La burbuja de las baterías de coches eléctricos amenaza con ser muy real: "En tres años habrá tres veces más que demanda real"

Batería coche eléctrico
Batería coche eléctrico

Los fabricantes dan un paso atrás en la producción de baterías para coches eléctricos, aseguran que superan a la demanda del mercado.

La industria automovilística ha dado el salto a los coches eléctricos, pero pocos esperaban el enorme boom de las baterías de iones de litio. Los fabricantes han invertido miles de millones en gigafactorías con una producción que supera todas las expectativas.

La escasez de baterías apuntaba a ser uno de los principales problemas de la llegada de los coches eléctricos, muchos pensaban que ralentizaría su implantación. La realidad es muy diferente apenas unos años después de esas predicciones.

Las normativas de emisiones son cada vez más estrictas y los plazos impuestos por los distintos organismos para la electrificación no se alargan. Las marcas se han visto obligadas a electrificar sus gamas en tiempo récord y los gobiernos han repartido ayudas para evitar esa posible escasez de baterías en el futuro.

La demanda sigue creciendo, aunque más lenta

La inversión de los gigantes de las baterías como CATL o el propio BYD ha sido millonaria en los últimos años. Ahora la situación es muy diferente y el mercado de los coches eléctricos se está asentando.

La demanda de los conductores sigue creciendo, aunque lo hace mucho más despacio de lo previsto. Un informe elaborado por AlixPartners confirma que la capacidad mundial para producir baterías podría ser tres veces mayor a la demanda en 2030.

Estados Unidos y Canadá podrían tener un verdadero problema en menos de cinco años. La capacidad de los fabricantes de baterías podría cuadruplicarse si se llevan a cabo todos los proyectos anunciados hasta el momento, la demanda de coches eléctricos no crecerá a ese ritmo.

Los fabricantes de baterías pretenden evitar un nuevo problema a finales de década. Los analistas confirman que cada vez más marcas y proveedores empiezan a recortar su producción, no quieren generar un excedente que la industria no sea capaz de absorber.

Un 35% menos de capacidad en Estados Unidos

Las marcas tienen un nuevo reto: desacelerar su producción de baterías. Ford ha sido una de las primeras marcas occidentales en apostar por esta estrategia tras construir una planta de 5.800 millones de dólares en Kentucky en colaboración con SK On.

El fabricante estadounidense ha confirmado que ha reducido su capacidad de cara a 2030 en un 35%. Ford incluso pone en duda el futuro del F 150 Lightning, su coche eléctrico más emblemático en norteamérica, debido a la caída de la demanda en Estados Unidos de este tipo de motores.

General Motors sigue una estrategia similar anunciando el despido de 1.550 trabajadores de las plantas con LG Energy Solution en Ohio y Tennessee. Panasonic, uno de los proveedores de Tesla, está retrasando sus planes en la fábrica que inauguró en Kansas el pasado julio.

Panasonic no espera llegar a su máxima producción hasta bien entrado el próximo año, la marca asegura que no va a haber demanda suficiente en el mercado.