La guerra comercial y los aranceles podrían suponer un cambio radical en algunos modelos de Porsche

Ante la guerra comercial y la amenaza de aranceles a las importaciones europeas, el Grupo Volkswagen se plantea fabricar los coches de Porsche en Estados Unidos.
Hace un par de semanas conocíamos la noticia de que marcas chinas se plantean comprar las fábricas de Volkswagen programadas para su cierre. Ahora, el grupo alemán podría recibir un nuevo golpe, aún más duro, ya que la guerra comercial y los aranceles podrían suponer un cambio radical en Porsche.
La guerra comercial no es nada nuevo que haya empezado con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, pero sí la ha recrudecido.
En efecto, vivimos actualmente un momento muy importante en la historia, en el que Estados Unidos, la gran potencia mundial tras la caída de la Unión Soviética, ve cómo pierde su hegemonía mundial, mientras ve el ascenso imparable de otras potencias, especialmente, China, pero también el grupo de los BRICS (alternativa al G7).
Esto, además de otras cuestiones, ha provocado en la última década una guerra en muchos aspectos: en lo económico, en los tecnológico (sobre todo, en la inteligencia artificial), en el control de determinadas materias primas…
Todo esto, naturalmente, afecta también a la industria del automóvil. De hecho, la imposición del coche eléctrico, por ejemplo, tiene mucho que ver con este paradigma.
Volkswagen planea trasladar la producción de Porsche a Estados Unidos

Donald Trump ha iniciado una política claramente proteccionista, con el objetivo de intentar recuperar la posición que tuvo Estados Unidos y que se ha visto amenazada por el auge de otros países, sobre todo, China, como hemos señalado. El famoso lema ‘Make America great again’.
En ese sentido, Trump quiere imponer aranceles a muchas empresas extranjeras para, de esta forma, atraerlas a Estados Unidos. Es el mensaje que el presidente norteamericano repite constantemente: “si quieren evitar los aranceles, traigan sus empresas aquí”.
Una de las regiones más amenazadas es Europa, ya que Trump ha dejado claro que impondrá aranceles a los productos europeos, lo cual afectará a la industria automotriz. A no ser que las marcas trasladen las fábricas a Estados Unidos y esto es lo que está considerando hacer el Grupo Volkswagen con sus marcas Audi y Porsche.
Así lo afirma el diario alemán Handelsblatt, una solución que evitaría esas nuevas tasas, pero también plantea algunos inconvenientes. Buena parte de las ventas de ambas marcas se registran en Estados Unidos, pero ninguna fabrica allí, al contrario que Volkswagen.
Audi produce algunos modelos fuera de Alemania, como el Q5 en la planta de San José Chiapa, México, uno de sus modelos más vendidos, y desde allí lo exporta a Estados Unidos. Pero Trump también quiere imponer aranceles al país hispanoamericano.
En cambio, Porsche fabrica todos sus modelos en Europa, por lo que llevar la producción al otro lado del océano Atlántico sería un cambio radical para la marca.
Las opciones que baraja Volkswagen

El Grupo Volkswagen baraja varias opciones. Una es ampliar la planta que tiene en Chattanooga, en el estado de Tennessee, para fabricar modelos de Audi y Porsche, según indica el Handelsblatt, citando a varias fuentes de la empresa.
Aquí se ensamblan actualmente el ID.4 eléctrico y el nuevo Atlas, este último exclusivo para el mercado americano. Pero la factoría tiene capacidad productiva y mucho espacio para acoger más modelos.
Otra opción pasaría por utilizar la planta de la nueva marca Scout, enfocada a la construcción de vehículos todoterreno, ubicada en Carolina del Sur.
Estados Unidos, un mercado clave para Porsche

Se trata de una decisión muy delicada para Porsche y, en general, el Grupo Volkswagen, no en vano Norteamérica es el mayor mercado de Porsche. No sólo Estados Unidos, sino que incluye también Canadá.
Esta región del planeta concentró el 28% de las ventas globales de la marca alemana en 2024, con un total de 86.541 coches.
La imposición de nuevos aranceles afectaría a las ventas y, por tanto, a los beneficios de la compañía, a pesar de que se dirige a un público con un alto poder adquisitivo, con una mayor capacidad para afrontar una subida de precio.
Sin embargo, según la agencia Moody’s, los beneficios del Grupo Volkswagen caerían entre un 5 y un 10% si se aplicara un arancel del 10% a las importaciones europeas y podría alcanzar el 15% si se eleva al 25% a las importaciones mexicanas.
