Mientras Europa e Hispanoamérica pactan, las marcas chinas se frotan las manos. ¿Cuál es la razón? Las puertas de atrás...

La UE y Mercosur firman un acuerdo de libre comercio, mientras China permanece atenta, ya que podría evitar los aranceles impuestos a su industria del automóvil.

Después de más de dos décadas de negociaciones, el pasado 6 de diciembre se produjo la firma del Acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea, o lo que es lo mismo, una unión comercial entre Europa e Hispanoamérica. Mientras tanto, las marcas chinas se frotan las manos ante la oportunidad que se les aparece en el horizonte.

El acuerdo permite la circulación de productos con menos barreras entre la UE y los países que integran Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), tal y como informan los compañeros de Business Insider España.

El pacto supone la eliminación de los aranceles del 91% sobre las mercancías importadas desde Europa, entre las cuales se encuentran productos de exportación industrial clave para la UE como los coches, que ahora sufren un gravamen del 35%, y la maquinaria, que lleva un sobreprecio de hasta el 20%. 

El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur creará un mercado de 750 millones de personas y permitirá un ahorro de 4.000 millones de euros en aranceles a las empresas europeas.

En el caso de los coches eléctricos e híbridos, Bruselas ha aceptado una reducción gradual de los aranceles en 18 años, en lugar de 15. A cambio, el recorte en el primer año será mayor (10%), hasta alcanzar el 25%.

Por su parte, Mercosur suprime los aranceles en sectores agrícolas clave para los europeos, en particular para España, como el vino, que actualmente tiene una penalización del 27%, o el aceite de oliva, que paga un 10% de arancel. 

División en la Unión Europea

En general, la reducción de impuestos tendrá lugar en un período de diez años desde la ratificación del tratado, aunque esto parece que no será fácil, ya que existe una fuerte división entre los diferentes países europeos.

Para que se ratifique el pacto, hace falta una mayoría simple del Parlamento Europeo y una mayoría cualificada de, al menos, el 65% del Consejo, es decir, de los 27 estados que componen la UE.

Entre los más reticentes a la firma está Francia. El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, calificó el acuerdo de "inaceptable tal como está" en una llamada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Para el presidente galo, el pacto perjudicará a los agricultores europeos y pone en riesgo los objetivos de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático e insistió en que "seguiremos defendiendo incansablemente nuestra soberanía agrícola", según la agencia Europa Press.

En esta misma línea se encuentran Polonia, Austria y Países Bajos, además de Italia, que se muestra dubitativa. En el otro lado de la trinchera hay 11 países, entre ellos, España, que enviaron una carta en septiembre a la Comisión, instando a cerrar el acuerdo con Mercosur.

Esos países son Alemania, Portugal, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Croacia, Estonia, Letonia, Luxemburgo y República Checa, además de España.

La patronal europea a favor del acuerdo Unión Europea-Mercosur

Lo de que Europa esté dividida no es ninguna novedad. Más bien, es lo habitual desde hace mucho tiempo. No hace mucho ya se produjeron desavenencias con respecto al coche eléctrico y a la prohibición de los motores de combustión interna en 2035, produciéndose dos bandos claramente diferenciados y liderados cada uno por Francia y Alemania.

Más reciente fue la división sobre los aranceles a las marcas chinas. En este sentido, la posición de Alemania fue clara: en contra. Las razones son más que obvias: las marcas alemanas tienen una fuerte presencia en el gigante asiático y, de hecho, buena parte de la crisis que sufre, por ejemplo, Volkswagen, se debe a la caída de sus ventas allí.

Ahora, el Acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea podría abrir una puerta trasera a las marcas chinas, que les permitiría sortear los aranceles de la Unión Europea de hasta el 45% recientemente aprobados. ¿Por qué?

A pesar de las reticencias de algunos países, el sector automovilístico europeo acepta el acuerdo. La Asociación Europea de Constructores de Automóviles (ACEA) lo acogió "con satisfacción" y pide que se ratifique pronto.

En un comunicado, la patronal europea subraya ese mercado conjunto de 750 millones de personas del que también presumen en Bruselas. Además, afirma que "promoverá al mismo tiempo el desarrollo sostenible mediante mayores compromisos ambientales y sociales".

"En medio del creciente proteccionismo y las tensiones geopolíticas", la firma de este acuerdo envía "una fuerte señal al resto del mundo en apoyo de un comercio libre, abierto y basado en reglas", dice la ACEA. 

Y añade: "La conclusión de este acuerdo contribuirá a fortalecer la competitividad global de los fabricantes de automóviles europeos al eliminar los altos aranceles y abordar las barreras técnicas al comercio en sus exportaciones al mercado de Mercosur".

La puerta de atrás que permitirá a las marcas chinas evitar los aranceles europeos

China también espera sacar partido al acuerdo. En los últimos años, cada vez más fabricantes chinos han incrementado su presencia en Hispanoamérica, abriendo sus propias factorías en estos países. 

El estudio sobre El impacto disruptivo de China sobre el Mercosur, elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, indica que, en los últimos años, China ha ganado mucho peso en las importaciones totales de Brasil, especialmente en el mercado automovilístico. 

Brasil es la sexta mayor industria del automóvil del mundo y China ha aumentado su cuota de sus importaciones de manera constante en los últimos años, alcanzando un 23,7% en lo que va de 2024, frente al 16,8% registrado en 2017.

Para 2024, el instituto estima que las importaciones de productos chinos en Brasil supongan unos 8.500 millones de euros, de los que unos 4.700 serán de importaciones de coches eléctricos e híbridos. De este modo, por primera vez China se transformaría en el principal proveedor de coches en Brasil.

Ahora, a través del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, las marcas chinas podrán llevar sus coches a Europa sin tener que pagar esos aranceles del 45% que tendrían que abonar si los vendieran desde China. 

China se frota las manos

Esto hace que cada vez más marcas chinas apuesten por Hispanoamérica. Por ejemplo, BYD se ha instalado en un enorme complejo situado en el municipio brasileño de Camaçarí, antiguo hogar de Ford, donde espera producir 150.000 vehículos al año una vez inaugurado.

Para ello, la marca ha transformado la planta para convertirla en un centro de fabricación de sus modelos para aprovechar la creciente demanda de vehículos eléctricos de fabricación china en Brasil. 

En concreto, se fabricarán dos modelos diseñados específicamente para el mercado brasileño y se lanzará a finales de 2025 o principios de 2026.

Por su parte, Great Wall Motors también se ha asentado en el país carioca, abriendo una fábrica en Iracemápolis, en el interior de São Paulo. Su producción se iniciará en el primer semestre del 2025 con el lanzamiento del nuevo Haval H6 híbrido. 

En un primer momento, Great Wall Motors espera ensamblar 20.000 vehículos por año, aunque buscarán pronto ampliar la producción para alcanzar las 50.000 unidades antes de 2028. El objetivo final son las 100.000 unidades anuales.

Igualmente, otras compañías como el Grupo Chery y la propia BYD hace tiempo que instalarse en Argentina, pero la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada frenó la operación. Sin embargo, hace algunas semanas, el presidente argentino se reunió con su homólogo chino, Xi Jinping, y las cosas podrían cambiar.

Habrá que seguir atentos a la evolución de un acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, del que podría salir muy beneficiada China. Un país que, una vez más, demuestra que sabe navegar muy bien por las aguas procelosas de la geopolítica y la geoeconomía.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España