Andrea Fernández, camionera de 25 años: "Dudaba si sacarme el carné de tráiler o el de autobús, pero el de autobús me parecía mucha responsabilidad, muchas vidas a mi cargo"

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La joven gallega comparte su experiencia en el sector del transporte y la decisión que le llevó a subirse a la cabina.
Andrea Fernández, camionera gallega de 25 años, cubre a diario rutas regionales en la Comunidad Autónoma conectando los principales puertos de la región con diversos clientes industriales. Al mando de un articulado portacontenedores, la joven desarrolla su actividad profesional en un sector con elevadas exigencias de puntualidad y una compleja operativa logística diaria. En una entrevista en el podcast "El camionero recomienda historias", Fernández repasó los motivos que la llevaron a optar por el vehículo articulado de gran tonelaje, abordó la realidad de su jornada laboral y analizó la situación de una industria de la logística pesada que enfrenta desafíos estructurales de calado.
A la hora de enfocar su cualificación laboral y obtener las licencias de conducción profesionales, Fernández analizó diversas opciones dentro del transporte por carretera antes de decantarse de forma definitiva por la carga de mercancías. "Dudaba si sacarme el carné de tráiler o el de autobús, pero el de autobús me parecía mucha responsabilidad, muchas vidas a mi cargo", afirma la conductora durante su intervención. Sin contar con antecedentes familiares directos vinculados a la flota pesada, la decisión de la joven maduró tras trabajar en un almacén logístico de distribución hortofrutícola.
Aquella experiencia inicial le permitió entrar en contacto cotidiano con los profesionales encargados del reparto de mercancías y conocer los aspectos operativos del trabajo de la carretera. En esta labor diaria, las esperas en los muelles de carga, el tráfico en los accesos portuarios o la estiba manual de mercancías a granel condicionan el ritmo de trabajo. Según detalla la propia camionera, existen jornadas en las que el trámite de carga se resuelve con rapidez, mientras que en otras ocasiones debe afrontar esperas de hasta cinco horas para completar las operaciones de estiba.
En todos sus desplazamientos, Fernández viaja acompañada por Brugal, su perro de raza labrador, cuya presencia adapta a las pautas de descanso establecidas y a las normativas de seguridad de las distintas plantas e instalaciones comerciales. La jornada tipo en el transporte portacontenedor está sujeta a variaciones constantes debido a la naturaleza de las terminales marítimas y de la carga. Fernández opera de forma habitual desde enclave portuarios como los de Vigo, Marín o Vilagarcía de Arousa, trasladando contenedores marítimos hacia sus destinos finales.
La trayectoria de Fernández coincide con una etapa de gran tensión en el mapa logístico nacional por la marcada falta de relevo generacional. Las organizaciones del sector cifran en más de 30.000 las vacantes de conductores profesionales de camión sin cubrir en España. Este déficit se explica, entre otros factores, por el progresivo envejecimiento de las plantillas existentes, donde más del 50% de los profesionales en activo supera los 55 años de edad. En contraste, la representatividad de los conductores jóvenes menores de 25 años apenas alcanza el 3% del censo total de chóferes en el país.
A esta brecha generacional se añade el elevado impacto del coste económico para acceder a la profesión. La suma del permiso de conducción de clase C+E, la tarjeta de tacógrafo digital y la obtención del Certificado de Aptitud Profesional (CAP) inicial exige una inversión financiera considerable y más de un centenar de horas de formación reglada. Estos condicionantes de acceso, sumados a las incertidumbres sobre el regreso diario al domicilio o las fluctuaciones de las rutas comerciales, frenan la incorporación sistemática de nuevos aspirantes al mercado laboral del transporte pesado.
Por otra parte, la presencia femenina en la logística de mercancías por carretera continúa siendo minoritaria, situándose en torno al 2% del volumen total de conductores profesionales en España. A pesar de los esfuerzos del sector por incentivar la diversidad en las cabinas, la conducción de vehículos articulados sigue contando con escasa representación de mujeres.
Frente a esta situación, Fernández destaca que, si bien el manejo de contenedores exige cierto esfuerzo físico para operar los mecanismos de cierre o lidiar con herrajes oxidados, las técnicas de manejo actual y el apoyo mutuo entre los trabajadores de los muelles facilitan el desempeño de la labor sin barreras operativas insuperables.
Para la joven transportista, el autocontrol, la paciencia ante los imprevistos logísticos y el gusto por la conducción constituyen las aptitudes fundamentales para desarrollar una carrera profesional satisfactoria en el transporte de gran tonelaje.

