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¡Solo queremos jugar!

Permite que empecemos por el final. No, el aguerrido Suzuki amarillo no ha podido ganar a sus rivales. En temas como acabados o espacio puntúa menos. Y no es capaz de escapar de la última posición. Así lo determinan los fríos puntos de nuestra tabla de valoración, pero entre quienes los hemos probado, el comentario ha sido unánime: "¿Qué más da que pierda o gane? Lo que importa es que nos ha conquistado. El Suzuki Swift Sport ruge como un tigre hambriento y solo si sobrepasas su límite, te hará perder los nervios".

VÍDEO: Así es el Suzuki Swift Sport

Pero has pagado por leer esta revista y mereces conocer toda la historia. Esta historia va de coches pequeños con grandes potencias y con muchas posibilidades de diversión, sin olvidar el sentido práctico: hasta 150 CV, pero siempre con cinco puertas. En orden alfabético, estos son los candidatos: el Ford Fiesta, el eterno dinámico. Lleva un motor de un litro, con tres cilindros, que rinde 140 CV. Luego está el Mini Cooper, también con tres cilindros, pero con 1,5 litros y menos potente: 136 CV. El Seat Ibiza es el más completo en esta ronda: 1,5 litros, cuatro cilindros y 150 CV. ¡Ah! claro, luego está nuestro compañero en color pollito: el Suzuki Swift Sport, con un 1,4 litros de cuatro cilindros y 140 briosos caballos.

Y llega la hora de entrar a sus interiores y observarlos a fondo. Empezamos por los dos más grandes: el Seat Ibiza mide 4,06 metros, lo mismo que el Golf MkIII. Y, de hecho, recuerda un poco a aquel modelo. Mucho espacio para cuatro adultos, el maletero más grande de los que aquí verás (355 litros), aunque con un revestimiento de aspecto sencillo. Pero no nos entiendas mal: el Ibiza es, de todos los coches de esta comparativa, el que se ve más maduro, grande y coherente.

Probamos el Suzuki Swift Sport 2018

¿Y a quién perjudican, sobre todo, todos estos aspectos positivos? Pues al Fiesta, claro: con sus 4,07 metros es un centímetro más grande, pero sus 292 litros de maletero lo dejan bastante por detrás del Seat. Aunque cuenta con un gadget ciertamente práctico: tiene un doble suelo en el maletero, como el Mini. A cambio, tiene una plazas delanteras muy amplias y bien resueltas: la pantalla del navegador está justo a la altura del campo de visión y la ergonomía es impecable. Por desgracia, los asientos no ofrecen mucha sujeción lateral y las ruedas para regularlos son demasiado pequeñas y planas.

El tercero en liza es el Mini, con sus 3,98 metros, que solo le valen para lograr la medalla de bronce en maletero: con 287 litros. Y lo peor es que el hueco de carga es demasiado pequeño y meter y sacar equipaje no es una operación especialmente agradecida. Pero esto lo olvidarás al sentarte en sus plazas delanteras y disfrutar de sus acabados, los mejores de esta comparativa. Los materiales son realmente buenos, acordes con un coche con pretensiones premium. Claro, que también hay que tener en cuenta que el coche de prueba que ves en las fotos cuesta 5.740 euros más que el Swift.

Y ahora vayamos con nuestro canario cantarín: para empezar, lleva un equipamiento con casi todo lo que le puedes pedir. Por desgracia, su navegador tiene un manejo algo engorroso y no lleva ruedas de control,sino que debes deslizar los dedos por la pantalla, arriba y abajo para moverte por los mapas. Algo no muy fácil en un coche nervioso como este. Que el gris sobre gris del velocímetro no permita distinguir bien la información, que los plásticos que te rodean te recuerden a los juguetes de Playmobil (están presentes en todo el habitáculo y el maletero), ¿debería suponer un problema? No del todo, porque no creemos que te lo compres y que te sientes aquí buscando refinamiento, sino una máquina de diversión.

Comparativa: Seat Ibiza, Ford Fiesta, Suzuki Swift y Mini Cooper

Una vez en la autovía (alemana), y en un tramo sin límite de velocidad circulando a 210 km/h, uno se siente como proyectado en un cohete lunar. Este Suzuki solo pesa 979 kilos, casi 300 menos que el Mini, y a velocidad máxima debes tener mucha fe. Pero no es este su terreno natural. Paso a carreteras comarcales llenas de curvas y entonces percibes la sorprendente agilidad de este japonés. De acuerdo que el tarado del chasis es muy rígido y sientes en tus riñones hasta la mínima irregularidad del asfalto, además de una palanca del cambio no muy precisa. Pero eso lo olvidas en cuanto pisas a fondo el acelerador, sus dos escapes traseros te deleitan con un sonido de lo más deportivo y, al cambiar, notas lo apretadas que están sus relaciones, en un motor que siempre te pide más vueltas y parece difícil de saciar.

El resto se puede contar rápidamente. En el Mini sientes sus casi 1,3 toneladas de peso, y su tacto de kart ya es casi cosa del pasado. Tal vez el hecho de que BMW nos lo haya prestado con el cambio de doble embrague y no con la caja manual de seis velocidades tenga algo que ver también con esta percepción. Y que un coche de este tamaño cueste más de 23.000 euros también deja claro que estás al volante de algo diferente.

Comparativa: Seat Ibiza, Ford Fiesta, Suzuki Swift y Mini Cooper

Y luego están los otros dos rivales disputándose la victoria una y otra vez. El Ford con tres cilindros y el Seat con cuatro. Los dos son perfectamente aptos para realizar viajes largos. Porque ambos tienen el formato de un compacto de los años noventa, pero mucho mejores modales. Por ejemplo, el motor de 1,5 litros del Seat es algo perezoso por debajo de las 2.000 vueltas, pero luego entra el empuje del turbo y sientes el agarre de sus asientos bien contorneados y te alegras también de que, además del toque deportivo, te ofrezca buenas dosis de confort, merced a un chasis muy equilibrado.

El Ford también posee múltiples cualidades. Primero nos hemos enamorado de su chasis deportivo: un tarado firme que casa a la perfección con una dirección rápida y comunicativa y un motor de tres cilindros con 140 CV muy despiertos. Y segundo, que si quieres, puedes moverte en modo ahorrador: hemos medido 6,2 litros de media e, incluso en conducción ecológica, hemos podido mantenerlo en los 4,7 litros, una cifra solo igualada por el Swift, que pesa 200 kilos menos. Para acabar, el interior, además de su buena ergonomía y acabados, no refleja los rayos del sol como sucede en el Swift y el Ibiza. Y luego tenemos la norma Euro 6d TEMP, que también cumple el Suzuki, si bien el Ford ajusta más las emisiones. Al final, el Ibiza se hace con el triunfo gracias a su precio de compra de 17.000 euros y es que el Fiesta sólo ofrece su mecánica de 140 CV con el acabado ST-Line, que dispara su precio hasta los casi 20.000. El Suzuki queda el último, pero... ¡da gusto serpentear con él por carreteras reviradas de verdad!

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