Maserati corre peligro, y este deportivo en un futuro podría tener sangre china

Stellantis tiene un grave problema con Maserati. La marca del tridente no es rentable desde hace tiempo y eso podría acabar en una venta de la empresa italiana.

Maserati lleva tiempo en la cuerda floja. Los resultados no acompañan en la sede de la firma del tridente, un fabricante histórico con más de 110 años de trayectoria que podría ver cómo sus orígenes italianos acaban cruzándose con sangre china. En Stellantis no tienen claro que vayan a vender Maserati, pero cuando el río suena…

En abril de este año saltó la noticia de que el grupo automotriz había encargado una consultoría estratégica para Alfa Romeo y Maserati a McKinsey & Co. El objetivo con esta consultora fue evaluar qué opciones había para las dos marcas italianas, incluida la asociación con fabricantes para poder acceder así a la tecnología.

Los rumores apuntan a que Maserati podría acabar en manos chinas

Las empresas chinas no tardaron en mostrar interés ante la posibilidad de hacerse con alguna (o ambas) de estas marcas centenarias. Los rumores apuntaban a nada menos que Chery Auto como la empresa china interesada en adquirir Maserati.

Esta empresa es propietaria de Omoda y Jaecoo, adquirió hace ya algunos meses la fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona y suministra los componentes para que Ebro ensamble sus coches en ella. Por tanto, es un grupo automotriz grande y con suficiente músculo como para acometer la compra de una marca histórica en Europa.

Si bien Stellantis más tarde, durante el pasado mes de junio, dijo que la firma del tridente no estaba en venta, los resultados financieros no acompañan a la marca, y nadie quiere una manzana podrida en el cesto.

La empresa con sede en Módena registró una caída en las ventas del 58% el año pasado, lo que supuso pasar de las 26.600 unidades matriculadas en 2023 a tan solo 11.300 vehículos en 2024. Esta caída también conllevó una pérdida operativa ajustada de 260 millones de euros durante el ejercicio anterior, volviendo así a niveles inferiores a los de hace más de una década, en plena crisis económica.

Mientras tanto, en Stellantis se encuentran en la tesitura de tratar de salvar los muebles mientras mantienen su promesa de invertir en todas las marcas del grupo durante una década. A pesar de ello, no es viable tener una marca que arroja pérdidas, por lo que la multinacional automotriz habría recortado más de 1.600 millones de euros en el presupuesto de inversión de Maserati.

Esto deja sin demasiadas opciones a una marca con una gama de productos sedienta de nuevos lanzamientos. De hecho, se cancelaron los nuevos modelos que tenían previstos, mientras que la idea es trasladar la producción de Maserati a una de las fábricas italianas más infrautilizadas de la compañía.

Una alternativa para solventar el problema en el que se ha convertido Maserati para Stellantis es vender la marca a Ferrari, que ya tuvo el control de la firma del tridente entre 1997 y 2005 por el grupo Fiat, una etapa que bien le sirvió para dar un impulso a su imagen de marca y a su red comercial. Esto hizo despegar a Maserati hasta cifras que hoy son solo un espejismo.

El superdeportivo que cambiaría de país

Entre rumores que sitúan a Maserati bajo tutela china o volviendo a Ferrari, uno de los coches que podrían acabar con ADN asiático es el Maserati MCPURA. Este modelo es el superdeportivo de la compañía, un buque insignia en el que Maserati invirtió mucho tiempo, trabajo y dinero para desarrollarlo.

Estrechamente relacionado con el Maserati MC20, al cual reemplaza, el MCPURA llega con una carrocería coupé y en una variante descapotable, que tiene el apellido Cielo. Los cambios son menores con respecto al MC20, centrándose sobre todo en detalles a nivel estético que encontramos en el paragolpes delantero o el difusor trasero.

Sigue siendo un superdeportivo con motor central, un coche de 4,67 metros de largo que está equipado con el motor Nettuno de Maserati, una unidad V6 biturbo de 3.0 litros capaz de producir hasta 630 CV de potencia disponibles a 7.500 rpm y un par motor de 730 Nm que ofrece entre las 3.000 y las 5.500 rpm. 

El motor está ligado a una caja de cambios automática de doble embrague y ocho velocidades que canaliza toda la potencia a las ruedas traseras. De este modo, MCPURA puede pasar de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y consigue una velocidad máxima de 325 km/h.

La versión descapotable, debido sobre todo a los refuerzos necesarios para mantener el chasis en los mismos valores que la versión coupé, pero sin techo rígido, mantiene el 0 a 100 km/h, pero sacrifica 5 km/h de velocidad máxima a cambio de 85 kilos más de peso.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España