Luca de Meo, desatado: culpa del precio de los coches eléctricos a Alemania. La cuestión es que tiene bastante razón

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“La regulación europea ha fracasado en los últimos 20 años y ahora buscan la solución milagrosa con los eléctricos”, ha dicho Luca de Meo durante una conferencia.
Luca de Meo, CEO del Grupo Renault, es una de las figuras más relevantes de la industria del automóvil actual y suele dejar jugosos titulares cada vez que se pronuncia. Su última aparición no ha sido una excepción y ha culpado a Alemania del elevado precio de los coches eléctricos.
En la conferencia ‘Innovando para volver a crecer de nuevo’ celebrada en la ciudad italiana de Bérgamo, cerca de su Milán natal, el ejecutivo italiano afirmó que las regulaciones europeas tienen la culpa de la crisis de la industria del automóvil europea y de que los coches eléctricos europeos sean demasiado caros, según recoge auto.it.
Esas medidas normalmente vienen impulsadas por Alemania y, para De Meo, han provocado que Europa haya perdido competitividad frente a China, debido a varios factores, como las inversiones en electrificación que se han tenido que realizar los fabricantes o los costes de adaptar las mecánicas de combustión a las diferentes normativas de emisiones y de ciberseguridad.
Las medidas europeas han tenido otra consecuencia para Luca de Meo: ha dejado de ser rentable para los fabricantes operar en los segmentos de mercado más bajos, lo que impide el acceso de los consumidores a vehículos económicos.
Luca de Meo culpa a Alemania del precio de los coches eléctricos

No le falta razón a Luca de Meo. Los coches pequeños son cada vez más caros y, por tanto, dejan de ser rentables, lo que lleva a las marcas a abandonar esos segmentos de mercado.
Un ejemplo que sirve para entender esto lo encontramos en Mercedes, que se está planteando sacar sus modelos más baratos de Estados Unidos, debido a la imposición de los aranceles por parte de Donald Trump. La nueva tasa elevaría el precio de esos vehículos y dejarían de ser atractivos, reduciendo además el ya escaso margen de beneficio.
El CEO del Grupo Renault cree la Unión Europea debería trabajar en una regulación favorable para los coches pequeños urbanos y culpa a Alemania de que los fabricantes prácticamente hayan abandonado este segmento: “La regulación europea ha fracasado en los últimos 20 años y ahora buscan la solución milagrosa con los eléctricos”.
“La regulación fue impulsada por los alemanes, que querían fabricar coches más complejos porque les convenía, puesto que ellos compran coches de alta gama”, prosigue.
“Sin embargo, esto ha tenido un efecto devastador en algunos países productores, como Francia, Italia y una parte de España, donde la gente compra coches pequeños porque no tiene dinero o porque no caben en las ciudades”, añade.
Y advierte: “Tenemos que volver a fabricar coches pequeños; no lo hacemos porque la regulación los hace totalmente improductivos”.
Luca de Meo apuesta por los coches pequeños

Efectivamente, el precio de los automóviles ha subido considerablemente. Si vemos las tarifas de los coches más vendidos de 2024 y las de los modelos más vendidos en 2014, la diferencia es sustancial.
Por ejemplo, un Dacia Sandero costaba en 2014 7.900 euros, mientras que en 2024 había que pagar 13.490 euros. El aumento de precio se debe a lo que dice Luca de Meo: “Tuvimos que añadir medidas de seguridad por 400 euros por coche: si las pones en un Twingo es mucho dinero, pero en una berlina grande no es mucho”.
Es decir, las diferentes normativas de seguridad y emisiones de la Unión Europea han obligado a las marcas a equipar los vehículos con numerosos dispositivos que han elevado el precio, una subida que es más dolorosa en los coches pequeños.
Esto tiene otro efecto, que es la pérdida de competitividad frente a China, que es capaz de vender coches mucho más baratos que los europeos, lo que explica la oleada de coches chinos de los últimos tiempos.
Por eso, De Meo apuesta por “una regulación diferente para los coches pequeños, como se hace en Japón, como los ‘coches K’. Algo así haría que Italia, Francia y España volvieran a empezar de nuevo”, señala, refiriéndose a los kei car japoneses.
Entenderse con China

Desde la Unión Europea se considera a China como un enemigo y el año pasado puso aranceles a los coches eléctricos chinos. Sin embargo, Luca de Meo propone ceder parte del mercado europeo al país asiático para gestionar la competencia con sus fabricantes, en lugar de los aranceles.
Asimismo, apuntó la necesidad de “llegar a un acuerdo con China. Nosotros aprovechamos el crecimiento del mercado chino hace 25 años y, a cambio, tuvimos que invertir, debemos hacer lo mismo y cederles entre el 10% y el 15% del mercado, lo cual tiene valor para los chinos".
"Lo hicimos con los japoneses, con los estadounidenses y con los coreanos, que juntos representan el 25% del mercado europeo. No veo por qué no hacerlo con los chinos”, agrega.
“Quieren hacer negocios, pero a cambio necesitamos inversiones de fabricantes chinos que también puedan ayudar a transformar la cadena de suministro, en particular toda la cadena de valor de los vehículos eléctricos”, señala De Meo.
De nuevo aquí tiene razón el dirigente italiano. Europa debería entenderse más con China, en lugar de distanciarse. La razón es muy sencilla: Europa ha apostado por el coche eléctrico, pero no dispone de las materias primas necesarias para ello, sobre todo, la producción de baterías.
Quien controla esos insumos es, precisamente, China. Si apuestas por una tecnología, pero no tienes las materias primas para desarrollarla, tienes un problema. Y China posee el 70% de los derechos de explotación de las materias primas para fabricar las baterías de los coches eléctricos.
