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Prueba del Ferrari Roma: la Roma honorable

Todo era mejor en el pasado: las cosas bellas se disfrutaban de manera más consciente. El Ferrari Roma quiere revivir eso

Roma en los años sesenta... no es que yo los haya vivido, de hecho, yo nací en 1983. Pero, según las fotografías de la publicidad de Ferrari de aquella época, solo existían mujeres bellas con vestidos veraniegos sentadas en las terrazas de elegantes cafés, mientras los 'signore' elegantemente ataviados con sombrero se aproximaban en un 250 GT Lusso. Un sorbo de Barolo y un dulce flirteo al atardecer: la 'dolce vita’. Sí, estás leyendo la prueba del Ferrari Roma, no te asustes...

Prueba del Ferrari Roma

Ferrari quiere trasladar esta actitud hacia la vida a la era moderna. Y ya hemos encontrado el nicho en el que encaja el Ferrari Roma: la elegancia. El 812 Superfast con el poderoso V12 es mucho más agresivo, el Portofino atiende a una clientela completamente diferente con su techo retráctil, y el GTC4 Lusso tira hacia lo excéntrico como Shooting Brake.

El Roma debería representar el espíritu refinado de la gama Ferrari. Y lo consigue muy bien, porque el concepto de diseño es difícil de superar en términos de exclusividad. Un par de compañeros de la redacción dijeron inmediatamente: "Aston Martin". A esto, yo les respondí: limpiaos las gafas. 

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Sí, es probable que el grupo objetivo del Roma se superponga claramente con el de un DB11, pero el italiano tiene una inequívoca personalidad en lo visual: la parrilla tipo hocico de tiburón integrada en el color del vehículo, las líneas horizontales en los flancos, el sutil voladizo del espoiler trasero… En definitiva, homenajes a detalles de diseño clásico que ya son iconos, combinados con lenguaje de diseño moderno. 

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Pero es posible que la mayor personalidad la concentre en la zaga, con las cuatro luces traseras reinterpretadas arriba e integradas en el borde del espoiler, con cierta discreción que da todo el protagonismo a las cuatro rugientes salidas de escape. 

Y es que incluso en estos tiempos de comedimiento, el Ferrari Roma dispara fuegos artificiales (en el sentido acústico) por la popa, de modo que todos los transeúntes se dan la vuelta instintivamente, sin importar cuán absortos estén en la pantalla de su teléfono móvil. 

Prueba del Ferrari Roma

Y no es para menos: la sierra ronca del ocho cilindros ya nos había puesto los pelos de punta en el F8 Tributo. Pero aquí, en la prueba del Ferrari Roma, el biturbo de 620 CV despierta con un estruendo media octava más contenido. Y cuando pisas a fondo, en solo 3,4 segundos ya estás a 100 km/h sin que casi te des ni cuenta, así que ojo con las multas, que pueden surgir con la misma rapidez.

No exagero, porque aquí todo sucede a velocidad de vértigo. El nuevo sistema de doble embrague de ocho velocidades cambia de marcha en una fracción de segundo; por cierto, la transmisión es un desarrollo de Getrag y también se utiliza en el superdeportivo SF90 Stradale

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Los conductores más activos suelen permanecer en modo manual de todos modos, y aquí es donde realmente impresiona el DKG: porque la transmisión también implementa varios comandos de cambio descendente en rápida sucesión, por ejemplo, al frenar bruscamente en una de las maravillosas horquillas que encuentro aquí en las carreteras del Piamonte. Y todo con una precisión abrumadora y una gran respuesta háptica. 

Prueba del Ferrari Roma

Lo único que nos molesta es que las levas del cambio están firmemente unidas a la columna de dirección y no giren. Si Ferrari ha diseñado este concepto de control para que el conductor siempre tenga ambas manos en el volante, las levas deberían ser accesibles en todo momento, pero cambiar es simplemente imposible en la posición de 90 grados. 

Pero si ese es el único punto de crítica… bienvenido sea. Porque la dirección precisa y el chasis maravillosamente ajustado en el modo ESC-off son de clase mundial. Y es que, incluso si el marketing de Ferrari quiere convertir el Roma en un refinado planeador, tus riñones dicen otra cosa: ¡esta es una máquina de conducción pura sangre!

Conclusión tras probar el Ferrari Roma

Las levas de cambio fijas son un pecadillo venial. Porque dicho esto, el Roma ofrece una actuación casi perfecta. Dirección, propulsión, chasis ... todo de primera clase.

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Prueba del Ferrari Roma

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Etiquetas: Coches deportivosSuperdeportivos,

Valoración

Nota9

Vivimos la 'dolce vita’ con la prueba del Ferrari Roma. O eso es lo que quiere conseguir en nosotros la firma de Maranello al conducir este precioso deportivo.

Lo mejor

Dirección, propulsión y chasis tienen una respuesta casi perfecta.

Lo peor

Las levas de cambio son fijas y no acompañan al movimiento del volante.