Los cinco mejores motores de 4 cilindros que han fabricado las marcas europeas

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Propulsores míticos.
Los fabricantes europeos tienen un largo historial de motores tetracilíndricos a sus espaldas. Sigue siendo el tipo de motor que más utilizan en la actualidad, pero este formato, con su larga trayectoria, ha dado, tanto en el pasado como en el presente, auténticas joyas. Los cinco mejores motores de cuatro cilindros que han hecho las marcas europeas en la Historia.
Alfa Romeo Twin Spark 16V

Abre la lista un motor que es de lo más peculiar. Actualmente los motores “pequeños” cuentan con tecnología turbo para aumentar su rendimiento y estar a la altura de bloques con un mayor número de cilindros. Sin embargo, en una época no tan distante, esta vía no era tan habitual, así que los fabricantes buscaron distintas maneras de conseguir el efecto.
Algunas fueron más particulares que otras, pero la de Alfa Romeo fue una de las más imaginativas. Su nombre lo dice todo: utilizaba una configuración con una doble bujía de encendido por cilindro, algo que permitía quemar de manera más eficiente el combustible, aumentando el rendimiento y rebajando el consumo.
Empezó su andadura en competición, pero fueron muchos los modelos de calle que lo utilizaron (Alfa Romeo 147 y Alfa Romeo 156 entre otros). Hubo versiones de entre 1,4 y 2,0 litros, con potencias que fueron de los 120 a los 165 CV.
BMW S14

En este caso, el S14 destaca dentro de la historia de BMW porque la marca alemana suele otorgar a sus modelos deportivos M motores que van desde los seis cilindros en línea para arriba, pero en la larga trayectoria de la compañía, también hubo hueco para este bloque S14 de solo cuatro cilindros que fue el corazón del BMW M3 E30.
Dado que el modelo solo pesaba 1.200 kg, podía permitirse llevar bajo el capó un propulsor “modesto” (entre muchas comillas), que aún así le permitiera obtener un rendimiento más que destacado.
Originalmente era un bloque de 2,3 litros que desarrollaba una potencia de 200 CV, pero fue experimentando evoluciones que primero le llevaron a desarrollar 220 CV y, más adelante, a aumentar su cilindrada hasta los 2,5 litros, ganando por el camino más potencia para llegar hasta los 238 CV.
Su base fue tan buena que se utilizó en modelos de competición, ganando carreras y campeonatos del DTM, participando en rallyes, ganando carreras de resistencia como las 24 Horas de Nürburgring (5 veces) y las 24 Horas de Spa (4 veces), e incluso siendo el punto de partida del motor M12 utilizado en la Fórmula 1.
Mercedes M139
Viajamos al presente con el caso de Mercedes, que presentó en 2019 el motor de cuatro cilindros más potente de la historia, título que ha perdido pero a pesar de ello sigue estando entre los primeros puestos.
Equipado por el A 45 S y sus hermanos (GLA y CLA), también ha dado vida a modelos de mayor categoría, algo que en principio puede chocar, puesto que es un motor tetracilíndrico, pero que tiene sentido si se atiene a su rendimiento: este bloque 2.0 desarrolla una potencia de 421 CV y un par máximo de 500 Nm que manda al compacto de 0 a 100 km en menos de 4 segundos.
Saab B234
Saab es una maca que ya no existe, algo que inevitablemente duele al aficionado. Era un fabricante particular, que hacía coches bastante especiales de los que hay un buen recuerdo. Uno de ellos es el 9000 Aero, un modelo que a priori tenía una imagen algo anodina, pero que a la hora de la verdad era uno de los sedanes deportivos más destacados de su época.
Gran parte de la “culpa” de ello se debía al motor que alojaba bajo el capó, el bloque B234, un propulsor de 2,3 litros de cilindrada que desarrollaba 225 CV de potencia. Puede no parecer mucho según los estándares actuales, pero en su día era un rendimiento notable que le permitía alcanzar los 100 km/h desde parado en tan solo 6,7 segundos.
Volkswagen EA888

Cierra la lista un motor que se puede considerar un veterano, puesto que se lanzó al mercado en 2008, pero que desde entonces ha recibido diversas actualizaciones para no parar de mejorar. Actualmente ya va por la versión ‘Evo4’, que Volkswagen considera uno de los motores más avanzados que jamás ha construido la compañía.
Se trata de un propulsor de 2 litros con una tecnología bastante avanzada: dos árboles de levas, cuatro válvulas por cilindro, sistemas de sincronización de válvulas continuamente variable tanto para los árboles de levas de la admisión como para el escape, sistema de inyección directa de combustible de alta presión, etc.
Todo esto hace que sea un motor extremadamente polivalente, que destaca por su contrastada fiabilidad y por ser un bloque bastante eficiente, pero que llevado al otro extremo también es fácil de desarrollar para conseguir rendimientos muy alto.
Esta versatilidad es, precisamente, la que ha hecho que anime a modelos de todo tipo y marcas dentro del Grupo VAG: Seat León, el extinto Skoda Yeti, Golf GTI, Audi S3, etc.

