Si te compras un coche diésel o gasolina antes de 2035, lo puedes seguir usando después

Queda margen todavía.

2035 es una fecha que, en mayor o menor medida, cualquier ciudadano de la Unión Europea tiene presente en su mente. Es el año que se ha designado como el fin de la venta de coches diésel y gasolina, el momento en el que la transición hacia los coches eléctricos debería de estar casi completamente terminada. Sin embargo, no será el final de los automóviles de combustión.

Y es que la norma prohibirá su venta (también de los coches híbridos de cualquier tipo), pero no su circulación, algo que está previsto para 2050. Es decir, habrá todavía un margen de 15 años para poder conducir coches de combustión de manera legal.

La duda aquí se plantea en por dónde se podrán utilizar, puesto que los principales núcleos urbanos del territorio europeo ya han empezado a establecer restricciones, que en España han cristalizado en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), y lo lógico es que conforme avancen los años éstas sean todavía más estrictas.

Sin embargo se trata de algo a muy largo plazo y, aunque los derroteros por los que irá la normativa parecen dibujarse con claridad, puede pasar de todo. Hay que tener en cuenta que hablamos de 10 años hasta la prohibición de venta y 25 hasta la prohibición total de la circulación de los coches de combustión.

Lo que es posible que pase justo antes de 2035

No ha hizo falta esperar ni siquiera al anuncio de la Unión Europea para que algunos fabricantes empezaran a vender exclusivamente coches eléctricos, pero de manera paralela a éste, otras tantas marcas se sumaron a la tendencia.

Éstas son las firmas que han anunciado que serán 100% eléctricas y el momento en el que lo serán:

Existe la posibilidad de que en los próximos años alguna otra se sume a la lista, aunque con los tiempos que se manejan lo lógico sería que el resto se adapte al ritmo marcado por Europa y que, como ya han indicado Lexus y Hyundai, esperen hasta 2035 para dar el salto exclusivo a los coches eléctricos.

Es precisamente este grupo de “rezagados” el que posiblemente haga su agosto en la víspera del cambio en la normativa. Nos explicamos.

Aunque para 2035 la tecnología de los coches eléctricos debería haber avanzado de manera considerable, así como el estado de la red de recarga, convirtiéndolos en un tipo de automóvil apto para las necesidades de prácticamente cualquier tipo de conductor; seguramente todavía haya quien necesite o, simplemente quiera, un modelo de gasolina o diésel.

Sea por una causa o por otra, es lógico pensar que este tipo de público intentará apurar al máximo su coche para comprar un último automóvil térmico justo antes de que se prohíba su venta, así como alargar su vida útil hasta lo más cerca que puedan de 2050, cuando no les quedará otra que hacerse con un cero emisiones.

Es por eso que en tanto en 2033 como en 2034 debería haber un fuerte movimiento de compra de modelos de combustión y las marcas que hayan aguantado y todavía tengan coches así en sus gamas, posiblemente verán un pico de ventas importante.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España