Omoda 5, Ebro S700, BYD Seal... qué se esconde detrás de los coches que nadie conocía hace nada y ahora centran la atención

En 2024, las 21 marcas chinas que se comercializan en España vendieron un total de 66.608 unidades, el triple que hace dos años. ¿Qué hay detrás de los coches chinos?
Hace unos años, ver por la calle un coche chino provocaba sorpresa, pero ya casi se ha convertido en algo habitual. Es fácil toparte con un Omoda 5 o un MG ZS, cada vez se ven más BYD Seal, sobre todo, la versión SUV, y pronto empezarán a proliferar los Ebro S700, un modelo con cierto sabor a nostalgia.
Todos ellos son coches que nadie conocía hasta hace no mucho, pero que ahora centran toda la atención. El peso de los automóviles producidos en China es cada vez mayor en Europa y, concretamente, en España, como muestran los datos de matriculaciones.
En 2024, las 21 marcas de origen chino que se comercializan en España vendieron un total de 66.608 unidades, lo que supone que, en sólo dos años, las ventas de estos vehículos se han triplicado, mientras el mercado de nuevas matriculaciones creció un 25%, hasta superar el millón de vehículos, algo que no ocurría desde antes de la pandemia.
Sin embargo, pese a este incremento espectacular, los fabricantes chinos apenas controlan el 6,55% del mercado de nuevas adquisiciones. No obstante, es un avance comparado con los años anteriores: 5,22% en 2023 y 2,6% en 2022.
La aceleración es mayor si se excluye Volvo, marca sueca que está controlada por el gigante chino Geely al 78,65%. Sin ella, la evolución de los fabricantes chinos se dispara hasta multiplicarse por cinco en menos de dos años, aunque, eso sí, la cuota de mercado cae hasta el 4,76%, como refleja Cinco Días.
MG y BYD acaparan el 75% de las ventas

Entre las marcas de origen chino que más éxito tienen en España actualmente destacan MG y BYD. Entre las dos, acaparan el 75% de las ventas de vehículos chinos.
En el caso de MG, de origen británico e integrada en el grupo SAIC desde 2005, ha conseguido colocar su modelo ZS en el quinto lugar del top10 de ventas el año pasado, con 20.386 unidades.
El MG ZS representa dos de cada tres ventas de la compañía y desde hace unos meses cuenta con una versión híbrida no enchufable que se erige como una de las más económicas en el mercado español.
Le siguen el MG3 (turismo de segmento B y rival directo del Toyota Yaris) y el MG HS (un SUV mediano), cada uno con casi 3.000 unidades vendidas.

Por su parte, BYD cuanta con un catálogo formado por siete modelos, al que se sumará en febrero el BYD Atto 2, recién presentado, y más adelante el BYD Seagull, un coche eléctrico pequeño y más económico.
BYD presume, además, de su tecnología híbrida enchufable. De hecho, la marca china es el mayor fabricante de coches eléctricos e híbridos del mundo y ya es el sexto fabricante global por volumen total de entregas, superando a Ford.
En 2024, el BYD Seal U fue el modelo más vendido de la firma en 2024, con un total de 1.929 unidades. Se trata de un SUV intermedio, de 4,75 metros de longitud, disponible en versión totalmente eléctrica e híbrida enchufable.
Al éxito de las marcas MG y BYD, hay que añadir también Omoda, que desembarcó en España en febrero del año pasado con el Omoda 5, otro SUV chino que, poco a poco, ha aumentado su presencia en el mercado. En noviembre llegó la variante 100% eléctrica.
Expansión por Europa

Pero la invasión de coches chinos no ha hecho más que comenzar. Las marcas del gigante asiático quieren invertir en Europa para expandirse por todo el continente y España podría convertirse en una importante puerta de entrada.
En nuestro país ya ha aterrizado el Grupo Chery, dueño de la citada Omoda, pero también Jaecoo, que produce vehículos con un enfoque más premium. Además, de la mano del fabricante chino se ha producido el regreso de Ebro, una marca histórica española.
Todas estas marcas operan en la Zona Franca de Barcelona, en las instalaciones que utilizó Nissan hasta 2021. Ebro ya iniciado la comercialización de sus dos primeros modelos, el S700 y el S800, dos SUV con motor de gasolina de 147 CV, al que se añadirá una versión híbrida enchufable de 347 CV próximamente.
Volviendo a BYD, la compañía china tiene grandes proyectos para Europa. Ya tiene una planta en Hungría y a finales de este año abrirá sus segundas instalaciones en Turquía.
Como nos contó el año pasado la vicepresidente ejecutiva de BYD, Stella Li, "una sola fábrica no es suficiente en Europa. Necesitamos que los clientes nos vean como una marca cercana".
Esta segunda fábrica en un enclave tan importante como Turquía evidencian los ambiciosos planes de BYD en el Viejo Continente. El país otomano es puerta entre Oriente y Occidente, y gracias a los acuerdos comerciales con la Unión Europea, la marca china evitará los aranceles.
China, quiere liderar la producción de baterías en estado sólido

Otro aspecto clave tiene que ver con la producción de baterías. En este caso, hay que mencionar de nuevo a BYD, ya que es el segundo fabricante mundial de baterías para vehículos eléctricos, por detrás de otra empresa china, la conocida CATL.
Sin embargo, el objetivo de China va más allá. Quiere convertirse en un gigante en la fabricación de baterías en estado sólido, una tecnología que todavía está en fase de desarrollo, pero que podría dar el impulso definitivo al coche eléctrico en los próximos años por las importantes ventajas que implica frente a las baterías de iones de litio.
No sólo las marcas chinas están inmersas en las baterías en estado sólido, también Toyota, Stellantis o Mercedes trabajando en ello. Aquí te hablamos más sobre este asunto.
Como decimos, China quiere liderar este sector y, para ello, ha promovido un acuerdo masivo entre los mayores fabricantes de baterías del país, investigadores y organizaciones gubernamentales.
El consorcio, conocido como Plataforma de Innovación Colaborativa de Baterías de Estado Sólido de China (CASIP), incluye grandes productores como CATL, FinDreams Battery (filial de BYD), CALB, Svolt Energy Technology, EVE Energy y Gotion High-tech, a las que se han sumado marcas de automóviles, como NIO y la propia BYD,
El objetivo es construir una cadena de producción y suministro de baterías en estado sólido para 2030 que les permita competir en el mercado global de los coches eléctricos.
