Atención si eres conductor de un coche eléctrico o híbrido: expertos aconsejan vigilar estos aspectos

El Real Automóvil Club Vasco de Navarra insiste en estos consejos para mantener a la perfección los vehículos eléctricos.
Con la llegada del invierno y la potencial aparición de fenómenos meteorológicos adversos como nevadas y frío extremo, el Real Automóvil Club Vasco Navarro (RACVN) ha puesto el foco en las precauciones específicas que deben tomar los conductores de vehículos eléctricos (VE) e híbridos, un parque móvil en constante crecimiento.
Más allá de las recomendaciones habituales para cualquier coche, los expertos destacan varios aspectos cruciales ligados a la tecnología de estos vehículos que, si se ignoran, pueden comprometer tanto su autonomía como, más importante aún, la seguridad en carretera.
El estudio del RACVN se centra en la gestión de la batería en condiciones de baja temperatura. Es un hecho conocido que el frío intenso afecta el rendimiento de las baterías de iones de litio. No solo se reduce la capacidad de almacenamiento efectivo, lo que se traduce directamente en una menor autonomía, sino que también puede ralentizar los procesos de recarga.

Los expertos del RACVN insisten en la necesidad de preacondicionar la batería y el habitáculo antes de iniciar la marcha, especialmente en los días más gélidos. Conectar el vehículo a la red eléctrica mientras se realiza este proceso permite utilizar la energía de la toma de corriente para calentar ambos sistemas, en lugar de drenar la carga almacenada en la batería.
Además, aconsejan aparcar, si es posible, en garajes cubiertos y mantener siempre el nivel de carga por encima del 20% para evitar el estrés que sufren las celdas a bajas temperaturas y con poca carga.
Sin embargo, las preocupaciones no se limitan a la gestión energética. Hay un factor físico que convierte a los coches eléctricos en un reto mayor en carreteras heladas o nevadas: su peso y la distribución de masas.
Las pesadas baterías añaden cientos de kilogramos al peso total del vehículo. Si bien este peso extra, ubicado generalmente en el suelo del coche, contribuye a un centro de gravedad bajo y, por tanto, a una mejor estabilidad en condiciones normales, se convierte en un inconveniente serio en superficies de baja adherencia.
Un vehículo más pesado tiene mayor inercia. Esto significa que requiere más distancia para frenar y es más difícil de controlar una vez que comienza a patinar.
"En una frenada de emergencia sobre hielo o nieve, esa masa adicional multiplica las fuerzas en juego. La física es implacable: a mayor peso, más inercia y más complejo es detener o corregir la trayectoria del vehículo," advierte el informe.
La necesidad de que los conductores estén bien informados
Los conductores, acostumbrados a vehículos de combustión más ligeros, deben ser conscientes de esta diferencia y extremar la distancia de seguridad y la suavidad en las maniobras.
Otro aspecto técnico crucial es el tipo de neumáticos que suelen equipar estos vehículos. Para maximizar la eficiencia y, por ende, la autonomía, muchos VE e híbridos utilizan neumáticos de baja resistencia a la rodadura (o baja fricción), diseñados para ahorrar energía.

Aunque son excelentes para reducir el consumo, estos neumáticos están optimizados para el asfalto seco y no para ofrecer la máxima adherencia en situaciones resbaladizas. Además, es común que los modelos más prestacionales monten neumáticos más anchos de lo necesario.
El RACVN recomienda encarecidamente a los propietarios de VE e híbridos que residan o circulen habitualmente por zonas frías que consideren la instalación de neumáticos de invierno o, al menos, all season (todo tiempo) con el símbolo de la montaña de tres picos y el copo de nieve que garantizan un rendimiento mínimo en condiciones de nieve y hielo.
La conducción de vehículos electrificados en invierno requiere una aproximación de doble capa que incluye la gestión energética y la seguridad vial. En primer lugar, se debe preacondicionar el coche, priorizar el aparcamiento en interior y vigilar la carga de la batería para contrarrestar la pérdida de autonomía por frío.
En segundo lugar, es vital ser extremadamente cautelosos con la inercia del vehículo debido a su peso, y asegurarse de contar con el equipamiento de neumáticos adecuado, ya sean cadenas o neumáticos de invierno. De este modo, se compensa la menor adherencia de los modelos de baja fricción y el mayor riesgo de deslizamiento que conlleva el peso añadido.
Por tanto, la suavidad al volante es el mejor aliado para cualquier conductor, pero se vuelve indispensable al manejar la mayor masa de un coche eléctrico o híbrido sobre nieve o hielo.


