El último golpe de gracia de las marcas chinas a Europa pasa por comprar las fábricas alemanas de Volkswagen

Las marcas chinas quieren comprar las fábricas de Volkswagen en Alemania programadas para su cierre, lo que sería el último golpe de gracia a Europa y su industria.

Europa tiene ante sí una ola gigantesca que es incapaz de frenar, por muchos aranceles que ponga que, más bien, son una huida hacia adelante y sin rumbo. El último golpe de gracia de las marcas china es la intención de comprar las fábricas alemanas de Volkswagen.

Según adelanta en exclusiva la agencia Reuters, las autoridades chinas y varios fabricantes del país asiático estudian la posibilidad de hacerse con las plantas de Volkswagen programadas para el cierre, lo cual permitiría a China aumentar su influencia en la industria automovilística alemana.

Las empresas chinas han invertido en numerosos sectores de la economía alemana, desde las telecomunicaciones a la robótica. También en la automoción, de hecho, Geely es el principal accionista de Mercedes. Pero nada se puede comprar con la compra de instalaciones para fabricar directamente en suelo alemán.

Cualquier movimiento de este tipo podría suponer la inversión china más delicada desde el punto de vista político. Volkswagen ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la pujanza industrial de Alemania, ahora amenazada por una desaceleración económica mundial que golpea la demanda y una transición a las tecnologías verdes que se tambalea.

Marcas chinas quieren comprar fábricas de Volkswagen en Alemania

Precisamente, el principal factor que explica la caída en las ventas de la marca alemana es China, donde ha perdido demanda. Los chinos han dejados de comprar vehículos alemanes y europeos en general para comprar coches de marcas locales, más baratos y que ya pueden competir con el producto europeo.

Por otro lado, fabricar coches en Alemania para venderlos en Europa permitiría a los fabricantes chinos evitar los aranceles de la Unión Europea sobre los coches eléctricos importados de China, lo que podría suponer una amenaza más para la competitividad de la industria automotriz europea.

Según Reuters, aunque las ofertas podrían proceder de empresas privadas, públicas o empresas conjuntas con actores extranjeros, las autoridades chinas se reservan el derecho de aprobar determinadas inversiones en el extranjero y es probable que participen en cualquier oferta desde las primeras fases del proceso.

Las decisiones de inversión dependerán de la postura que adopte, con respecto a China, el nuevo gobierno alemán que salga de las urnas en las próximas elecciones que se celebrarán el 23 de febrero.

Las dos economías se entrelazaron profundamente durante los 16 años de mandato de Angela Merkel, impulsadas por las inversiones y exportaciones de los fabricantes alemanes de automóviles a China. Pero las relaciones se han enfriado en los últimos años con el actual gobierno.

Volkswagen está explorando usos alternativos para sus fábricas de Dresde y Osnabrueck en el marco de una campaña de recorte de costes para reducir sus operaciones en Alemania. El mayor fabricante de automóviles de Europa, propietario de marcas como Porsche, Audi, Skoda y Seat, ha sufrido una caída de las ventas ante la creciente competencia de las empresas chinas.

Volkswagen está abierta a negociar

Los directivos de Volkswagen querían cerrar varias plantas, pero se encontraron con la resistencia de los sindicatos. En un acuerdo alcanzado antes de Navidad se decidió poner fin a la producción en Dresde en 2025, una planta con 340 trabajadores que fabrica el ID.3, y Osnabrueck en 2027, donde 2.300 empleados producen el T-Roc Cabrio.

Volkswagen estaría abierta a vender esta segunda planta a un comprador chino, según dijo a Reuters una persona familiarizada con la idea de la empresa: “Estamos comprometidos a encontrar un uso continuado para el emplazamiento. El objetivo debe ser una solución viable que tenga en cuenta los intereses de la empresa y de los empleados”, dijo un portavoz que declinó entrar en detalles más concretos sobre la oferta.

Las empresas chinas, por su parte, están preocupadas por la acogida que podrían tener por parte de los sindicatos alemanes, que ocupan la mitad de los puestos en los consejos consultivos de las empresas alemanas y buscan garantías de gran alcance para los emplazamientos y los puestos de trabajo, según añadió el portavoz.

Stephan Soldanski, representante sindical de Osnabrueck, dijo que los trabajadores de la planta no tendrían nada en contra de producir para una de las empresas conjuntas de Volkswagen con sede en China: “Podría imaginarme que produjéramos algo para una empresa conjunta, pero con el logotipo y las normas de Volkswagen. Esa es la condición clave”, dijo.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España