Hace 25 años Porsche quiso reventar Le Mans con un prototipo con motor V10, el 9R3 LMP2000. No compitió, pero su motor alumbró una leyenda

El Porsche 9R3 LMP2000 fue un proyecto poco conocido que la marca llevó a cabo con la intención de volver a competir en las 24 Horas de Le Mans. El proyecto acabó cancelándose, pero su glorioso motor V10 acabó en un superdeportivo de calle del que se fabricaron solo 1.270 unidades.

La historia de Porsche es rica en detalles, proyectos secretos y todo tipo de creaciones que han dado lugar, en la mayoría de casos, a algunos de los coches más espectaculares del mundo. De entre todos los proyectos que han culminado en vehículos de producción, hay dos en concreto que son realmente fascinantes.

El primero de ellos es el del Porsche 959, un coche que nació como el superdeportivo más avanzado del momento, un proyecto en el que no se escatimó en costes, lo cual acabó volviéndose en contra del fabricante alemán, pero que sirvió para que la marca mostrara al mundo cuál era su verdadero potencial.

El segundo es el del Porsche Carrera GT. Es considerado como el sucesor espiritual del 959, un coche que pasó a la historia por su concepción y por ser el segundo integrante de una estirpe de superdeportivos que completó el Porsche 918 Spyder en el año 2013.

Hoy nos centraremos en lo que ocurrió justo antes de que Porsche lanzara el Carrera GT en 2003, cómo creó un prototipo de carreras para volver a dominar las 24 Horas de Le Mans y, aunque no llegó a competir, sirvió como base para crear el legendario motor que acabaría en el Carrera GT solo unos años más tarde.

La historia del desconocido Porsche 93R LMP2000

Nos remontamos al año 1998, cuando en Porsche toman la decisión de crear un nuevo vehículo de carreras que tendría la misión de reemplazar al Porsche 911 GT1 (1996-1999). El proyecto arranca durante la temporada de carreras con la intención de tener un equipo de fábrica para Le Mans en el año 2000.

Los ingenieros eligieron un formato de cabina abierta para su prototipo de carreras y llevaron a cabo numerosas pruebas en el túnel de viento para testear el diseño realizado con un software específico. Mecánicamente, la primera opción era el motor bóxer de seis cilindros y 3.2 litros procedente del GT1 que ganó en Le Mans en 1998.

Sin embargo, a medida que el proyecto se desarrollaba, en Porsche se hizo evidente que el motor bóxer tenía un exceso de peso (230 kilos) y poca potencia. Esto llevó a la marca a replantearse su uso, decantándose finalmente por desarrollar un propulsor nuevo, de aspiración natural y mayores prestaciones.

Los ingenieros de Porsche acuden a otro proyecto secreto, un motor V10 de Fórmula 1 que no había llegado a buen puerto. Se tomó este bloque y se realizaron una serie de ajustes para adaptarlo al prototipo de Le Mans, como aumentar su cilindrada desde los 5.0 litros hasta los 5.5 litros.

Una vez concluidos los trabajos de adaptación, el motor se instaló en un chasis y, aunque el coche jamás llegó a tener un nombre oficial, el resultado fue lo que internamente fue identificado con el código interno 9R3, o LMP2000 (o una combinación de ambos, 9R3 LMP2000).

El coche estaba listo para realizar las pruebas. A los mandos en Weissach se pusieron los pilotos Alan McNish y Bob Wolleck, que acabaron muy satisfechos con el trabajo realizado por el fabricante alemán.

Sin embargo, el proyecto del Porsche 9R3 LMP2000 se canceló tras realizar estas dos sesiones de pruebas. No están del todo claros cuáles fueron los motivos de esta drástica decisión, aunque se barajan dos hipótesis.

La primera, que Ferdinand Piëch, entonces máximo responsable del Grupo Volkswagen, no quería que Porsche rivalizara con el Audi R8 LMP1. La segunda, que la marca tuvo que destinar recursos y trabajadores al proyecto del Porsche Cayenne, un coche que nacería en 2002 y que se convertiría en la salvación de la empresa gracias a sus elevados niveles de ventas.

El V10 acabó en un coche de calle: el Porsche Carrera GT

Por suerte para nosotros, el glorioso motor V10 que en un principio se había desarrollado para la Fórmula 1 y que más tarde se rescató con la intención de crear un prototipo para las 24 Horas de Le Mans, no acabó olvidado en el fondo de algún almacén secreto de la firma alemana.

Solo tres años más tarde después de la cancelación del proyecto 9R3 LMP2000, Porsche lanzó el Carrera GT de producción. En septiembre de 2000, el primer prototipo del Carrera GT se presentó en París, con Walter Röhrl a los mandos mientras realizaba un tour por el centro de la capital francesa.

Cuando la versión definitiva llegó en 2003, Porsche había aumentado la cilindrada del bloque de diez cilindros hasta los 5.7 litros, con una potencia máxima de 612 CV, un par motor de 590 Nm y una gloriosa nota de sonido que emanaba de su sistema de escape.

El Porsche Carrera GT es considerado también como el último de los superdeportivos analógicos de la marca, ya que estaba equipado con una transmisión manual de seis velocidades que le permitía pasar de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 330 km/h.

Solo salieron 1.270 unidades de la fábrica de Porsche en Leipzig entre 2003 y 2006. Hoy es considerado un clásico de culto y una pieza de colección muy demanda que alcanza cifras millonarias cuando se venden en subastas.

Otros artículos interesantes:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España