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Prueba de los 100.000 km: Renault Captur TCe 130

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Redacción AUTO BILD

Amor a primera vistaque se enfrió después de 100.000 kilómetros. El Renault Captur se enfrenta a nuestro exigente test de durabilidad. Te contamos todo lo que nos ha ocurrido en estos 100.000 km.

Todo comenzó de forma muy prometedora, cuando el Renault Captur llegó al garaje de nuestra redacción en Hamburgo el 23 de septiembre de 2020 en un deslumbrante pintura bitono de color rojo metalizado (676 euros), con el techo en negro. 

Fue entonces cuando muchos pensaron aquello de "¡Oh là là!", así que era el momento de conocer al coqueto SUV urbano francés. Un modelo que nació como fruto del auge de los todocamino pequeños, comunmente llamados crossovers.

renault captur

El Captur encaja perfectamente en esa denominación, con una longitud de 4,2 metros, un ancho de 1,80 metros y un peso en vacío de 1.346 kilogramos que no lastra su carácter.

Un formato recomendable para la ciudad, ya que es fácil de aparcar. El pequeño Captur, que comparte la plataforma de Renault y Nissan (CMF-B) con el Clio 5, recibió incluso algunos halagos por sus cualidades como coche para viajar. Sólo cuando la altura del conductor se acercaba a los dos metros, hubo alguna crítica sobre el espacio interior. 

Prueba de los 100.000 km: Renault Captur TCe 130

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Nuestro experto en neumáticos, Henning Klipp, tuvo que reconocerlo rápido. "No es adecuado para personas altas, los asientos delanteros son demasiado elevados y la puerta deja un acceso limitado", comentó sobre su habitabilidad. 

Además, el techo que se curva hacia atrás y le da al Captur un perfil dinámico y elegante, no fue bien recibido a la hora de valorar la fila trasera de asientos. O al menos, en lo relativo al espacio para la cabeza. 

Los pasajeros altos necesitaban más espacio a lo alto y los ocupantes con piernas largas tenían poco hueco para estirarse de manera cómoda. Desde el punto de vista del conductor, quizá el llamativo diseño de la carrocería no era el más deseable en lo relativo a la visibilidad circular. El bajo techo y la pequeña luna trasera dificultan el ángulo de visión posterior. 

Esto se convirtió en un verdadero desafío, especialmente en el ajetreo de la ciudad, con ciclistas no siempre respetuosos con las normas de tráfico. Una dinámica que entorpece la conducción y que se repitió con el sistema de infoentretenimiento. 

El cuadro de instrumentos digital de 10 pulgadas es totalmente configurable y la pantalla táctil de 9,3 pulgadas estilo tablet, es decir, dispuesta verticalmente (desde 624 euros. En España, sólo con el acabado Zen), generalmente resultaban positivos en una primera toma de contacto. 

Pero su manejo poco intuitivo y los frecuentes fallos del sistema Apple CarPlay (con bloqueos) o el reconocimiento de señales de tráfico (muchas veces, incorrecto), no resultaron tan buena experiencia para los usuarios. 

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Uno de nuestros compañeros anotó esto en el libro de viaje en agosto de 2021: "El reconocimiento de señales de tráfico te lleva directamente a la perdición". Y otros se quejaban de que "la función LiveTraffic reacciona con retraso. Falta confirmación háptica y al alejar la vista, se pierden demasiados detalles del mapa", apuntó sobre el sistema de navegación.

¿Por qué, a pesar de todo, el pequeño francés seguía siendo un compañero de viaje tan popular entre nuestra plantilla? Muy sencillo. El chasis y el motor hacían su trabajo de manera más que adecuada en carretera

Y esto es algo que siempre es destacado de forma positiva, como dejan claro anotaciones como esta en el libro de ruta: “La comodidad en carretera es sorprendentemente buena". Por lo menos, en lo referido al apartado dinámico.

No era una opinión aislada, y esto se debió a que los ingenieros de Renault le dieron al Captur una suspensión equilibrada y bastante absorbente que pudo lidiar con muchos de los desperfectos comunes de las carreteras europeas. 

Además, este pequeño SUV tiene una distancia entre ejes de 2,64 metros, lo que le ayudó a mantener la compostura, especialmente en carreteras con muchas curvas enlazadas y sinuosas. Algo que no suele verse comúnmente en su segmento, por ejemplo, con el Volkswagen T-Roc. Un coche con un centímetro más de largo y, por cierto, con cinco centímetros menos de distancia entre ejes. 

Lo que quiere decir que en el francés el espacio está bien aprovechado. Aunque no deja de ser cierto que se vuelve algo incómodo cuando aparecen baches o irregularidades. Un comportamiento que, generalmente, se debía a la respuesta no demasiado suave de las suspensiones y las ruedas. 

Nuestra unidad montaba llantas opcionales de 18 pulgadas (208 euros adicionales), cuyos neumáticos en 215/55 a veces eran más duros de lo deseable. En ciudad, con las tapas de las alcantarillas, por ejemplo. 

Claramente, la belleza se paga. Las ruedas de acero de 16 pulgadas de serie con un perfil de 65 no se veían tan bonitas. Son bastante feas, de hecho. Es algo subjetivo, pero las ruedas de 17 pulgadas montadas en las versiones superiores con neumáticos 215/60 R17 lucían mejor. 

El apartado mecánico: motor y caja de cambios automática

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El motor también recibió críticas. En su mayoría, positivas. Un bloque turbo de 1,3 litros con unos más que suficientes 130 CV

Después de todo, este propulsor de cuatro cilindros fue desarrollado en cooperación con Mercedes. Por lo tanto, el bloque de aluminio puro no dudaba en tragar aire y llevaba al Captur de 0 a 100 km/h en unos diez segundos, alcanzando una velocidad máxima de hasta 193 km/h. 

En el libro de viaje quedó resumido de la siguiente manera: "Un motor enérgico". A pesar de su temperamento animado, el motor no era excesivamente ruidoso. Salvo a máxima velocidad, el aislamiento acústico del pequeño motor turbo era realmente bueno. Aunque algunos anotaron: "ruidos de viento un poco fuertes a partir de 100 km/h". 

Sin embargo, lo que resultó ser especialmente satisfactorio fue el consumo de gasolina, “que no se dispara ni cuando le pisas con ganas", comentó nuestro antiguo compañero de pruebas Stefan Novitski. 

De hecho, en nuestro recorrido habitual de consumos, que incluye un tramo en autopista a máxima velocidad, registró un consumo de aproximadamente unos 6,1 l/100 km (6,8 litros de media al final de la prueba). 

A pesar de su impresionante resultado en cuanto a motor y consumos, la caja de cambios automática de doble embrague empeoró significativamente su funcionamiento a lo largo de este test de 100.000 km

Inicialmente, las siete marchas cambiaban de forma rápida y sin problemas. De hecho, a los 25.349 kilómetros, nuestro coordinador de pruebas, Dennis Heinemann, anotó que "la caja automática es sorprendentemente agradable y suave". Un elogio que no se repetiría de nuevo. 

Más bien al contrario. Unos 25.000 kilómetros más tarde, el comentario cambió por una frase a modo de sentencia: "El comportamiento al arrancar en ciudad es un desastre". 

Y hacia el final de la prueba de larga duración, se dijo que "la caja de cambios automática de doble embrague está en huelga”, como ironizando sobre su funcionamiento cada día menos efectivo. 

De hecho, la transmisión repartía la potencia del motor con retraso, especialmente al maniobrar. Casi recordando a las primeras lecciones al volante de un automóvil con cambio manual, soltando el embrague muy lentamente. 

¿Qué encontramos al desmontar el coche tras 100.000 km?

Y entonces llega el  momento del desmontaje de todos y cada uno de los componentes del Renault Captur. Una de las etapas más importantes de estas pruebas de largo duración, con el objetivo de determinar el desgaste de las diferentes piezas del vehículo. Y no fue precisamente un buen momento para el francés

Empezando con el habitáculo, el asiento del conductor (que nunca presentó problemas), mostró las primeras grietas en los laterales de la tapicería. Aunque en el resto del interior no había muchos más defectos destacables.

En cuanto al motor, en la caja del filtro de aire se encontraron acumulaciones significativas de suciedad. Al parecer, el taller (oficial) descuidó las inspecciones. Esto tuvo importantes consecuencias, a nuestro parecer. Tanto el turbocompresor como el cuarto cilindro mostraron desperfectos desagradables, causados por partículas de suciedad

Las erosiones en la camisa del cilindro y el propio pistón, así como las pequeñas marcas en el compresor del turbo aún no han tenido un impacto grave en el funcionamiento del motor… Pero, desde luego, son motivo de preocupación si se pretendiera mantener el vehículo más años. 

Lo mismo ocurre con la distribución desigual de la laca de la pintura en la carrocería. Los pilares centrales del chasis, en la parte inferior, muestran signos incipientes de corrosión en ambos lados, producto de una aplicación desigual en el conjunto de la capa anticorrosión de fábrica. 

Y, por otro lado, los ejes también comienzan a oxidarse, con una afección especial en los trapecios delanteros cerca de los 70.000 kilómetros.

No, no ha habido problemas graves con nuestro Captur, pero es un claro ejemplo de que tanto desde fábrica como en taller se pueden hacer las cosas mejor. Así, estamos seguros de que podría haber logrado una mejor posición y nota final. 

Conclusión

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Una lástima para el Captur. No venía con suficiente capa anticorrosión de fábrica y el taller no realizó los mantenimientos correctamente, lo que afectó al motor. Seguramente, esto podría haberse evitado y así este crossover apto para viajar podría haber tenido mejor puntuación.

Nota final: 7,5

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Etiquetas: SUV