Dimisión o despido. La realidad sobre la salida de Carlos Tavares de Stellantis

Carlos Tavares ya no es CEO de Stellantis, el discurso oficial es que habría dimitido, pero fuentes internas apuntan a que se habría despedido al portugués.
El mundo de la automoción ha tenido su ración de “movimiento” en las últimas semanas gracias a la figura de Carlos Tavares, quien ha dejado de ser el CEO de Stellantis. Ahora bien, ¿se trata de una dimisión o de un despido?
La versión oficial es la primera, pero teniendo en cuenta los últimos meses del portugués en las compañía y todos los problemas que ha habido, no son pocas las voces que apuntan a que posiblemente se trate de una destitución encubierta.
Vayamos primero con lo oficial, que es un comunicado bastante directo que se titulaba así: “El Consejo de Administración acepta la dimisión de Carlos Tavares como Chief Executive Officer”. De esta manera, se da a entender que ha sido el propio Tavares el que ha querido dejar su puesto como CEO de la compañía.
En la nota de prensa se recogían las declaraciones tanto de Henri de Castries, Stellantis’ Senior Independent Director; como de John Elkann, presiente del grupo.
El primero señalaba: “El éxito de Stellantis desde su creación se ha basado en una alineación perfecta entre los accionistas de referencia, el Consejo de Administración y el CEO. Sin embargo, en las últimas semanas han surgido opiniones diferentes que han llevado al Consejo de Administración y al CEO a tomar la decisión de hoy”.
En este punto de deja ver la serie de desavenencias que había respecto a la figura de Tavares, en las que entraremos más abajo, y que son las que habrían propiciado su salida. De la misma manera, está declaración hace que quede bastante claro que ha sido el consejo el que habría pedido (o exigido) a Tavares que se fuera.
Elkann apuntaba lo siguiente: “Nuestro agradecimiento a Carlos por sus años de dedicación y por el papel que ha desempeñado en la creación de Stellantis, así como en las anteriores reestructuraciones de PSA y Opel, que nos han puesto en la senda de convertirnos en líderes mundiales de nuestro sector”.
“Estoy deseando trabajar con nuestro nuevo Comité Ejecutivo Interino, apoyado por todos nuestros colegas de Stellantis, mientras completamos el proceso de nombramiento de nuestro nuevo CEO. Juntos garantizaremos el despliegue continuado de la estrategia de la empresa en interés a largo plazo de Stellantis y de todos sus stakeholders”, concluía.
Hasta aquí, las palabras de cordialidad que podrían esperarse para una persona que ha sido clave dentro de Stellantis (y antes, en PSA) durante una década.
La realidad, sin embargo, el último año del directivo han sido de todo menos tranquilos, con polémicas y movimientos que le han granjeado enemigos en prácticamente todos los sectores de la industria, lo que ha hecho que finalmente se le haya invitado a dejar Stellantis.
Un último año clave
Echando la vista atrás, el rendimiento de Tavares en Stellantis ha sido, en general, muy destacado, siendo un culmen el hecho de que el grupo alcanzara ganancias de récord en 2023, pero distintos sucesos ocurridos en 2024 han empañado su trayectoria.
Uno de los primeros ha sido la situación en Norteamérica, donde se ha experimentado una caída de ventas considerable, a lo que se ha sumado su enfrentamiento con los concesionarios y con varios sindicatos como United Auto Workers (UAW), que directamente creó la página shitcancarlos.com para, literalmente, tirar a Tavares a la basura.
Esto obedecía a una circunstancia muy clara: el CEO anunció recortes de inversión del grupo el América y, en términos generales, el despido de gran cantidad de trabajadores tanto a aquel lado del Atlántico como en Europa.
La situación generó críticas por parte de empleados y sindicatos, que veían como de manera paralela Tavares se convertía en la persona mejor pagada de la industria: 36,5 millones de euros.
Tamaña cifra surge de varios puntos. Su salario base era de “solo” 2 millones de euros, pero los millones restantes son resultado de los complementos por la obtención de objetivos, tanto personales como de la empresa en su conjunto.
Esos objetivos han sido otro de los motivos que han llevado a la ruptura de Stellantis con Tavares y es que al CEO se le acusaba de ser cortoplacista y de buscar beneficios en ese plazo, en vez de a la larga, algo que habría hecho porque que ya se sabía que no le iban a renovar el contrato, del que restaba poco más de un año.
Todo esto se habría confirmado por parte de dos personas que estuvieron en la reunión en la que se cesó a Tavares, según recoge Reuters.
Ambos individuos apuntan que la relación del CEO con la junta directiva era insostenible, pues cuanto miembros de ésta le preguntaban por sus planes ejecutivos de manera concreta, éste les respondía que no interfirieran con su trabajo, que no era algo de su incumbencia. Uno de ellos señalaba que “no puedes enemistarte con todo el mundo”.

