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Coche de hidrógeno

El hidrógeno es el primer elemento de la tabla periódica; es también el más ligero (hasta 12 veces más liviano que el aire), fruto de la unión de un protón y un electrón que forman la molécula diatómica H2.

Su uso como combustible es cada vez más frecuente. No se obtiene como tal de la naturaleza, sino que es un vector energético (como la electricidad) que debe fabricarse.

A día de hoy, la electrolisis es el procedimiento más empleado para la obtención de hidrógeno. El proceso consiste en disociar la molécula de agua en oxígeno e hidrógeno en estado gaseoso por medio de una corriente eléctrica continua.

 

Los colores del hidrógeno

En condiciones normales, el hidrógeno se encuentra en estado gaseoso y es incoloro e inoloro.

Lo de los colores es porque en función de las materias primas que se utilicen, existen varios tipos de hidrógeno identificados por un código de colores:

  • El hidrógeno gris es el que se obtiene en un proceso de producción que conlleva unas emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) elevadas

  • El hidrógeno azul (o bajo en carbono) se refiere al producido a partir de combustibles fósiles en procesos en los que se han incorporado sistemas de almacenamiento y captura de CO2

  • El hidrógeno verde o renovable se puede obtener mediante electrólisis, consumiendo electricidad procedente de energías renovables

 

Coches de hidrógeno

 

El hidrógeno está de moda porque se alza como una alternativa a los motores de combustión; también a los coches eléctricos con los que comparten algunas claves (son cero emisiones, ayudas del Plan Moves…).

A día de hoy solo hay dos coches de pila de combustible a la venta en España, uno es el Toyota Mirai, el otro, el Hyundai Nexo.

A pesar de que son muchas las ventajas que ofrecen con respecto a los coches diésel y/o gasolina los coches de hidrógeno se consideran todavía experimentales. Su eficacia y eficiencia está demostrada y a pesar de que superan a los eléctricos de batería (en autonomía y tiempo de carga) todavía son excesivamente caros (los dos modelos a la venta rondan los 70.000 euros).

El principal problema para su expansión no es, en realidad, el precio sino la infraestructura de recarga. Llenar los depósitos de hidrógeno es tan rápido, sencillo y seguro como repostar carburante; pero a día de hoy solo hay cinco estaciones de hidrógeno (hidrogeneras) en España.