Josep Maria Recasens (49), presidente de Renault España y Anfac: "Los chinos ya nos han dejado de lado. Ellos creen que no seremos capaces de transformarnos por nuestra propia cuenta"

Josep Maria Recasens
Josep Maria RecasensRenault España

Una de las personalidades más importantes del sector automovilístico español se pronuncia sobre el avance chino en la transición eléctrica.

El sector de la automoción en España y Europa ha recibido un dardo directo y contundente por parte de uno de sus líderes más influyentes. Josep Maria Recasens (49), presidente de Renault España y de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), ha lanzado una severa advertencia sobre la percepción de la industria china hacia la capacidad de transformación del "viejo continente".

En declaraciones que han resonado profundamente en el ámbito empresarial y político, Recasens ha afirmado sin ambages: "Los chinos ya nos han dejado de lado. Ellos creen que no seremos capaces de transformarnos por nuestra propia cuenta."

La afirmación de Recasens sitúa el debate sobre la electrificación y la supervivencia industrial europea en un punto de máxima tensión. El máximo responsable de Renault en España y voz principal de la industria nacional a través de Anfac, subraya que la pujanza de los fabricantes asiáticos no solo se basa en una superioridad tecnológica o de costes, sino en una profunda falta de fe en la agilidad y voluntad de cambio de Europa.

Una llamada de atención crucial

La percepción de la industria automovilística china, según Recasens, es que los fabricantes europeos, con sus estructuras históricas y una tradición centenaria en el motor de combustión, carecen de la velocidad y determinación necesarias para pivotar completamente hacia la nueva era del vehículo eléctrico, conectado y autónomo.

"Ellos nos ven lentos, nos ven cargados de una mochila de pasado que no somos capaces de soltar. Creen que el coste de transformar nuestras fábricas, de readaptar a miles de trabajadores y de cambiar nuestra mentalidad de ingeniería será demasiado alto, o simplemente inasumible, sin ayuda externa," explicó Recasens.

Este diagnóstico es especialmente preocupante para España, cuya industria automotriz representa cerca del 10% del Producto Interior Bruto (PIB) y es un pilar fundamental de su balanza comercial. La transformación no es una opción, sino una necesidad existencial. La amenaza es que la falta de confianza exterior se convierta en una profecía autocumplida, comprometiendo miles de puestos de trabajo y la posición estratégica del país.

Kia EV6.
Kia EV6.

Sin embargo, a pesar de la gravedad de su análisis, el presidente de Renault y Anfac ha transmitido un mensaje de desafío y motivación. Lejos de rendirse a la inevitabilidad, Recasens ve esta condescendencia china como un poderoso estímulo para la acción. "Esto me motiva a demostrar que el viejo mundo se puede transformar," ha aseverado.

La transformación a la que se refiere implica varios frentes de batalla, que han sido el foco de iniciativas como el Plan Auto Plus que Anfac ha impulsado en España, buscando acelerar las inversiones y reformas. Un punto clave es la necesidad de una electrificación total, acelerando la inversión en la producción de vehículos eléctricos y, crucialmente, de baterías en suelo europeo, un elemento esencial para la soberanía industrial.

Al mismo tiempo, el sector lucha por una flexibilidad regulatoria que permita mantener vías de desarrollo para tecnologías complementarias como los combustibles sintéticos o biofuels, que podrían permitir una transición más suave y aprovechar parte de la base instalada de motores de combustión, haciéndolos más eficientes. 

Fundamentalmente, se requiere una adaptación industrial garantizando que las fábricas españolas, muchas de ellas con una larga tradición en modelos térmicos, reciban las asignaciones de producción de los nuevos modelos eléctricos y se modernicen a tiempo.

La amenaza china ya no es solo una competencia de mercado; es una realidad palpable en el tejido industrial español. Recasens ha puesto el foco en los nuevos modelos de implantación china en Europa, como las plantas que operan mediante diferentes procesos, donde el vehículo o sus componentes principales llegan "hechos" desde China para un ensamblaje final en países como España.

El verdadero reto para Europa es atraer la inversión completa, no solo el ensamblaje final. La diferencia es crucial, de pasar de ser una mera "factoría de montaje" a un "centro de I+D y fabricación global". El mensaje de Josep Maria Recasens es claro: el escepticismo de China es un espejo que Europa debe mirar para rectificar.

La industria tiene la capacidad de luchar, pero requiere una alianza sin fisuras entre fabricantes, gobiernos y la Unión Europea para desmantelar la pesada mochila del pasado y abrazar la transformación con la velocidad y ambición que exige la nueva geopolítica de la automoción. La demostración de que el "viejo mundo" se puede transformar es ahora la única vía para evitar ser permanentemente relegado.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España