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Coches míticos: Ford Gran Torino

Coches míticos: Ford Gran Torino
Enrique León

La historia del Ford Gran Torino es una de las más interesantes que podamos conocer. Y es que los propios clientes hicieron que de una variante pasara a ser un modelo de pleno derecho, absorbiendo al propio Fairlane. Un coche con personalidad, con mucho carácter, que tras medio siglo de vida sigue siendo un coche muy deseado.

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La historia del Ford Gran Torino es una de las más interesantes que podamos conocer. Y es que, en un primer momento, este coche ni si quiera era un modelo con nombre propio en la gama del fabricante, se trataba más bien de una versión de mayor calidad del conocido Fairlane. Los clientes hicieron que de una variante pasara a ser un modelo de pleno derecho, absorbiendo al propio Fairlane. Un coche con personalidad, con mucho carácter, que tras medio siglo de vida sigue siendo un coche muy deseado.

Si hablamos del Ford Gran Torino nos referimos a un coche polifacético, que ha aparecido como protagonista en series de televisión como “Starsky y Hutch” o en películas como “Gran Torino”, esta última cinta protagonizada por Clint Eatswood que lleva el propio nombre del modelo. De la misma manera ha aparecido en títulos tan conocidos como “A todo Gas”, siendo el coche de uno de los sicarios del jefe del cartel que aparece en la quinta entrega de esta saga.

Como hacíamos mención, el Ford Torino era en sus inicios la versión de lujo del Ford Fairlane. Producido en 1968 ocupaba un puesto privilegiado dentro de la oferta del modelo americano con unas medidas intermedias. En pocos años el Torino había ganado mucha fama, hecho que propició a que la marca decidiera considerarlo como modelo único, y no vender como una subserie del Fairlane. Tanta fuerza tenía este modelo, que el propio Fairlane era considerado en los años setenta una versión del Torino, todo lo contrario que ocurría en un principio.

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A pesar de que los Gran Torino más populares eran las versiones más prestacionales de la familia, las unidades que más podían verse tenían la carrocería de cuatro puertas y techo duro. Hablamos de un coche que se movía en el segmento D, por lo tanto muchas familias lo elegían como su compañero de viajes. A pesar de ello, se fabricaron versiones con motor de 7.0 litros de cubicaje, unos motores que cumplían con 428 caballos de potencia.

El más conocido de todos es el Ford Gran Torino Sport de 1972 que aparece en la película “Gran Torino” protagonizada por Clint Eastwood. El protagonista, el mismo Clint, posee una unidad de este modelo, a la cual cuida como una auténtica joya. Esta versión tiene un encanto especial, y es que a nadie deja indiferente. Consigue dar impresión de un coche con carácter y energía a la vez que destaca por sus líneas elegantes. La marca colocó nuevos elementos en este coche a modo de restyling, destacando su parte frontal con una nueva parrilla en forma de “boca de pez” y un capó rediseñado.

Esta combinación de elegancia y deportividad puede verse de manera más clara en la parte trasera, con un paragolpes más grande y alto en donde las luces de frenos ocupan los laterales de vehículo. Todo un “muscle car” que se ha mantenido con el paso del tiempo y que hoy queremos dar un homenaje en nuestra web.

Imagen - Motoresfera

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Redactor en AutoBild.es