Regreso al pasado, lo que se decía hace 20 años de cómo sería los coches y la realidad

¿Cómo nos decían hace 20 años que serían los coches en la actualidad? Volvemos la vista atrás para recordarlo. En muchas cosas acertaron y en otras no.
A veces hay que mirar atrás para darnos cuenta de cómo han cambiado los automóviles. Sobre todo, cómo nos decían que iban a ser y cómo han sido al final. Vamos a regresar al pasado para recordar lo que se decía hace 20 años sobre cómo serían los coches y la realidad. ¿Acertaron o no?
Si hay algo que caracteriza a la industria del automóvil es, entre otras cosas, su capacidad de innovación constante en cuanto a confort, seguridad, rendimiento, eficiencia y un largo etcétera.
A lo largo de los años, los fabricantes han incorporado diferentes tecnologías que han convertido los coches en aparatos cada vez más complejos y sofisticados, hasta el punto de que hoy más bien parecen ordenadores con ruedas.
Todas esas innovaciones no llegan de repente, de la noche a la mañana, sino que son el resultado de años de trabajo, investigación y desarrollo. Las cabezas pensantes del sector imaginan cómo será el mundo dentro de varios lustros y preparan los vehículos para ese escenario.
A partir de ahí, las marcas empiezan a desarrollar diferentes prototipos que nos adelantan futuros modelos, pero también cómo ven ellas el devenir de la automoción. Por el camino, se abandonan algunas ideas y otras siguen adelante.
Imaginando el futuro

Esto de imaginar cómo será el futuro no es nada nuevo y no es algo exclusivo de la industria del automóvil. El mundo del cine está lleno de películas ambientadas en un futuro más o menos lejano.
Uno de los ejemplos más claro es 2001: Una Odisea en el Espacio, de Stanley Kubrick, estrenada en 1968 y en la que ya se hablaba de inteligencia artificial, la máquina HAL 9000 que controlaba todos los sistemas de una nave espacial tripulada.
En el caso de lo que nos ocupa, los automóviles, también hemos visto innumerables ejemplos sobre cómo serían los coches en el futuro. Incluso, no han faltado comentarios que aseguraban que los vehículos podrían volar dentro de algunas décadas.
En este sentido, ya existen los llamados eVTOL, aunque no son los coches voladores que algunos imaginaban, pero por algo se empieza.
Cómo imaginaban los coches del futuro hace 20 años

Hace 20 años el mundo era muy diferente a lo que es hoy. Todavía no existía el iPhone ni los smartphones, la gente no caminaba por la calle pendiente de una pantalla, en el transporte público se hablaba, la vida empezaba a ser cara con el Euro, pero no tanto como ahora.
Todavía no había redes sociales donde la gente se insultaba, aunque ya existía Facebook, creada en 2004 por por Mark Zuckerberg. Eran tiempos de bonanza económica, de la burbuja inmobiliaria que terminaría estallando en 2008, acabando con los sueños de millones de familias.
En aquel entonces, el sector de la automoción imaginaba cómo serían los coches hoy y lo cierto es que dio en el clavo en algunas cosas. Un reportaje publicado en El País el 5 de junio de 2005, titulado El coche del futuro, decía lo siguiente en su entradilla:
“Limpios, inteligentes y personalizados. Los automóviles del futuro serán respetuosos con el medio ambiente, tomarán sus propias decisiones para evitar los accidentes y adaptarán su diseño a cada estilo de vida, pero su mayor eficiencia y seguridad reducirán la libertad de acción del conductor”.
El texto comenzaba así: “La realidad superará a la ficción una vez más. Los coches del futuro no volarán, al menos en principio, pero se podrán conducir indistintamente desde cualquier asiento, frenarán y trazarán las curvas solos, esquivarán los obstáculos de la carretera, aunque no se vean y tomarán decisiones por sí mismos para evitar accidentes”.
“Su completo equipo multimedia con órdenes orales permitirá usar todos los accesorios sin distraer la atención: videoteléfono, navegador inteligente, archivos musicales, e-mail, Internet… Y serán muy responsables por si sus conductores no lo son, detectando la somnolencia, el exceso de alcohol y las drogas para bloquear los mandos y evitar que conduzcan...”.
Coches autónomos, inteligentes y seguros

Está claro que este reportaje publicado, insistimos, en 2005, hacía una clara alusión al coche autónomo que ya es una realidad en algunas ciudades del mundo, como San Francisco, donde operan flotas de robotaxis. Aunque es una tecnología todavía en desarrollo, con mucho margen de mejora.
Por otro lado, el artículo se refiere también a todo el despliegue de sistemas tecnológicos que llevan ya hoy los automóviles, tanto en materia de seguridad como de conectividad.
En efecto, hace 20 años ya se decía que los coches equiparían numerosos asistentes a la conducción, lo que se conocen como sistemas ADAS, que les permitirían esquivar obstáculos, frenar automáticamente ante alguna eventualidad, aparcar solos y hasta impedir la conducción si detecta somnolencia o consumo de alcohol en el conductor.
Asimismo, los coches incluyen hoy un montón de elementos multimedia: grandes pantallas (en algunos casos, hasta salpicadero que son una pantalla), posibilidad de interactuar a través de ChatGTP, cargadores inalámbricos de smartphones, etc.
Aciertos… y errores

Es verdad que el reportaje de El País acierta prácticamente en todo. Sin embargo, algunos pronósticos que se hacían hace 20 años sobre los coches del futuro no se han cumplido.
Por ejemplo, ya en aquel entonces se hablaba mucho del coche eléctrico y se decía que, para la presente década, tendría un protagonismo principal. Y parecía que iba a ser así, cuando muchas marcas empezaron a desarrollar sus primeros prototipos a finales de los 2000 y principios de los 2010, especialmente, tras el escándalo de las emisiones de Volkswagen.
Sin embargo, el avance no ha sido tan grande como se esperaba. No cabe duda de que el coche eléctrico ha evolucionado mucho con respecto a hace 10 o 15 años, pero sigue sin ser un producto de masas por su elevado coste y poca autonomía, comparado con los vehículos de combustión.
Tampoco acertaron con la tecnología del hidrógeno. Hace 20 años algunas marcas comenzaron a explorar el uso de elemento como combustible. Incluso, BMW llegó a lanzar el Serie 7 Hydrogen, el primer automóvil de producción en serie con motor de combustión de hidrógeno.
Luego apareció la pila de combustible de hidrógeno y se lanzaron algunos modelos, como el Hyundai Nexo, pero la industria se ha centrado en el coche eléctrico y casi ha abandonado el hidrógeno.
Nadie vio venir a China

Pero si hay algo que hace 20 años nadie imaginaba es la irrupción de China en el panorama automovilístico. Estábamos acostumbrados a las marcas asiáticas, sobre todo, las japonesas. Y, ya por entonces, los coches coreanos adquirían popularidad.
En cambio, China se veía como la fábrica del mundo, donde las empresas de diferentes sectores trasladaban su producción para aumentar los márgenes de beneficios. Lo que no sabían era que los chinos, al mismo tiempo que fabricaban para ellas, aprendían y luego lo aplicaban a sus marcas.
Esto ha pasado con la industria del automóvil. Los chinos han aprendido a hacer coches y ahora hacen sus propios modelos con una calidad muy alta. Quizá, en algunos aspectos no están al nivel de los europeos, pero el margen de mejora es enorme.
Y a ello le unimos que ahora se apuesta por el coche eléctrico y que China lleva décadas trabajando las tierras raras (por tanto, controla la producción mundial de éstas y la fabricación de baterías), tenemos que el país asiático ha tomado la delantera en la construcción de vehículos electrificados. Ahora son ellos los que nos van a enseñar a nosotros a hacer coches.
