A la hora de hablar de baterías en estado sólido, hay un fabricante que se lleva la palma. Y no es chino

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La apuesta de Toyota por las baterías en estado sólido ha llevado al fabricante japonés a liderar, junto a varias marcas chinas, la carrera por esta revolucionaria tecnología.
Llevamos años hablando de baterías en estado sólido como el próximo gran paso en la industria del coche eléctrico. Pero, por ahora, ningún fabricante ha logrado llevar esta tecnología a un coche de producción en serie. Muchos son los fabricantes que trabajan en alcanzar esta meta, pero solo hay uno que está a la cabeza. Toyota y las baterías en estado sólido son una asociación que está, según la marca, a punto de dar sus frutos, ya que se espera que antes de 2028 pongan en circulación el primer modelo de calle equipado con este tipo de baterías.
La gran baza del coche eléctrico

Pero, antes de hablar de Toyota, aclaremos qué son las baterías en estado sólido. Estamos ante un tipo de batería que está llamada a convertirse en el siguiente gran salto tecnológico del coche eléctrico. Son muchos los fabricantes que ya trabajan en su desarrollo porque prometen resolver gran parte de las limitaciones que presentan las actuales baterías de iones de litio.
La principal diferencia entre ambas radica en el electrolito, el componente encargado de transportar los iones entre el ánodo y el cátodo durante los procesos de carga y descarga. Mientras que las baterías convencionales emplean un electrolito líquido, las baterías en estado sólido lo sustituyen por un material sólido, una solución que mejora tanto la eficiencia como la seguridad.
Este cambio de diseño aporta importantes ventajas. Una de las más destacadas es la posibilidad de almacenar una mayor cantidad de energía en un espacio similar, lo que permite aumentar la autonomía sin necesidad de instalar baterías más grandes o pesadas.
Al mismo tiempo, admiten potencias de carga mucho más elevadas, por lo que podrían reducir el tiempo necesario para recargar un coche eléctrico hasta acercarlo al que hoy requiere repostar un vehículo con motor de combustión.
Otro de sus puntos fuertes es la seguridad. Al prescindir del electrolito líquido, desaparece uno de los elementos más sensibles al sobrecalentamiento y disminuye considerablemente el riesgo de incendios provocado por la denominada fuga térmica. Además, presentan una mayor estabilidad química y una degradación más lenta, lo que se traduce en una vida útil más larga y en una menor pérdida de capacidad con el paso de los años.
Precisamente por estas características, las baterías en estado sólido están consideradas como la evolución natural de las actuales baterías de litio. Si los fabricantes consiguen superar los desafíos técnicos y reducir los costes de producción, esta tecnología permitirá fabricar coches eléctricos con más autonomía, tiempos de recarga mucho más cortos, mayor seguridad y una durabilidad superior, marcando un antes y un después en el desarrollo de la movilidad eléctrica. Y Toyota es una de las marcas que podría adelantarse al resto en esta carrera tecnológica.
Una carrera que lideran Toyota y China

La marca, que cuenta incluso con el apoyo del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI), ha logrado posicionarse en un lugar aventajado en esta curiosa carrera por el desarrollo de una tecnología que promete cambiar para siempre la forma en la que entendemos el coche eléctrico. Toyota lleva investigando este tipo de baterías desde 2012 y en la actualidad acumula más de 1.000 patentes relacionadas con este campo, más que cualquier otro fabricante de coches.
Esta ventaja en propiedad intelectual es fruto, no del desarrollo de coches eléctricos, sino del objetivo de mejorar la tecnología híbrida, la gran apuesta del fabricante asiático. Al mismo tiempo, la marca ha logrado importantes avances, siendo uno de los más importantes el relacionado con la durabilidad de las baterías en estado sólido, lo que permitió a Toyota anunciar en 2023 que pasaba de una fase experimental a preparar su producción industrial.
Esta es precisamente la fase en la que se encuentra Toyota actualmente en la carrera de desarrollo de baterías en estado sólido para coches de producción. El objetivo es iniciar la comercialización de esta tecnología entre 2027 y 2028, es decir, en un plazo de 1 o 2 años, la compañía quiere tener coches eléctricos con batería en estado sólido en sus concesionarios.
Lo que Toyota pretende conseguir una vez finalizada la fase de producción industrial son coches que puedan cargar sus baterías del 10% al 80% en 10 minutos y autonomías de 1.000 kilómetros por carga combinando también mejoras aerodinámicas y de eficiencia. Además, la compañía ya estaría trabajando en una segunda generación de estas baterías, con las que prevén incrementar la autonomía alrededor de un 50%, hasta unos 1.500 kilómetros por carga.
En conjunto, Toyota podría estar entre los primeros fabricantes que consiguen vender coches eléctricos con batería en estado sólido, compitiendo de tú a tú con las marcas chinas, que son el otro gran protagonista de esta carrera que, sin lugar a dudas, terminará de encumbrar la tecnología del coche eléctrico.
