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Estos coches clásicos siguen sacando los colores a muchos deportivos modernos

Coches clásicos rápidos

La vieja escuela no falla.

Siempre se ha dicho que hay que respetar a nuestros mayores. Es una máxima aplicable en todos los ámbitos de la vida y el mundo del motor no es ninguna excepción. Puede que los coches eléctricos estén revolucionando la aceleración, pero la industria ha dado lugar a coches clásicos que todavía son un referente en términos de velocidad.

A continuación os traemos una muestra de modelos que son capaces de sacar los colores a muchos coches deportivos modernos incluso cuando ni siquiera son modelos de formato deportivo per se.

 
Coches clásicos rápidos

Valga como ejemplo el primero, el GMC Syclone de 1991, un pick-up de la vieja escuela armado con un 4.3 V6 que desarrollaba 280 CV de potencia y 475 Nm de par máximo, y que se combinaba con una caja de cambios automática de cuatro velocidades y con un sistema de tracción integral.

Gracias a ello aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y marcaba una velocidad máxima de 202 km/h.

Un caso más obvio es el del Porsche 959, puesto que ya en su día (1986) nació en el molde de un superdeportivo cargado de tecnología. No es de extrañar que con 450 CV de potencia y 500 Nm de par fuera capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en 3,9 segundos.

Su antítesis por excelencia tampoco se queda atrás, y es que el Ferrari F40 rivalizó con el Porsche, pero con un enfoque completamente analógico que hace necesario tener muy buenas manos para poder llevarlo rápido.

Capaz de ello es, puesto que gracias a su propulsor 2.9 V8 biturbo de 478 CV de potencia podía acelerar de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos y marcar una velocidad máxima de 324 km/h.

En la misma línea está un modelo mítico como el McLaren F1, posiblemente el modelo más icónico de la historia de la marca británica.

Armado con un motor 6.1 V12 de aspiración que desarrollaba una potencia de 627 CV y un par máximo de 651 Nm, a lo que añadía un peso de tan solo 1.140 kg, devoraba el 0 - 100 km/h en tan solo 3,2 segundos y alcanzaba una velocidad punta de 391 km/h.

Cambiamos un poco de tercio para pasarnos a uno de los primeros coches familiares de alto rendimiento, el Audi RS2 Avant de 1994, que ha sido considerado como uno de los pioneros del formato.

Su motor de cinco cilindros ya era un rasgo distintivo, pero gracias a su músculo en forma de 315 CV de potencia y 410 Nm de par, gestionados por su eficiente sistema de tracción integral a las cuatro ruedas, era capaz de acelerar de 0 a 100 en tan solo 5,4 segundos.

Y para terminar ponemos la mira en el que fue el creador del segmento de los hiperdeportivos tal y como se entiende a día de hoy: el Bugatti EB110.

Data de 1991, pero ya estableció la base de lo que serían los siguientes Bugatti, pues su motor V12 ya tenía cuatro turbos. Rendía 612 CV y 650 Nm, suficiente como para necesitar solo 3,3 segundos para acelerar hasta los 100 km/h desde parado.

Fuente: Periodismo del Motor

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