
  • Para el caso de flotas, puede obtener los distintivos a través de la asociación Ganvam de las etiquetas puede realizarse a través de diferentes canales. 

¿Cómo afecta a tu coche la etiqueta CERO de la DGT? 

Tener un coche con etiqueta CERO implica varias cosas. En general, podemos decir que este distintivo conlleva numerosas ventajas, aunque no todo es de color de rosa.

Para empezar, al comprarte un coche con etiqueta CERO tienes derecho a solicitar las ayudas públicas del Plan MOVES III, con hasta 7.000 euros en el caso de los eléctricos con achatarramiento (4.500 sin él) y de hasta 5.000 euros en el caso de los híbridos enchufables (2.500 euros sin achatarrar un vehículo antiguo).

El problema de esto es que esos descuentos no son inmediatos ni se dan en el momento de la compra, como sí ocurre en otros países, sino que se pueden demorar, a veces, incluso más de un año. Así que, primero debes soltar la pasta y ya recibirás las ayudas.

Igualmente, tienes la opción de desgravarte el IRPF de la compra, algo de lo que se pueden beneficiar en condiciones idénticas a las ayudas del Plan MOVES. Es decir, son compatibles los PHEV y EV que cuesten hasta 45.000 euros antes de aplicar el IVA.

Otras ventajas son la exención en el pago del impuesto de matriculación, así como del impuesto de circulación (Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, IVTM), lo que supone un ahorro anual durante toda su vida útil.

En otro orden de cosas, en lo que respecta al día a día, tener un coche con etiqueta CERO implica olvidarte de cualquier tipo de restricciones al tráfico en las ciudades y tener total libertad de movimientos, tanto en episodios de alta contaminación como en cualquier ZBE.

Del mismo modo, estos vehículos pueden estacionar gratis en una Zona de Servicio de Estacionamiento Regulado (Zona SER), a diferencia de las demás etiquetas, que sí deben pagar, total o parcialmente, por aparcar en estas zonas. Igualmente, pueden circular por el carril bus VAO, aunque no sean vehículos de alta ocupación.

Por último, dentro de los coches con etiqueta CERO, los eléctricos tienen beneficios a la hora de pasar la ITV, debido a su configuración mecánica y a las pruebas que deben superar, lo que hace que sea más barata.

También en el caso de los eléctricos, el mantenimiento es más barato que en un coche de combustión, ya que al carecer de motor de combustión, no hay que hacer cambios de aceite, bujías, correas de distribución, etc. 

Además, los frenos se desgastan menos, ya que cuentan con un sistema de frenada regenerativa que reduce la velocidad considerablemente, lo que hace pisar menos el pedal del freno.

Sí hay que estar pendientes de los neumáticos y otros componentes como las suspensiones. Y, por supuesto, la batería, el principal elemento de un coche eléctrico. No obstante, en la actualidad, muchas marcas ofrecen una garantía de varios años y hasta 150.000 kilómetros.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España