La soga verde de la Unión Europea que amenaza seriamente la industria del automóvil

En 2025 entra en vigor una nueva normativa de emisiones aún más estricta que amenaza seriamente la industria del automóvil. Esta soga verde de la Unión Europea afectará a un sector que representa el más del 7% del PIB europeo.

2025 está a la vuelta de la esquina y los fabricantes de automóviles ya se preparan para la nueva normativa de emisiones que entra en vigor el 1 de enero, de nuevo con la excusa de proteger el medioambiente. Una verdadera soga verde de la Unión Europea que amenaza seriamente la industria del automóvil y, por tanto, muchos empleos.

En menos de dos meses se pone en marcha la normativa CAFE, por sus siglas en inglés (Clean Air for Europe), de la que ya te hemos hablado hace unas fechas. Esta norma supone un nuevo paso hacia el objetivo de alcanzar las emisiones cero en 2035 y la neutralidad en carbono en 2050.

En ese camino, se establecen dos momentos importantes: 2025 y 2030. Para el año que viene, ninguna marca podrá superar los 93,6 gramos por kilómetro de CO2 de media en el total de vehículos comercializados a lo largo del año

Es un objetivo muy exigente que obligará a las compañías a aumentar considerablemente las ventas de coches eléctricos e híbridos para cumplirlo, lo cual se antoja bastante complicado.

De lo contrario, la Unión Europea impondrá unas duras sanciones: 95 euros por cada gramo excedido y por cada coche vendido, lo que se puede traducir en multas millonarias.

Multas millonarias a las marcas que no cumplan con la normativa CAFE

Según los datos del último ejercicio completo (2023), Volkswagen fue la marca que alcanzó la media de emisiones más alta, con 120 gramos de CO2. Es decir, 26,4 puntos por encima del umbral para 2025

El fabricante alemán vendió unos 3.775.000 vehículos en Europa. Si multiplicamos los 95 euros de sanción por los 26,4 gramos excedidos nos sale 2.508 euros. Esto por los 3.775.000 vehículos comercializados, nos queda una multa de unos 9.468 millones de euros.

Se trata de un pellizco importante, teniendo en cuenta que los beneficios de Volkswagen en 2023 fueron de 17.900 millones.

De todas formas, se espera que en 2024 la media de emisiones de todos los coches vendidos de Volkswagen sea inferior a 2023, pero aun así, la firma alemana va a tener que vender muchos coches enchufables en 2025 para no pagar una multa importante

Y ya estamos viendo en las últimas semanas que la situación de Volkswagen no está como para pagar multas. La semana pasada la compañía de Wolfsburgo anunció el cierre de tres plantas en Alemania, algo que nunca había ocurrido.

Vender el doble de coches eléctricos

Lo mismo se puede decir de muchas otras marcas que van a tener que sudar mucho para bajar hasta los 93,6 gramos de CO2 por kilómetro de media en sus coches vendidos en 2025. 

Y lo decimos porque el principal camino para bajar las emisiones medias es vender más vehículos de batería. Sin embargo, ya hemos visto que las ventas este año se han ralentizado

En 2023, se vendieron en Europa 1,17 millones de híbridos enchufables y 1,84 millones de eléctricos, es decir, una cuota de mercado del 8 y 16%, respectivamente.

Eso hace un total de 24% de cuota de mercado para enchufables (eléctricos y PHEV), una cifra por debajo de la media de la UE e insuficientes para compensar las ventas de coches de combustión.

Sin embargo, el primer semestre de 2024 cerró con un 21% de cuota de enchufables, tres puntos menos que el total de 2023. Y, concretamente, el eléctrico bajó del 16 al 14%. Por tanto, el mercado no responde como esperaba la industria del automóvil y, sobre todo, la Unión Europea.

Según varios informes, para lograr el máximo que impone Bruselas, será necesario vender prácticamente el doble de coches eléctricos que este año y alcanzar el 28% de cuota, manteniendo el 8% de híbridos enchufables. Y esto parece poco probable que ocurra.

Otras opciones

Además de vender más coches eléctricos, las marcas tienen otras opciones para cumplir el objetivo y, al menos, que la sanción de Bruselas sea lo más leve posible. También pueden vender menos coches de combustión o matricular en 2025 los coches eléctricos que se vendan en los dos últimos meses de este año.

Así, contarían como vehículos vendidos en 2025 y permitirían rebajar la media de emisiones. Del mismo modo, pueden pasar a 2026 los vehículos de combustión que se vendan en los dos últimos meses de 2025. Pero no dejan de ser pequeños trucos.

Un rayo de esperanza es Luca de Meo. El CEO de Renault es también el presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), que reclama a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el retraso de la entrada en vigor de la CAFE dos años

La soga verde de la Unión Europea

Todo esto no es más que otro golpe más a la industria del automóvil por parte de la Unión Europea, que impone su agenda ‘verde’, impulsada por los lobbies ecologistas. Otro tiro en el pie que amenaza seriamente la viabilidad de un sector muy importante en Europa.

Hablamos de algo más del 7% del PIB de la UE, según datos de la Comisión Europea correspondientes a 2023. Cerca de 14 millones de europeos trabajan en las más de 17.300 empresas que operan en el sector de la automoción y supone el 6,1% del empleo total en la Unión.

Así mismo, la industria del automóvil representa el 30% del total del I+D+i europeo, con 60.000 millones al año y, alrededor del 30% de las patentes automotrices globales se originaron en países europeos. Y, si aún no es suficiente, la industria automotriz contribuyó con alrededor del 10% a las exportaciones de Europa en 2022.

Ahora Europa quiere acabar con todo esto para sustituirlo por una tecnología que dominan otros actores, principalmente, China. Y todo por una cuestión medioambiental que, en realidad, es sólo una excusa. 

¿Por qué? Porque, si realmente el objetivo fuese reducir las emisiones y contaminar menos, se llevarían a cabo otros métodos, como potenciar las ventas de híbridos enchufables, que funcionan como un eléctrico en los habituales trayectos del día a día y son más económicos que aquellos.

O también fabricando vehículos eléctricos baratos y pequeños, mucho más prácticos en la ciudad, que es donde realmente tienen sentido, en lugar de lanzar coches grandes, potentes y caros que muy pocas personas se pueden comprar. 

En definitiva, la soga verde de la Unión Europea está destruyendo uno de los sectores más importantes del viejo continente simplemente por satisfacer unos intereses totalmente opuestos a los de aquellos que, supuestamente, asegura defender.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España