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Prueba

Prueba Honda Civic Sedán 1.5 VTEC Turbo: diferente… pero igual o más atractivo

Honda Civic Sedán 2017
Nota

8

El Honda Civic Sedán adquiere un tercer volumen muy futurista, que puede gustarte u horrorizarte, pero que muestra la originalidad de un coche con multitud de argumentos para tenerlo en el garaje

Pongo a prueba el Honda Civic Sedán 1.5 VTEC Turbo, pero antes de empezar, veamos qué significa eso de sedán: dícese de la carrocería con tres volúmenes de un coche, en la que el maletero está separado del habitáculo. También llamado berlina, es la nueva versión del famoso Civic de Honda. Una carrocería muy demandada en España, y donde tres marcas premium alemanas como Audi, BMW o Mercedes tienen en el A4, Serie 3 o Clase C sus máximos y más conocidos exponentes de este tipo de arquitectura.

VÍDEO: Prueba del Honda Civic 2017

Pues quizá en este elenco debería estar, por méritos propios, el nuevo Civic Sedán que pruebo. ¿Me he vuelto loco? No, ya verás como argumentos no le faltan para militar en la Bundesliga de las berlinas. 

Suelo empezar mis test por el interior que, en la práctica, es lo primero que vas a sentir de un  coche, dejando aparte su estética, tan subjetiva que no suelo analizar. Obviamente, para gustos... los colores y en eso cada uno es un mundo. Pero volviendo a la prueba de este Civic Sedán 1.5 VTEC Turbo, esta vez voy a empezar por hablarte de lo que más me ha gustado, aunque no siga ese orden lógico: el motor.

No solo es suave y poco ruidoso, sino que sus 182 CV empujan con tal vehemencia que te producirán la sensación de llevar un coche mucho más ligero. Sus casi 1.300 kilos reales, parecen en marcha... ¿1.000? Una maravilla. Seguro que, con todo esto, has pensado que, mínimo, se trata de un bloque de 2.000 cc. Nada de eso, es un 1.5. ¡Viva el downsizing! Porque, además, esto implica que su consumo medio real es de solo entre 6 y 7 litros cada 100 km.

Su respuesta es inmediata: empuja con fuerza ya desde el arranque y sube de forma lineal hasta el corte de encendido, que llegará más rápido de lo que crees si no estás atento al cambio, otro elemento mecánico que me ha sorprendido muy gratamente. ¿Por qué el cambio manual de BMW, por ejemplo, no puede ser así de suave, rápido y agradable de accionar? Tomad nota, alemanes, que lo de criar fama y echarse a dormir se puede acabar... sobre todo con rivales como éste.

Solo si el coche va muy cargado y afrontas un repecho pronunciado, deberás jugar con la caja de cambios y reducir alguna marcha. Porque también es verdad que los 1.500 cc tienen un pequeño inconveniente: un par motor de solo 240 Nm.

Volvemos a mejores sensaciones, como el sorprendente y deportivo comportamiento del que hace gala el Honda Civic Sedán 1.5 VTEC Turbo. Con una dirección muy afinada en la que el volante tiene poco más de dos vueltas de tope a tope, traza las curvas con una limpieza pasmosa y contiene muy bien los subvirajes. Claro, que a veces notarás algún micromovimiento parásito, implícito en su dirección eléctrica denominada EPS y que aplica, motu proprio, pequeñas correcciones en curvas o en condiciones de baja adherencia, para ayudarte a mantener mejor el control.

Respecto a su suspensión, resulta bastante confortable para todo el pasaje y solo sobre asfalto muy irregular se muestra algo nervioso. ¡Ah! se me olvidaba... junto a su palanca de cambios dispones del botón Econ, que prioriza el ahorro de combustible. Aunque, para serte sincero, yo no he notado un bajón especial en el rendimiento del motor con este modo activado.

Y para terminar este repaso a su dinámica, los frenos. Me han dejado muy dubitativo... las cifras que he conseguido de parada circulando a 100 km/h se acercan peligrosamente a los 40 m, cuando hace poco, el modelo cinco puertas, con un peso similar, se paraba en 34 metros. Lo achacaré a que ese día yo no le di el pisotón al freno con el brío habitual, que esta unidad tenía algún desgaste inusual en zapatas o discos o que la adherencia del asfalto escondía algo que se me pasó y que provocó este alargamiento...

Excepcional equipo de serie

En el acabado Executive del Honda Civic Sedán de la prueba, solo tienes una opción disponible: la pintura metalizada (el color rojo también es de serie; todos los demás, por 550 euros extra) y todo, todo lo que puedas imaginar, lo tendrás a bordo.

Al volante, hay que decirlo, el manejo de sus elementos de control resulta algo farragoso. Muchas funciones se esconden tras menús y submenús a los que se accede por medio de la gran pantalla táctil. Además, en la instrumentación digital hay que mirar un par de veces para abarcar toda la información que tienes disponible...

Tampoco me ha gustado mucho el hueco escondido debajo de la consola central, donde se ubican algunos conectores, ni que los respaldos traseros no tengan una palanca para abatirlos y solo se pueda hacer desde el maletero. Lo que sí he disfrutado han sido los asientos, con un mullido firme, que no te cansará en largos viajes y con un espacio muy generoso tanto delante como detrás.

Con todo esto ¿no me digas que sigues pensando en un Audi A4 o en un Serie 3 sin antes haber probado este Civic Sedán? Hazlo, porque aunque luego te compres el alemán de tus sueños, seguro que te provoca dudas.

Sus líneas futuristas llaman la atención, pero en este Honda hay que mirar un poco más allá y descubrir su maravillosa mecánica 1.5, potente y silenciosa, un chasis muy equilibrado y, sobre todo, una relación precio/equipamiento muy ventajosa. Tienes un Civic Sedán con este motor desde unos 23.000 euros en su acabado básico y, si quieres, también con cambio automático por 1.300 euros más. Un buen precio para un modelo sobresaliente que, quizá, no tiene la repercusión en el mercado que debiera...

Conclusión

Lo mejor

Imagen, prestaciones, confort de marcha y relación precio/equipamiento.

Lo peor

Facilidad de uso del sistema multimedia e información, hueco tras la consola central, mecanismo para abatir los asientos traseros.

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