Pere Navarro, director de la DGT, sobre el carné por puntos: "Las multas a unos les hacen mucho daño y a otros les importan un pepino, pero la retirada del permiso de conducir afecta por igual a todos"

Pere Navarro
Pere NavarroDGT

El mayor responsable de Tráfico en España se pronuncia sobre las ventajas del polémico carné por puntos.

El director de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, ha vuelto a defender con firmeza la filosofía estructural y la vigencia del carné por puntos, un mecanismo que supuso una revolución en la política vial de España desde su implantación original y que, a su juicio, sigue demostrando una utilidad social incuestionable.

Durante una intervención pública reciente que ha generado un amplio eco en el sector de la automoción y la opinión pública, el máximo responsable de la Dirección General de Tráfico analizó el impacto diferenciado que tienen los castigos económicos clásicos en comparación con las medidas administrativas que restringen directamente el derecho a ponerse al volante de un vehículo. 

Navarro fue sumamente claro y directo al expresar que las sanciones puramente monetarias carecen de una efectividad uniforme entre la población debido a las evidentes disparidades económicas existentes en la sociedad. Mientras que una sanción de cuantía elevada puede suponer un grave contratiempo financiero o un verdadero descalabro para una familia de ingresos medios o bajos, esa misma cantidad resulta prácticamente insignificante para las personas que gozan de un nivel adquisitivo muy alto.

La DGT te puede multar incluso si no circulas con tu vehículo.
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Esta asimetría en el impacto de las sanciones económicas es precisamente el argumento principal que, según Pere Navarro, justifica plenamente la existencia y el mantenimiento del carné por puntos en el marco legal actual. El director de la Dirección General de Tráfico enfatizó que la pérdida de la licencia de conducción representa una sanción democrática e igualitaria, dado que el tiempo y la libertad de desplazamiento no se pueden comprar con dinero

Cuando un conductor acumula infracciones graves que agotan su saldo de puntos, la consecuente suspensión temporal o definitiva de su permiso de conducir le obliga de manera inevitable a bajarse del coche, con independencia de los recursos financieros que posea en su cuenta bancaria. El modelo del carné por puntos fue diseñado desde un inicio con una clara vocación pedagógica y reeducadora, buscando apartar temporalmente de la circulación a aquellos conductores reincidentes que muestran un desprecio sistemático por las normas básicas de convivencia en el asfalto.

Al equiparar el castigo para todos los estratos sociales, el sistema refuerza la percepción de justicia entre la ciudadanía, enviando un mensaje nítido de que la seguridad de las personas en las vías públicas está por encima del estatus económico de cada individuo. Para el máximo responsable del tráfico en España, esta pérdida de privilegios de movilidad es el único freno verdaderamente eficaz frente a las conductas temerarias de aquellos usuarios a los que las multas en metálico les importan un pepino.

A pesar del éxito histórico acumulado por este sistema de detracción de puntos, las autoridades viales reconocen que los desafíos en la carretera cambian constantemente y exigen una actualización de las estrategias de control. La irrupción de nuevas tecnologías dentro del habitáculo, como el uso masivo e indebido de los teléfonos inteligentes y las aplicaciones de mensajería instantánea mientras se conduce, ha obligado a endurecer la pérdida de puntos para este tipo de comportamientos específicos. 

El debate planteado por Pere Navarro también vuelve a poner sobre la mesa la discusión europea acerca de si España debería implantar en un futuro el sistema de multas proporcionales a la renta, un modelo ya vigente en algunos países del norte de Europa donde las sanciones económicas se calculan en función de los ingresos diarios del infractor. 

No obstante, mientras ese debate teórico avanza de forma lenta en los despachos institucionales, la Dirección General de Tráfico prefiere centrar sus esfuerzos prácticos en optimizar el control del crédito de puntos y en potenciar los cursos de sensibilización y reeducación vial, los cuales permiten a los conductores recuperar saldo perdido mediante la formación en valores de respeto y prudencia.

Guardia Civil investiga a un conductor por circular a 193 km/h en un tramo de 80.

Más allá del carácter punitivo de la norma, el verdadero objetivo de las declaraciones del director del organismo de tráfico es sacudir las conciencias de los conductores para que entiendan que el coche no es un entorno privado e inmune a las leyes, sino un espacio compartido donde las acciones individuales tienen repercusiones directas sobre la vida de los demás. La efectividad de una política de seguridad vial no debe medirse únicamente por el volumen de recaudación de las multas o por el número de sanciones tramitadas, sino por su capacidad real para modificar los hábitos peligrosos de forma duradera en el tiempo.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España