China planta pelea a los aranceles en Europa: ¿estamos ante una nueva guerra comercial?

En China no ha sentado bien la imposición de aranceles en Europa a las importaciones de coches eléctricos chinos, lo cual podría desencadenar una guerra comercial.
Todo lo que los expertos consideraron que podría pasar si la Comisión Europea activaba los aranceles a las importaciones de coches eléctricos fabricados en China está sucediendo. Nos encontramos al borde de una nueva guerra comercial que, según los acontecimientos, podrá suceder antes incluso de lo previsto. Y en este juego a tres bandas también está involucrado Estados Unidos.
La fuerte irrupción de los fabricantes procedentes del gigante asiático en el mercado automotriz de Occidente ha cambiado las reglas del juego. Nadie pensaba que la llegada de estos coches chinos pondría en jaque a una industria tan asentada como la europea.
Sin embargo, los costes de producción más bajos y las subvenciones procedentes directamente del gobierno de China han provocado que estas nuevas marcas sean lo suficientemente atractivas a nivel de precio que han restado competitividad a las grandes marcas europeas, estadounidenses y japonesas.
Europa activa los aranceles a los coches eléctricos y China reacciona
Esto, evidentemente, no ha pasado por alto en la Unión Europea. Tras realizar una investigación profunda, en la que se exigió la participación de los fabricantes chinos y de aquellos que producen sus coches en el país asiático para importarlos posteriormente a Europa, la Comisión determinó que las subvenciones gubernamentales eran un factor que alentaba a la competencia desleal dentro del sector.
Por tanto, y para combatir la enorme diferencia existente entre los precios de venta de estos coches eléctricos chinos y los que se producen en Occidente, la Comisión Europea estableció diferentes tramos de aranceles que se aplicarían a las marcas de coches chinas sobre el arancel fijo del 10% que deben pagar todos los productos importados desde ese país.
La razón no es otra que una medida proteccionista en la que la industria automotriz europea es la clara beneficiada. Con estos nuevos aranceles activados a finales del año pasado, que pueden llegar a ser de hasta el 45%, Europa obliga a las marcas chinas a aumentar los precios de venta de sus coches eléctricos para sufragar esta nueva carga impositiva.
Eso sí, las compañías chinas tienen como alternativa trasladar la producción de estos vehículos eléctricos al Viejo Continente, lo que supone grandes inversiones, la creación de empleo y acabar con la ventajista política de precios de los fabricantes chinos. Esta es una solución que varios fabricantes están considerando, mientras que otros ya han pasado a la acción.
Entre todos los fabricantes afectados por estos nuevos aranceles destaca el trato de favor recibido por Tesla, que fabrica el Model 3 y las versiones de acceso del Model Y en China antes de importarlos a Europa. La compañía de Elon Musk ha podido salvar los muebles en esta batalla impositiva con unos aranceles de tan solo el 7,8%.
Estas cifras son muy inferiores a las obtenidas por otras marcas. Por ejemplo, BYD ha obtenido un impuesto del 17%, mientras que Geely (propietaria de Volvo, Polestar y Lynk&Co, entre otros) debe hacer frente a unos aranceles del 18,8% y SAIC (posee la exitosa marca MG), del 35,3%.
Podríamos estar ante una nueva guerra comercial
Como era de esperar, en China no ha sentado bien que en Europa se hayan activado unos aranceles aduaneros tan agresivos a la importación de los coches eléctricos que se fabrican allí, y la respuesta no ha tardado en llegar, amenazando con aranceles a productos originarios de Europa, como es el cerdo español.
Mientras tanto, BYD, Geely y SAIC, los principales fabricantes de coches de China, se han manifestado en contra de los aranceles a la importación de vehículos eléctricos presentando denuncias ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en Luxemburgo.
También se ha unido a estas denuncias la presentada por la Cámara de Comercio China para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos (CCCME), que es la encargada de representar a los fabricantes de coches en China.
A todo esto, se une el hecho de que las empresas europeas se vean obligadas a bajar los precios de sus licencias y propiedades intelectuales, lo que otorga acceso a China a todas estas tecnologías a un coste inferior, aumentando aún más la ventaja competitiva en términos de precio que estos vehículos tienen sobre los que se producen en Europa.
Queda por ver cómo se resuelve una delicada situación internacional donde la tensión no ha parado de aumentar, mientras que Estados Unidos amenaza con nuevos aranceles a los productos europeos, una decisión de la nueva administración de Donald Trump que podría desencadenar en una auténtica guerra comercial.

