El futuro de Maserati pende de un hilo, aunque hay esperanza: estas son las opciones para seguir siendo una marca de lujo y que no desaparezca

Maserati atraviesa un momento delicado, con inversiones canceladas y proyectos en el aire, Su futuro podría pasar por dos vías: China o volver a Ferrari.

Hace tiempo que las aguas bajan revueltas en Maserati. En marzo, Stellantis canceló una inversión de 1.500 millones, dejando en entredicho el desarrollo de nuevos modelos, como el Maserati MC20 eléctrico y los sucesores eléctricos del Quattroporte y del Levante. El futuro de Maserati pende de un hilo, aunque no todo está perdido… todavía.

La firma del tridente, creadora de algunos de los deportivos más bonitos de la historia del automóvil, como el Maserati 3500 GT, el Maserati A6G/2000 Berlinetta Zagato o el 250S de carreras, vive un momento delicado.

Los resultados no acompañan y su futuro camina sobre el alambre. Un futuro en el que su ADN italiano podría entretejerse con otro muy lejano, venido de Oriente.

Fuerte caída de las ventas en 2024

Desde los últimos meses de 2024, Maserati tiene por delante una serie de desafíos importantes. Ese año, las ventas globales cayeron un 58% con respecto a 2023, lo que supuso pasar de vender 26.600 coches a solo 11.300

Esto implicó también una pérdida operativa ajustada de 260 millones de euros durante 2024, volviendo así a niveles inferiores a los de hace más de una década, en plena crisis económica.

La caída en las ventas se explica por la retirada del mercado de modelos icónicos como el Quattroporte, el Ghibli y el Levante, por envejecimiento y disminución de la demanda, al tiempo que las nuevas incorporaciones como el Grecale y el MC20 no han conseguido compensar ese descenso.

Entre tanto, la dirección de Stellantis estudia la manera de salvar los muebles, al mismo tiempo que mantienen su promesa de invertir en todas las marcas del grupo durante una década.

Pero, al final, los números mandan y ninguna compañía puede mantener por mucho tiempo una marca que arroja pérdidas, por lo que la multinacional habría recortado más de 1.600 millones de euros en el presupuesto de inversión de Maserati.

En consecuencia, el fabricante con sede en Módena se queda en una situación muy difícil para renovar su catálogo de productos, ya anticuado y necesitado de nuevos modelos. Para 2027 está previsto un nuevo Levante y, para 2028, un Quattroporte que sustituirá al Ghibli. Pero todo esto está en el aire.

Las opciones para salvar Maserati: control chino

Las marcas como Maserati, Jaguar, Lotus o, incluso, Alfa Romeo no tienen un horizonte muy claro. En algunos casos, la salvación para por convertirse en una firma de nicho, con productos muy caros, y destinada a la producción de vehículos 100% eléctricos. El ejemplo es Jaguar o Lotus.

El pasado mes de abril, el Grupo Stellantis encargó una consultoría estratégica para Alfa Romeo y Maserati a la empresa McKinsey & Co., justo en el periodo de interinidad tras la dimisión de Carlos Tavares y antes de que Antonio Filosa tomara el mando.

El objetivo de este informe era evaluar qué opciones había para ambos fabricantes italianos, incluida la asociación con otras compañías para poder acceder así a la tecnología.

Varias compañías chinas no tardaron en mostrar interés ante la posibilidad de hacerse con alguna (o ambas) de estas marcas legendarias, como hizo SAIC con la británica MG. Según algunos rumores, el gigante Chery Auto habría llamado a la puerta para adquirir Maserati.

Chery es ya conocida en España, ya que es la propietaria de las marcas Omoda y Jaecoo, y adquirió la fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Además, suministra los componentes para que Ebro ensamble sus coches en ella. 

Por tanto, es un grupo automotriz grande y con suficiente músculo como para acometer la compra de una marca histórica en Europa.

La vía Ferrari

Otra opción para Maserati siga siendo una marca de lujo y no desaparezca es que Stellantis la venda a Ferrari, es decir, que la firma del tridente vuelva a estar controlada desde Maranello.

Esta situación ya se dio durante casi una década, entre 1997 y 2005, una etapa que bien le sirvió para dar un impulso a su imagen de marca y a su red comercial. Esto hizo despegar a Maserati hasta cifras que hoy son sólo un espejismo.

En aquellos años, la compañía lanzó algunos modelos interesantes, como el Maserati 3200 GT, el Coupé o el Spider, con motores V8 de origen Ferrari, sin olvidar el MC12, emparentado con el Ferrari Enzo.

Cuando Carlos Tavares dejó el cargo el pasado mes de diciembre, tomó el mando de manera provisional el vicepresidente John Elkann, quien es, al mismo tiempo, presidente ejecutivo de Ferrari. Pues bien, la segunda marca que visitó nada más ponerse al frente de Stellantis fue, precisamente, Maserati.

Stellantis descarta la venta de Maserati

En junio, Stellantis declaró que Maserati no estaba en venta. Sin embargo, los resultados financieros que hemos señalado arriba no acompañan a la marca, y nadie quiere una manzana podrida en el cesto.

En octubre de 2024, Tavares nombró un nuevo CEO para Maserati, Santo Ficili, al tiempo que designó a Mariangela Del Vecchio como nueva directora para el Norte de Europa, procedente de BMW.

Se han producido movimientos, pero el futuro de Maserati no está nada claro. Al final, esto va de cifras y, si una empresa no es rentable, deja de ser viable. Los aficionados al motor y a marcas legendarias como la italiana no podemos más que esperar que la situación se resuelva lo antes posible.

Otros artículos interesantes:

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España