Maserati está en dificultades: ahora cancelan una inversión de 1.500 millones y algunos modelos nuevos peligran

Stellantis cancela una inversión de 1.500 millones de euros, y pone en riesgo el futuro de Maserati, así como a los coches eléctricos de la firma italiana. 

El futuro del Maserati MC20 eléctrico, así como el de los sucesores eléctricos del Quattroporte y del Levante, está en entredicho después de que el grupo Stellantis haya cancelado una inversión prevista de 1.500 millones de euros, la cual iba a estar destinada a Maserati

Esta decisión no podría llegar en peor momento para la firma italiana, que ha estado luchando contra la disminución de las ventas y las grandes pérdidas financieras. En una reciente conferencia sobre resultados, el director financiero de Stellantis, Doug Ostermann, confirmó que se habían amortizado 1.500 millones de euros de inversión en Maserati. 

“Cancelación de algunos proyectos antes de su lanzamiento”

Los documentos financieros revelan que esto conlleva “la cancelación de algunos proyectos antes de su lanzamiento” y, aunque no se facilitaron detalles sobre estos proyectos, se espera que incluyan el prometido MC20 Folgore eléctrico.

Según Autocar, Ostermann cree que el conglomerado necesita revisar el calendario de introducción de productos de Maserati. “Tenemos que reconocer la dinámica de ese negocio, especialmente en el mercado chino, y nuestras expectativas en cuanto a la rapidez con la que ese mercado de lujo pasará a la electrificación”, señaló.

Lo cierto es que Maserati necesita dinero, así como lanzar nuevos modelos atractivos si quiere sobrevivir. El año pasado perdió 260 millones de euros, y las ventas mundiales se desplomaron de 26.600 unidades a sólo 11.300 en 2024. Al retirar esta financiación, el futuro del Quattroporte y el Levante eléctricos parece ser un tanto inestable.

La intervención del sindicato italiano

El poderoso sindicato italiano FIM no ha perdido el tiempo y ha exigido respuestas a Stellantis. El sindicato quiere que se aclare el futuro de Maserati en una reunión prevista para el 11 de marzo. “Maserati representa una de las situaciones más críticas”, dijo el secretario general del FIM, Ferdinando Uliano. 

“A pesar de la calidad y las altas prestaciones de sus modelos, la marca sufre errores y descuidos en términos de marketing. No podemos seguir perdiendo el tiempo”, ha añadido el secretario general. 

Mientras tanto, la empresa matriz, Stellantis, está a la caza de un nuevo CEO tras la abrupta marcha de Carlos Tavares en diciembre del pasado 2024. El nuevo líder tendrá que decidir qué marcas sobreviven y cuáles se quedan fuera. Ahora sólo queda por ver si Maserati pasará el corte. 

Los desafíos de Stellantis 

Maserati, la marca italiana de automóviles deportivos, ha enfrentado una serie de desafíos de lo más significativos en los últimos meses del 2024. Las ventas globales de la marca experimentaron una caída del 58% en el primer trimestre del año pasado, con pérdidas operativas que alcanzaron los 82 millones de euros. 

Modelos icónicos como las berlinas Quattroporte y Ghibli, así como el SUV Levante, cesaron su producción debido a su envejecimiento y a la disminución de la demanda. Las nuevas incorporaciones, como el SUV Grecale y el superdeportivo MC20, no lograron compensar esta caída, a pesar de un mercado aún favorable para los vehículos de lujo

Carlos Tavares, entonces director general de Stellantis, expresó su preocupación por el posicionamiento de mercado de Maserati. La transición hacia vehículos eléctricos bajo la línea Folgore encontró obstáculos, ya que la clientela tradicional de Maserati mostró reticencia a abandonar los motores de combustión interna, y modelos eléctricos como el Grecale Folgore no lograron convencer.

En este contexto, Stellantis, el conglomerado automotriz al que pertenece Maserati, atravesó cambios significativos. En diciembre de 2024, Carlos Tavares fue destituido de su cargo como CEO de Stellantis debido a desacuerdos sobre la estrategia de electrificación de la compañía y a su enfoque en restaurar su reputación tras un desempeño financiero deficiente (o eso es lo que se tiene entendido). 

Tavares abogaba por una estrategia agresiva hacia los vehículos eléctricos para cumplir con las normativas de emisiones de la Unión Europea, lo que chocó con la preferencia de la junta directiva por un enfoque más flexible que mantuviera los márgenes de beneficio. 

Esta decisión dejó a Stellantis, el cuarto mayor fabricante de automóviles del mundo, en busca de un nuevo CEO en medio de una disminución de ventas y una competencia feroz en el mercado. La gestión interina quedó a cargo de John Elkann, con el objetivo de nombrar un nuevo director general para mediados de 2025.

Ahora Stellantis se enfrenta al desafío de redefinir el futuro de sus 14 marcas, incluyendo a Maserati. La compañía ha iniciado entrevistas para seleccionar un nuevo CEO, con la viabilidad de sus marcas como una prioridad principal. 

La amplia cartera de marcas, que incluye nombres como Jeep, Ram, Peugeot, así como marcas con dificultades como DS, Lancia y Alfa Romeo, plantea la posibilidad de reducir su número para simplificar operaciones y mejorar la eficiencia en marketing, desarrollo y ventas.

Los analistas sugieren que marcas como Alfa Romeo, DS y Lancia podrían ser vulnerables en una reorganización del catálogo del Grupo. Sin embargo, la decisión es compleja debido a la popularidad de ciertas marcas en mercados específicos. 

Además, Stellantis enfrenta desafíos en Europa relacionados con las normativas de emisiones de carbono y la competencia, enfocándose en la electrificación y el lanzamiento de nuevos modelos eléctricos e híbridos. Es decir, el nuevo CEO va a tener que ponerse las pilas mucho antes de ocupar el asiento de Tavares. 

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