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Comparativa

Comparativa: Ferrari Portofino vs Mercedes-AMG SL 63 y Aston Martin DB11 Volante

Ferrari Portofino vs Mercedes-AMG SL 63 y Aston Martin DB11 Volante

Juntoamos a tres roadster con aroma Gran Turismo en Italia. El Ferrari Portofino se ve las caras por primera vez con sus rivales. Comparativa: Ferrari Portofino vs Mercedes-AMG SL 63 y Aston Martin DB11 Volante.

El más "débil" de nuestro trío es el Aston Martin DB11 Volante, con 510 CV de un motor V8 con doble turbo proveniente de AMG, sin bien su rugido humoso mantiene el típico sonido de Aston Martin. En el modo Sport Plus el motor sopla con más agresividad, pero sin perder en ningún momento unas maneras muy refinadas.

VÍDEO: ¡Así fue la presentación del Ferrari Portofino!

El Mercedes-AMG SL 63 rinde 585 CV de un 5,5 litros biturbo con un empuje impresionante cuando llega a su par máximo de 900 Nm. El Ferrari Portofino llega con un 3,9 litros biturbo que rinde 156 CV por litro, la potencia específica más elevada, y alcanza los 600 CV a un régimen que hace pensar más en un atmosférico. Con algo más de 7.500 vueltas, el italiano V8 gira más arriba que sus rivales. Hablamos de coches que se acercan a los 200.000 euros, por tanto no extraña que desprendan lujo a raudales. El Mercedes, a pesar  de su largo capó y sus líneas contundentes, mantiene cierta discreción y es muy distinguido.

También el Aston Martin evita llamar mucho la atención, si bien su carrocería con unas proporciones perfectas es de una belleza difícilmente alcanzable. El Ferrari es un Ferrari sin discusión, y mantiene algunos elementos de su antecesor, el California. Cuando se cierra su capota metálica, se convierte en un coupé con todas las de la ley. El Portofino es un 2+2 como el DB11, si bien las plazas traseras solo valen para niños o equipaje. El inglés lleva el sistema infotainment Command de Mercedes, de modo que el manejo de sus elementos de control mejora sobremanera. Los modos de conducción se seleccionan por las levas en el volante o al botón D de la consola central. En modo Sport, la respuesta del V8 es más espontánea y agresiva, y el motor sube más de vueltas.

El interior del Aston es muy refinado con cuero azul, y ante mí tengo un cockpit alto, y completamente digital. La postura de conducción es más deportiva en el Portofino, una sensación que se refuerza con su gran cuentavueltas, que acaba en el número 10. El manejo de los elementos de control del interior no es tan intuitivo como el del Mercedes, pero tampoco tiene secretos. Los asientos del SL son los más blandos, pero es fácil encontrar una postura cómoda enseguida. La combinación del negro del carbono y el rojo del cuero le sienta realmente bien. La instrumentación analógica es un poco vieja escuela, y la pantalla no es táctil, pero el manejo en general es rápido, y el más intuitivo de los tres.     

¡Arrancamos!

Ferrari Portofino vs Mercedes-AMG SL 63 y Aston Martin DB11 Volante

En cuanto piso el acelerador, empieza el espectáculo: el empuje es sencillamente bestial, al tiempo que este motor de 900 Nm no conoce de problemas de tracción. También en Aston Martin es capaz de mostrar un lado salvaje, aunque su empuje no es tan elevado, pero sí sube más de vueltas y eso se traduce en un sonido cautivador. La respuesta de su cambio automático de ocho relaciones es realmente suave. Pero la sensación de mayor agilidad la transmite el Portofino, con una capacidad de empuje colosal y una funcionamiento de  su cambio automático de siete relaciones fulminante.

Las carreteras de montaña del norte de Italia no están en muy buen estado, por eso aquí ah destacado el AMG, que ofrece el mayor confort. Incluso en modo Sport Plus la dirección no llega a ser demasiado dura, pero sí se vuelve muy comunicativa y precisa. Con todo, es un poco menos ágil que el Aston Martin. La dirección del británico es algo más dura pero también más exacta, si bien en fuertes cambios de apoyo su carrocería balancea un poco más. El Portofino, con un chasis de tarado más firme, transmite las sensaciones más deportivas. Gira con más decisión, los balanceos son inexistentes y el aplomo, constante, por muy mal que esté el asfalto. Su conducción, enlazando curvas, es más ágil que la de sus rivales. No en vano, es el que menos pesa de los tres.

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