Coches de hidrógeno y e-fuels, la apuesta de Toyota para el futuro

Hemos asistido a un evento para conducir y probar algunos de los prototipos y coches de hidrógeno de Toyota, además de deportivos con combustibles sintéticos y coches eléctricos.

Una marca destaca por una visión global y tecnológica que va más allá de los dogmas. Actualmente, muchos de ellos impuestos por la clase política. En Toyota no creen que el coche eléctrico sea la solución para todo y para todos, así que hemos viajado hasta Francia para que nos enseñen dos alternativas geniales: el hidrógeno y los combustibles sintéticos.

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No es ningún secreto que los japoneses están poniendo mucho empeño en el que es el elemento más abundante del universo. Los coches de hidrógeno son, actualmente, una realidad. Y llegarán más en el futuro, tanto de combustión interna como de pila de combustible (eléctricos, en esencia). Y lo mismo sucederá con los e-fuels, destinados a salvar a los coches deportivos.

La visión de Toyota es simple: movilidad para todos. Para los que necesitan coger un autobús, un compacto para la ciudad, una berlina para largos viajes, un todoterreno o un deportivo para el fin de semana. Incluso, con el desarrollo de vehículos de movilidad personal o para personas discapacitadas. Una solución de 360º adaptada a todos los escenarios. ¿Vale la pena?

Motores de combustión interna de hidrógeno o e-fuel para salvar los deportivos y los todoterrenos

Para empezar, hablemos de motores de combustión. Pero no de los que conocemos actualmente... O sí. De hecho, son exactamente iguales que un motor gasolina, pero adaptados para funcionar con hidrógeno mediante inyección directa.

¿Que si suenan? Sí, claro que suenan. Y mucho, tanto como cualquier gran motor. El Toyota GR Yaris H2 es un prototipo de rally preparador a conciencia con un rugido espectacular de su 3 cilindros en línea turbo de 1,6 litros, pero no fue el único que vimos en circuito.

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También pude subirme al Lexus ROV Concept, un buggy para entornos offroad que ha surgido de la colaboración con Yamaha. Igualmente, con un motor de 3 cilindros atmosférico de 1,0 litros, caja de cambios secuencial y tracción integral desconectable.

Diversión absoluta en superficies diferentes con ambos vehículos, pero un mismo propósito: responder a las demandas de los usuarios. Es cierto que aún se está trabajando en la autonomía y el rendimiento, pero toda tecnología durante sus comienzos se encuentra con estos problemas.

Aunque quizá el contratiempo más grande está relacionado con el propio combustible. En estos dos prototipos, se usa en estado gaseoso y se almacena en tanques de 700 bares de presión, donde 1 kg equivale a 25 litros de hidrógeno. Lo ideal sería usar el hidrógeno en estado líquido, pero para ello hay que alcanzar una temperatura de -253 ºC difícil de conservar.

El reto de los próximos años para este elemento pasa por la infraestructura, el transporte o el propio estado de la materia. Pero también tenemos el e-fuel o combustible sintético. Similar a la gasolina, pero extraído mediante procesos químicos a partir de agua, hidrógeno o incluso desechos biológicos vegetales.

Durante el trackday, pude conducir tanto un Toyota Supra como un Toyota GR Yaris alimentados por esta clase de biocombustible, firmado por TotalEnergies. ¿Las diferencias? Ninguna frente a un coche normal de gasolina, salvo por el detalle de que posee unas emisiones de carbono neutras. Un paso importante para conservar gran parte del parque automovilístico internacional.

Coches eléctricos con pila de combustible de hidrógeno, perfecto para coches y sobre todo, para transporte y logística

Por mucho que algunas marcas quieran convencer de lo contrario, los camiones eléctricos no tienen ningún sentido. Recorren grandes distancias con pesadas cargas y los camioneros tienen vidas lo suficientemente duras como para añadir a la ecuación la preocupación de una batería colosal de gran peso y los tiempos de recarga o las estaciones.

Por ello, en Toyota opinan que la pila de combustible puede ser la solución. Un dispositivo electroquímico que transforma el hidrógeno en agua (H2O) y obtiene a cambio energía eléctrica, para mover el vehículo o almacenarla en una batería de menor tamaño.

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Esta es la tecnología del Toyota Mirai, otro coche que pude conducir en circuito y que cuenta con una autonomía de hasta 600 kilómetros aproximadamente. ¿La ventaja? Que se eliminan los tediosos tiempos de carga, gracias a la facilidad de introducir el hidrógeno en sus tanques.

Ya hay camiones operando en Alemania y otros países, y durante las Olimpiadas de París se han usado autobuses y diferentes medios de transporte alimentados por pila de combustible de hidrógeno, demostrando que con una pequeña infraestructura, es posible echar a andar la iniciativa.

¿Cuál es nuestra tecnología favorita?

Por supuesto, hablo a nivel personal. Es innegable que la pila de combustible puede ser una solución sensacional para el transporte público, coches urbanos o incluso largas distancias. Incluso Toyota investiga opciones como tanques intercambiables a mano en sus vehículos.

Sin embargo, los motores de combustión interna son capaces de sacarte una sonrisa y emocionarte con su sonido. Con hidrógeno, solo emiten vapor de agua y óxidos de nitrógeno (NOx) que pueden contenerse mediante el uso de catalizadores. Y con biocombustibles, el medio ambiente también sale ganando. Ambos nos hacen soñar con motores maravillosos en los próximos años.

Y en 2028, la FIA permitirá esta tecnología de hidrógeno en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), con lo que eso conlleva. El motorsport siempre fue el mejor laboratorio de pruebas y eso podría suponer la pronta llegada de los coches de hidrógeno a las calles en un futuro no muy lejano. La próxima década estará llena de sorpresas.

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