Niño Becerra, economista, se moja con el problema del coche eléctrico: "Aquí no tenemos tecnología"

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Niño Becerra, claro y conciso: “El gran problema que tiene el coche eléctrico es que o se lo compramos a los chinos o lo fabricamos aquí, pero aquí no tenemos tecnología”
Santiago Niño Becerra es uno de los economistas más influyentes de España y sus pronósticos no dejan indiferente a nadie, como cuando dio su visión sobre el futuro del mercado del automóvil en Europa. Ahora vuelve a mojarse, esta vez, con un tema más delicado, al señalar el verdadero problema del coche eléctrico.
En una entrevista al diario El Debate, Niño Becerra ha tocado varios asuntos. Se ha referido al tráfico, que ha calificado como “insostenible”, por el tiempo que se necesita para hacer trayectos que podrían cubrirse en la mitad.
Pero el tema más interesante de la entrevista tiene que ver con el automóvil eléctrico. A menudo, suele hablarse del problema o los problemas de los vehículos a batería y siempre se destacan el precio, la autonomía y los tiempos de recarga.
Sin embargo, esos problemas se irán solucionando con el tiempo, a medida que avance la tecnología. Al menos, se solucionarán en parte, con matices.
Por ejemplo, en lo que respecta al precio, estamos viendo la llegada de nuevos modelos más asequibles. Hoy, teniendo en cuenta los descuentos de los fabricantes y las ayudas del Plan MOVES III, podemos encontrar coches eléctricos por menos de 16.000 euros. Pero siguen siendo caros en relación con lo que ofrecen: son utilitarios para la ciudad.
En cuanto a la autonomía, también mejora paulatinamente, y las ciudades se están llenando de puntos de recarga. Aquí el punto más delicado es la velocidad de la recarga. Pero, como decimos, todas estas cuestiones quedarán, más o menos, solventadas en los próximos años.
“O se lo compramos a los chinos o lo fabricamos aquí, pero aquí no tenemos tecnología”

Niño Becerra ha dado en la clave a la hora de hablar del problema del coche eléctrico: “El gran problema que tiene el coche eléctrico es que o se lo compramos a los chinos o lo fabricamos aquí, pero aquí no tenemos tecnología”.
Además, dijo que “el presidente de Ford en Estados Unidos reconoció que China nos lleva dos años de adelanto en este tipo de vehículos”.
Efectivamente, este es el principal problema que tiene el vehículo eléctrico, no ya en España, sino en toda Europa. Y es algo que en AutoBild hemos señalado en varias ocasiones.
En el marco del famoso Pacto Verde Europeo y el paquete Objetivo 55, que pretende reducir las emisiones de CO2 en la UE en un 55 % en 2030 y alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050, Bruselas decidió apostar por el coche eléctrico.
El problema es que Europa no cuenta con la tecnología y, sobre todo, con las materias primas necesarias para fabricar vehículos sin tubo de escape. Esas materias primas las tiene China, que posee el 70% de los derechos de explotación de las mismas y el 90% de su procesamiento.
Es decir, la Unión Europea se ha propuesto unos objetivos que, directamente, no puede cumplir, ya que no dispone de los elementos para, al menos, intentarlo. Y no sólo eso, además ha aumentado los aranceles a los coches eléctricos que vienen de China, justificando la decisión en la necesidad de proteger la industria europea.
Pero la disyuntiva es clara, como afirma Niño Becerra: o compramos los vehículos eléctricos a los chinos o los fabricamos en Europa. Pero, si no tenemos las materias primas, habrá que comprarlos a los chinos.
Hacia un mercado más elitista

El economista subraya también otro problema, como es el aumento de los precios de los automóviles: “Nuestra renta no evoluciona en función de los precios. Tras el COVID la industria del automóvil hizo una cosa muy inteligente, vender menos coches, pero más caros para bajar costes variables y fijos”.
“Así han subido mucho de precio y cada vez menos gente puede comprarlos, con lo que el transporte colectivo va a tener que ocupar un papel que ahora no ocupa”, añade.
Así que el vehículo “va a mutar, es posible que se vendan más Golf GTI pero menos Polo, los coches de clase media y media baja se van a reducir mucho y crecerán los de gama alta con márgenes mayores, esto les interesa a las compañías, aunque va a producir reducciones de producción de fabricación de automóviles, el concepto de movilidad cambia radicalmente”.
Y concluye: “Para alguien un Golf puede ser muy caro y para otro un coche que está bien sin más, creo que Porsche o Ferrari no van a vender menos, pero Volkswagen sí, puede que no Golf GTi pero sí Polo”.
Más allá de las palabras de Niño Becerra, estamos viendo cómo nos dirigimos hacia un mercado cada vez más elitista, en el que los coches serán cada vez más caros, menos gente podrá comprarlos y, al mismo tiempo, los coches pequeños dejarán de ser rentables para los fabricantes, que prescindirán de ellos.
Luca de Meo, que todavía es CEO del Grupo Renault hasta que se haga efectiva su salida el 15 de julio, ya se manifestó en este sentido hace unos meses, cuando advirtió sobre la necesidad de “volver a fabricar coches pequeños; no lo hacemos porque la regulación los hace totalmente improductivos”.
