Andrea, probablemente la camionera más joven de España, sobre por qué escogió esta profesión: "no tienes la sensación de estar trabajando en una fábrica de pie ocho horas

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La joven camionera barcelonesa explica el motivo por el cual su trabajo en el transporte es tan ameno y gratificante.
Con solo veintidós años y el carnet de tráiler recién estrenado, la barcelonesa Andrea García Cano se ha colocado al frente de un gigante de gran tonelaje para convertirse en la camionera más joven de España. Sin antecedentes familiares en el sector y tras un paso previo como carretillera en un almacén de logística, esta joven rompe de lleno con los estereotipos de una profesión históricamente dominada por hombres, demostrando que la juventud y la determinación también tienen un hueco prioritario sobre el asfalto.
Su vocación nació por puro entusiasmo hacia el mundo del motor desde muy pequeña. Tan pronto como cumplió los dieciocho años y obtuvo la licencia de turismo, acudió a la autoescuela para consultar cómo dar el salto a los vehículos pesados. Tras formarse y sacarse el carnet de camión rígido a los veintiuno, decidió cambiar el toro mecánico por la cabina. Aquel contacto diario con los transportistas durante su etapa en el almacén terminó por reafirmar su deseo de dejar la logística estática para experimentar la conducción profesional en primera persona.
Asumir la responsabilidad de guiar un vehículo pesado requiere una notable dosis de disciplina y temple. La propia profesional reconoce que las primeras semanas al volante implicaban cierta tensión, especialmente cuando debía callejear por el denso tráfico urbano de Barcelona entre coches, motocicletas y peatones. Sin embargo, la adaptación fue rápida y hoy realiza rutas nocturnas que incluyen enlaces estratégicos entre Cataluña y Zaragoza para efectuar cambios de remolque. Para Andrea, el periodo nocturno resulta especialmente gratificante por la tranquilidad de las vías, siempre que se respete adecuadamente el descanso previo antes de iniciar la marcha.
La dedicación exigida por este oficio es elevada y requiere asumir horarios exigentes y patrones de descanso sumamente rigurosos. No obstante, al analizar las razones que la llevaron a decantarse por este camino frente a otras opciones laborales dentro del propio sector, la joven camionera destaca por encima de todo el valor de la independencia. Según relata, a pesar del compromiso diario que supone ajustar las horas de conducción y cumplir con las rutas marcadas, estar al volante le produce una gratificante impresión de libertad personal.
En ese sentido, subraya que la experiencia cotidiana en la cabina contrasta drásticamente con la rutina de muchos empleos convencionales. Trabajar de forma autónoma, contemplar el paisaje, escuchar su música preferida y gestionar el trayecto a su propio ritmo le permite disfrutar de su jornada de una manera muy distinta a la de un puesto sedentario o repetitivo. De hecho, afirma rotunda que la carretera te da esa perspectiva única y que, al conducir, no tienes la sensación de estar trabajando en una fábrica de pie ocho horas machacándote la espalda. Esa autonomía representa para ella el factor diferencial que compensa los esfuerzos y sacrificios inherentes a la profesión.
Asimismo, Andrea no es ajena a la visibilidad que su figura proyecta entre las nuevas generaciones. A través de plataformas digitales y redes sociales, donde comparte su día a día busca mostrar la realidad cotidiana del transporte y servir de aliento a otras mujeres que puedan estar planteándose ingresar en el sector. A pesar de haber tenido que afrontar en ocasiones comentarios incrédulos debido a su juventud y a su género, asegura que la inmensa mayoría de la gente reacciona con sorpresa positiva y admiración al ver a una chica tan joven manejando un tráiler frigorífico.

De cara al futuro, la joven catalana no descarta dar nuevos pasos dentro del ámbito logístico. Aunque por el momento disfruta activamente de la conducción nocturna y de la vida en la carretera, entre sus metas a medio y largo plazo se encuentra dar el salto a las oficinas de tráfico para dedicarse a la gestión y planificación de rutas, un cambio que prevé acompañar de estudios superiores en transporte para consolidar su perfil profesional.

