Óscar Puente, ministro de Transportes, en la ONU: "Tengo muy clara cuál es la mejor forma de salvar vidas en carretera"

El máximo directivo del sector de transporte y movilidad defiende la inversión e infraestructura pública como clave esencial para reducir la siniestralidad vial en nuestro país.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de España, Óscar Puente, defendió con firmeza ante la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York el papel crucial de la inversión pública como la herramienta principal para la reducción de la siniestralidad vial en todo el planeta. Durante su intervención en una mesa redonda de alto nivel sobre seguridad carretera, el representante español enfatizó ante mandatarios e ingenieros internacionales que el presupuesto destinado a la construcción, mantenimiento y modernización de las carreteras no debe contemplarse bajo ningún concepto como un coste presupuestario corriente, sino como un compromiso directo con la vida y la integridad física de la ciudadanía.
En el marco de la cumbre global promovida por Jean Todt, enviado especial de la ONU para la Seguridad Vial, el ministro español desgranó la estrategia que España implementa para transformar la red viaria en un infraestructura activa y preventiva. Puente hizo hincapié en que la carretera no puede ser percibida como una simple plataforma de hormigón pasiva sobre la que circulan los vehículos, sino como un elemento inteligente dotado de capacidad estructural para guiarse, avisar y mitigar sustancialmente las consecuencias de las distracciones o fallos humanos.
Esta filosofía parte de la premisa de que los errores al volante son una constante inevitable, pero las consecuencias fatales de dichos fallos sí resultan evitables si la infraestructura viaria cuenta con los niveles de conservación adecuados. El debate adquiere una dimensión de máxima urgencia humanitaria al situarse en un contexto mundial en el que los siniestros de tráfico se cobran anualmente la vida de aproximadamente 1,19 millones de personas y provocan lesiones graves o invalidez a otros 50 millones de ciudadanos en todos los continentes.

Ante estas alarmantes cifras, el titular de la cartera de Transportes subrayó la trascendencia de articular un esfuerzo inversor sostenido en el tiempo. La experiencia acumulada por las administraciones públicas demuestra que la presencia de pavimentos en óptimo estado, la señalización actualizada, los sistemas de contención modernos y el trazado corregido constituyen barreras de protección de efectividad probada frente a las colisiones trágicas.
Dentro de los ejes de actuación expuestos ante las delegaciones internacionales, Óscar Puente reservó un espacio prioritario para la transformación de las travesías y vías de titularidad estatal en su trazado por entornos urbanos y municipios. La estrategia española aboga por la pacificación del tráfico en los accesos urbanos mediante la redistribución del espacio viario, favoreciendo la integración segura de los colectivos más vulnerables de la pirámide de movilidad, tales como peatones, ciclistas, usuarios de vehículos de movilidad personal y motoristas. Esta reorganización pretende humanizar los trazados viarios, convirtiéndolos en entornos de convivencia donde el acceso a los servicios básicos no implique la asunción de riesgos innecesarios.
La incorporación de tecnologías avanzadas en la gestión de las infraestructuras ocupó asimismo una parte destacada del discurso ministerial en Nueva York. A este respecto, el responsable de las infraestructuras españolas aclaró que la innovación digital y la sensórica aplicada no vienen a reemplazar la obligación estatal de mantener en perfectas condiciones el asfalto o las estructuras físicas de las vías. Por el contrario, la tecnología actúa como un complemento indispensable que multiplica la capacidad predictiva de la administración para identificar tramos de concentración de accidentes, monitorizar el flujo de tráfico en tiempo real y anticipar situaciones de riesgo climatológico o estructural antes de que desencadenen un accidente.
La intervención del ministro español sirvió para reafirmar la vigencia del enfoque sistémico de la seguridad vial, según el cual la responsabilidad del tráfico se reparte solidariamente entre los diseñadores de la vía, los fabricantes de automóviles, los gestores públicos y los propios usuarios. En este entramado institucional, la inversión estatal se erige en la piedra angular capaz de articular carreteras capaces de perdonar errores, adaptadas a los retos de la transición ecológica y preparadas para absorber la movilidad futura sin pagar un peaje de vidas humanas.
Las palabras de Óscar Puente en el seno de la ONU resuenan como un llamamiento a la acción política dirigida a los gobiernos occidentales y economías emergentes para que no replieguen los presupuestos dedicados al mantenimiento de la obra pública en contextos de contención fiscal. La experiencia compartida por España ratifica que la partida destinada a la conservación de la red de carreteras representa una de las actuaciones gubernamentales con mayor retorno social, situando la salud pública y la prevención de tragedias humanas en el centro vertebrador de la política de infraestructuras.

