Ni los más subaristas lo vieron venir: aunque lo teníamos hasta en la sopa en Europa, el Subaru más desconocido solo se vendió en Japón

El Subaru Traviq es un extraño modelo que se vendió en Japón entre 2001 y 2004. Aquí lo teníamos hasta en la sopa, aunque allí jamás llegó a triunfar.

Conocida como ‘rebadging’, esta técnica es conocida en la industria del automóvil por permitir a los fabricantes ahorrar en costes de desarrollo y producción comercializando un coche bajo su propia marca que en realidad procede de otro fabricante. Muchos son conocidos, otros no tanto, como este desconocido Subaru con alma alemana y sin motor bóxer ni tracción a las cuatro ruedas.

Ejemplos de ‘rebadging’ son el Renault Captur y el Mitsubishi ASX, dos coches que son el mismo, pero que se venden bajo marcas diferentes. También practica esta técnica Stellantis, sobre todo en su gama de furgonetas, donde encontramos que el Citroën Berlingo, el Peugeot Rifter y el Opel Combo son el mismo vehículo (con ligeros cambios visuales), al igual que el Toyota Proace City.

Esta es una estrategia que lleva años implementándose en el sector. Conlleva importantes ventajas, especialmente a nivel de ahorro de costes, aunque también implica que la marca en cuestión pierde parte de su esencia. Por no hablar de que se comercializan dos coches idénticos en el mismo segmento y a precios similares. 

Subaru y General Motors protagonizaron una extraña asociación a principios del siglo XXI

Pero también supone una oportunidad de ampliar la cartera de productos en un mercado determinado. Puedes comercializar un vehículo allí donde la marca que va a cederte los derechos no tiene ningún tipo de presencia o, por el contrario, su relevancia es menor a la de tu marca. Esto último es lo que ocurrió a principios de este siglo en Japón, con Subaru y General Motors como principales partícipes.

Resulta que Opel, que entonces pertenecía a General Motors, comercializaba una gama de vehículos que incluía, entre otros modelos, a la primera generación del Opel Zafira. El monovolumen fue diseñado con la colaboración de Porsche, aunque esa es otra historia. El caso es que en el mercado japonés no era precisamente un éxito, a pesar de que en Europa se vendió francamente bien.

Tratando de replicar este éxito en la tierra del sol naciente, Subaru y General Motors llegan a un acuerdo en el que el primero podría comercializar el Zafira bajo su propia marca. El vehículo fue rebautizado como Subaru Traviq y apenas recibió cambios en comparación con el modelo que comercializaba Opel.

Probablemente como parte de una estrategia para ahorrar aún más costes, los únicos elementos de su carrocería que recibieron cambios fue la parrilla y los emblemas de Opel, que desaparecieron para dar paso a los de Subaru en lugares como la mencionada parrilla, el centro de las llantas, el portón del maletero y el volante.

El Subaru Traviq era un Opel Zafira A comercializado por la compañía japonesa

El Zafira comercializado por Subaru se puso a la venta en Japón en el año 2001, paralelamente al modelo de Opel y, como cabría esperar, la compañía nipona tampoco logró obtener el resultado esperado por parte del mercado local.

El Traviq pasó sin pena ni gloria por Japón, con unas ventas muy pobres, casi residuales, replicando los bajos números de matriculaciones que estaba obteniendo Opel con el modelo original.

Una de las razones principales por las que no triunfó en suelo japonés mientras que en Europa estaba arrasando es que se alejaba mucho de lo que Subaru tenía acostumbrados a sus clientes. No era deportivo, no tenía un interior japonés propio de principios del siglo XXI, no tenía tracción a las cuatro ruedas (ni opción de tenerla) y tampoco equipaba un motor bóxer.

Sin éxito, a pesar de los intentos de la marca

En realidad, era un coche diseñado y producido por General Motors que se puso a la venta en Japón bajo la marca Subaru. El Traviq fue equipado inicialmente con un motor de gasolina de cuatro cilindros en línea y 2.0 litros, de aspiración natural y con 150 CV de potencia.

Este motor no llegó a captar la atención de los japoneses, lo que llevó a la marca a introducir una segunda variante mecánica, esta vez un bloque de 1.8 litros con 115 CV de potencia que, entre otras cosas, ayudaba a reducir algo más el precio de venta. Tampoco obtuvo el resultado esperado en términos de ventas.

Al final, tras solo tres años de vida comercial, Subaru decidió dejar de comercializar el Zafira japonés en su propia casa en el año 2004. Hoy es casi imposible encontrar un Subaru Traviq por las calles de Japón, menos aún si tenemos en cuenta que a los japoneses no suelen interesarles los coches antiguos, y mucho menos aquellos que no se llamaban su interés ni cuando eran nuevos.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España